Es inevitable que al andar por los bajopuentes de Paseo Tollocan los zapatos no queden polvorientos.
Bajopuentes de Tollocan, olvido y abandono
El ambiente es pesado, la contaminación del transporte público que circula por ambos lados hace muy complicado respirar y, cuando se consigue, el aroma a smog, y en algunas zonas a orines) se impregna y acompaña a los transeúntes aún después de haberse alejado, sin mencionar el escándalo de los motores y claxonazos desesperados por llegar a tiempo a no importa qué lugar.







Para aprovechar el espacio, el sitio se ocupó con estacionamientos públicos pero también con lo que alguna vez fueron áreas verdes y un centro recreativo con juegos infantiles, canchas de basquetbol/futbol rápido, rampas de skateboarding y máquinas para ejercitarse, que hoy están, de nueva cuenta en el abandono y el olvido.
Basura, zapatos rotos, llantas viejas de automóviles y hasta botellas de cerveza y alcohol terminan por construir el escenario de un sitio en el que es imposible estar por más de 10 minutos porque la zozobra y la tristeza que proyectan se contagia.
Fotos Israel Martínez.
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