La Maldita Vecindad: el reencuentro del rock mexicano mestizo con el público mexiquense

La Maldita Vecindad: el reencuentro del rock mexicano mestizo con el público mexiquense

Rockanrolario

Roberto Cortez Zárate

Redacción
Abril 4, 2025

Hay bandas que marcan épocas. Otras, las menos, marcan identidades a través de los años. Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio pertenece a esta última estirpe: la de los grupos que no sólo hacen música, sino que esculpen una memoria colectiva con su música. 

La Maldita Vecindad celebra cuatro décadas de ser considerados los pioneros del rock mestizo

Su regreso a los escenarios del Estado de México, con fechas en Toluca y Cuautitlán, supone más que una gira, es un reencuentro con generaciones enteras que crecieron con sus acordes como banda sonora de sus vidas.

Desde sus primeras tocadas en foros marginales del entonces Distrito Federal, La Maldita tejió un puente entre lo urbano y lo ancestral, entre el ska y el danzón, entre la crítica social y la pachanga callejera. Supo hablar desde la esquina, pero también desde el corazón de un país que se debatía entre la rabia y la esperanza.

La historia comenzó a mediados de los años 80, en el corazón de la colonia Guerrero, entre tocadas independientes y grafitis. Influenciados por el rock urbano, la música tradicional mexicana y el movimiento chicano de Los Ángeles, construyeron una identidad única. 

Ellos fueron pioneros del rock mestizo, antes de que alguien le pusiera nombre. Supieron combinar el ska callejero con la elegancia del bolero; la rabia del punk con el espíritu del son. Y en ese cruce improbable de géneros crearon un nuevo idioma que hablaba de los migrantes, los olvidados, los trabajadores, los rebeldes. Un idioma que el país entendió sin traducción.

Ahora, en su aniversario número 40, la energía del grupo no ha menguado, a pesar de la lamentable pérdida de Sax, uno de sus fundadores. Su música vuelve a vibrar en los cuerpos de jóvenes y no tanto; en hijos y nietos de aquellos que bailaron Pachuco en los años 90 y ahora llevan a sus desdoblados a recorrer la vecindad a ritmo de Kumbala.

Permanencia

Porque Maldita Vecindad no sólo ha sobrevivido: ha permanecido. Ha resistido modas, disqueras y algoritmos. Se ha sostenido con dignidad y coherencia, sin dejar de ser del barrio, aunque pisen grandes escenarios.

La llegada de La Maldita a tierras mexiquenses tiene ese aire de ritual: no sólo es un concierto, es un acto de comunión. El Teatro Morelos de Toluca (el 2 de mayo) y el Estadio Maracaná de Cuautitlán (el día 3) no son meros recintos: son los templos donde se celebrará el mestizaje sonoro y la resistencia cultural que la banda ha sabido encarnar a través de los años. La venta de boletos es a través del Sistema Boletomovil. 

Desde su debut discográfico con el álbum homónimo Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio en 1989, la banda marcó un antes y un después en el panorama del rock mexicano. Le siguió El circo en 1991, considerado uno de los discos más influyentes del género en Hispanoamérica, con temas que se volvieron himnos urbanos. Luego llegaron Baile de máscaras (1996), Mostros (1998) y Circular colectivo (2009).

La Maldita no sólo hizo del rock mexicano un espejo de sus calles, lo convirtió en un acto de pertenencia. Y en cada presentación, ese espejo vuelve a iluminar los rostros de quienes nunca han dejado de mirarse en él.

La Maldita Vecindad celebra cuatro décadas de ser considerados los pioneros del rock mestizo.

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