Auditoría en tiempo real: la obra pública se vigila cuando se construye

Álvaro Bardales

Auditoría en tiempo real: la obra pública se vigila cuando se construye

Mis apuntes

Redacción
Marzo 20, 2026

Durante muchos años la fiscalización del gasto público en México se hace a destiempo, se revisan expedientes, contratos y facturas cuando la obra ya está terminada, el dinero ya se pagó y el concreto ya fraguó.

En los informes aparecen observaciones, irregularidades o sobrecostos… pero para entonces el problema ya ocurrió, en obra pública, auditar después sirve poco. Una carretera, un puente o un hospital no se corrigen con un informe años después, la calidad de una obra se decide en el momento en que se construye.

Cuando se vierte el concreto, se compacta el terreno, se colocan los materiales estructurales, ahí es donde debe estar la supervisión, hoy la tecnología permite algo que hace unos años parecía complicado: vigilar la obra pública en tiempo real.

Se toman muestras de concreto en el mismo momento en que se coloca, con laboratorios públicos de control de calidad, se usan drones y geolocalización para verificar avances físicos de las obras. Los sistemas digitales permiten ver el avance presupuestal y compararlo con el avance real de construcción; es decir: auditar al mismo tiempo que se ejerce el gasto público.

Lo mismo debe ocurrir con los proveedores del gobierno, ya existen herramientas para revisar, en el mismo momento en que se hace un pago, si la empresa realmente existe, si tiene capacidad operativa o si forma parte de esquemas de empresas fantasma o EFOS.

La fiscalización moderna no puede limitarse a revisar papeles después, de verificar la materialidad de las operaciones en el momento en que ocurren; la experiencia reciente demuestra por qué esto es necesario.

En distintos proyectos de infraestructura del país, especialistas señalaron problemas que se evitarían si la supervisión técnica fuera más estricta desde el inicio: materiales que no cumplían especificaciones, decisiones técnicas cuestionadas o procesos constructivos que debieron revisarse con mayor oportunidad, como ocurrió en el debate técnico sobre el balasto utilizado en el Tren Maya.

Las obras públicas no fallan por casualidad. Fallas ocurren cuando la vigilancia llega tarde, por eso el verdadero cambio en la fiscalización no es hacer informes más grandes, sino vigilar el gasto mientras se ejerce, en obra pública hay una regla sencilla:

Lo que no se supervisa cuando se construye, difícilmente se corrige después.

Y cuando el dinero es público, la vigilancia también debe serlo.

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