El hongo Sporothrix brasiliensis ha dejado de ser una preocupación local en Brasil para convertirse en un desafío de salud pública en todo el continente. A diferencia de otras variantes del hongo, la cepa brasiliensis es particularmente eficiente para propagarse de gatos a humanos, provocando lesiones cutáneas profundas y, en casos graves, daños en órganos internos.
Sporothrix brasiliensis: El hongo felino que pone en alerta a Sudamérica este 2026
El reciente informe del Instituto de Higiene de la Universidad de la República (Uruguay) confirma que el movimiento de animales entre fronteras es el principal motor de expansión de este organismo, que aprovecha las heridas abiertas para colonizar nuevos huéspedes.
Síntomas clave: ¿Cómo identificarlo?
Detectar las señales a tiempo es la diferencia entre un tratamiento breve y una complicación linfática grave.
En los Gatos:
Llagas en el rostro: Úlceras profundas en la nariz, hocico y orejas que no sanan.
Signos respiratorios: Estornudos frecuentes y dificultad para respirar (indicador de que el hongo invadió vías aéreas).
Baja respuesta a antibióticos: Las heridas no mejoran con cremas o tratamientos comunes para infecciones bacterianas.
En las Personas:
Bultos y úlceras: Aparición de llagas dolorosas en manos y brazos tras haber estado en contacto con un gato.
Inflamación de ganglios: Si el hongo avanza por el sistema linfático, puede afectar ojos y pulmones.
Vías de Contagio y Prevención
El hongo es oportunista y se aloja con facilidad en las garras y secreciones del felino.
Rasguños y Mordeduras: La vía de entrada más directa. El hongo se inocula bajo la piel humana.
Contacto con Secreciones: Tocar las heridas del gato sin protección. Se recomienda el uso estricto de guantes al curar mascotas sospechosas.
Inhalación: En casos donde el gato presenta estornudos, las gotas pueden infectar los pulmones de los convivientes.
¿Hay cura?
La respuesta es sí. Tanto humanos como gatos tienen altas probabilidades de recuperación total, aunque el proceso requiere paciencia.
Los médicos recetan fármacos antifúngicos específicos de toma prolongada. Mientras que para los felinos se utiliza principalmente el itraconazol. Es vital no suspender la medicación aunque las llagas desaparezcan, ya que la terapia puede durar de semanas hasta cuatro meses.
La interrupción temprana del tratamiento suele provocar recaídas más agresivas y resistentes.
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