La relación con el Gobierno de los Estados Unidos y México, ha sido de respeto y coordinación en prácticamente todos los temas de la agenda bilateral, destacándose sin duda el de la seguridad pública, que abarca migración y tráfico de drogas, en la cual se presentan avances de ambas partes, sin embargo nuestro país sigue haciendo un llamado al gobierno que encabeza el presidente Donald Trump a asumir su corresponsabilidad en el combate al tráfico de drogas y la violencia que esto desata en los dos países
“¿Qué hemos pedido a Estados Unidos? Que, así como nosotros evitamos que llegue fentanilo a Estados Unidos, es indispensable que ellos controlen la entrada de armas de Estados Unidos a México”, expresó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo durante su conferencia de prensa matutina desde Palacio Nacional, la semana pasada.
La mandataria destacó que al menos 75% de las armas de alto poder incautadas en territorio mexicano vienen del vecino del norte de manera ilegal.
“Ellos tienen que detener a los delincuentes que distribuyen droga y que lavan dinero en Estados Unidos. Ellos tienen que detener el tráfico de armas de Estados Unidos a México y nosotros, nuestra primera prioridad, es disminuir la violencia en México”, agregó Sheinbaum.
La mandataria mexicana insistió que en ese marco su gobierno colabora y coopera con Estados Unidos para disminuir el tráfico de drogas.
Como evidencias de ello, es el reportaje que el pasado 7 de febrero el periódico Norteamericano de New York Times (NYT) publicó, en el que señala que los narcotraficantes emplean munición calibre 50 —producida en una planta propiedad del ejército estadunidense y luego contrabandeada a través de la frontera— en ataques contra civiles mexicanos y policías.
En el mismo señalan como prueba que el 30 de noviembre de 2019, un convoy de camionetas con hombres armados con una ametralladora pesada y potente, y rifles de calibre 50 entraron en la ciudad de Villa Unión, Coahuila, y abrieron fuego.
Los investigadores que recogieron pruebas de la escena reunieron casquillos de calibre 45 y 50 con las iniciales “L.C.”, que son las iniciales de la planta de municiones del ejército de Estados Unidos en Lake City, a las afueras de Kansas City, propiedad del gobierno federal y el mayor fabricante de cartuchos de rifle utilizados por los efectivos del Pentágono.
La fábrica también provee municiones para los consumidores estadounidenses, incluidos cartuchos de calibre 50. Estas potentes balas —tan grandes como un cigarro de tamaño mediano y diseñadas para ser usadas por los militares para destruir vehículos y aviones ligeros— están disponibles para la compra por civiles en todo Estados Unidos, reportó el NYT.
Esta nota periodística fortalece lo dicho por la presidenta mexicana, en el sentido de que el tráfico de armas y municipios está fuera de control en los EU y mientras eso siga la violencia en México no va a disminuir, por que el nivel de “ fuego” que tiene el crimen organizado se equipara al de las Fuerzas Armadas nacionales.
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TAR

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