Ecatepec se alista para el primer concierto de 2026

Roberto Cortez Zárate

Ecatepec se alista para el primer concierto de 2026

Rockanrolario

Redacción
Enero 9, 2026

El concierto ya se siente en el ambiente, como ese zumbido previo que anuncia que algo va a romper la rutina del fin de semana, porque este sábado el Centro Cívico de Ecatepec no será solo un punto de reunión, sino un territorio donde tres bandas dialogarán con una audiencia que aprendió a apropiarse de sus espacios.

La fecha reúne a DLD, Camilo Séptimo y Odisseo, una alineación que no responde a la nostalgia ni al azar, sino a una lógica generacional que entiende el concierto como experiencia compartida y no solo como espectáculo.

DLD llega con el peso simbólico de abrir su agenda de 2026, después de cerrar el año anterior en la Ciudad de México, lo que convierte esta presentación en una especie de declaración de rumbo, porque arrancar fuera del centro tradicional también dice algo sobre hacia dónde se mueve hoy la escena.

Camilo Séptimo aportó la atmósfera, aparece como el proyecto que convirtió la introspección en lenguaje masivo, con canciones que se escuchan igual en la soledad de unos audífonos que frente a miles de personas: esa neblina emocional hecha de sintetizadores y frases que no se gritan, sino que se quedan flotando, como si el concierto fuera también un espacio para mirar hacia adentro, para bajar el ritmo en medio del ruido cotidiano que domina la semana laboral.

Odisseo completa el mapa con una propuesta directa, diseñada para el canto colectivo y la cercanía con el público, donde el pop y el rock no tienen por qué ser opuestos y la conexión con el público no depende de complejidades técnicas sino de la honestidad con la que se suelta cada verso frente al micrófono.

El Centro Cívico de Ecatepec, más allá de su función institucional, volverá a colocarse como un espacio donde la música circula sin solemnidad, donde el acceso no implica desplazamientos imposibles y donde el concierto se integra a la vida cotidiana del municipio, sin necesidad de disfrazarse de acontecimiento extraordinario.

Las entradas, con zonas diferenciadas y venta tanto digital como física, reflejan también otra realidad: el público que asiste a estos conciertos planea, compara y decide, porque ya no consume música como impulso, sino como parte de su calendario personal, donde una fecha puede marcar el inicio de un año distinto.

Todavía no se ha cantado la primera canción, pero la expectativa ya cumple su función, porque anticipar el concierto también es una forma de habitarlo, de imaginar el coro, la luz, el primer acorde y el momento exacto en que Ecatepec vuelva a demostrar que la música no espera a que alguien le dé permiso para sonar.

Lo que ocurrirá en Ecatepec no es una excepción sino una confirmación: la música en México ya no necesita validarse en los mismos escenarios de siempre, porque el público aprendió a construir sus propios centros, a convertir espacios cívicos en foros y a demostrar que la cultura no se descentraliza por decreto, sino por práctica.

El Centro Cívico de Ecatepec, más allá de su función institucional, volverá a colocarse como un espacio donde la música circula sin solemnidad

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