Un estudio reciente publicado en Nature Medicine revela que un nuevo análisis de sangre experimental puede no solo ayudar a diagnosticar la enfermedad de Alzheimer, sino también identificar en qué etapa se encuentra el paciente. Esta innovadora prueba se enfoca en la detección de la proteína MTBR-tau243, relacionada con los ovillos tóxicos de tau que se acumulan en el cerebro y que son una de las principales características de esta enfermedad neurodegenerativa.
De acuerdo a un estudio el Alzheimer puede diagnosticarse con un 92% de precisión
Desarrollada por investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis, la prueba logró diferenciar con gran precisión entre Alzheimer en etapa temprana y avanzada, así como distinguirlo de otros tipos de deterioro cognitivo que no están relacionados con la enfermedad. Según el estudio, los niveles sanguíneos de MTBR-tau243 reflejan la cantidad de ovillos de tau en el cerebro con una precisión del 92%.
“Esta prueba identifica claramente los ovillos de tau del Alzheimer, lo que representa nuestro mejor biomarcador de los síntomas de esta enfermedad y la demencia asociada”, explicó el Dr. Randall Bateman, coautor principal del estudio.
Hasta ahora, los escáneres cerebrales han sido la herramienta más confiable para detectar el avance del Alzheimer, pero su alto costo, la complejidad del procedimiento y su escasa disponibilidad fuera de centros de investigación limitan su uso. Esta nueva prueba sanguínea representa una alternativa más accesible, rápida y menos invasiva.
Los investigadores analizaron muestras de sangre de 108 pacientes estadounidenses y 55 suecos, y validaron sus resultados con un grupo más amplio de 739 personas que representaban diferentes etapas de la enfermedad. También incluyeron participantes con problemas cognitivos causados por otras condiciones, lo que permitió comprobar que la prueba es específica para el Alzheimer.
Análisis
Los niveles de la proteína MTBR-tau243 fueron significativamente más elevados en personas con deterioro cognitivo leve, y hasta 200 veces mayores en pacientes con demencia avanzada. Por el contrario, se mantuvieron en niveles normales en quienes aún no presentaban síntomas, incluso si ya tenían acumulación de placas de beta amiloide, otro marcador del Alzheimer.
Además del diagnóstico, la prueba podría ayudar a personalizar tratamientos futuros. Según la investigadora Kanta Horie, coautora del estudio, este avance marca el inicio de una nueva era en la lucha contra el Alzheimer: la medicina personalizada. Las terapias podrían adaptarse según el nivel de tau detectado, optimizando la efectividad en cada etapa de la enfermedad.
“Una vez que tengamos análisis de sangre clínicamente disponibles para la estadificación del Alzheimer y tratamientos específicos para cada fase, los médicos podrán diseñar planes de tratamiento más precisos para cada paciente”, concluyó Horie.
Este descubrimiento representa un paso importante hacia una atención más efectiva y accesible para los millones de personas que viven con Alzheimer en todo el mundo.
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