Las declaraciones emitidas en el ámbito político sobre la posibilidad de que Estados Unidos analice su salida del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) han generado reacciones en sectores económicos y empresariales. Sin embargo, indicadores de comercio exterior muestran que la relación bilateral se sostiene en un intercambio constante de bienes y servicios que involucra a millones de empleos directos e indirectos.
Relación comercial mantiene firme el T-MEC
La relación económica entre México y Estados Unidos mantiene un intercambio que supera los 700 mil millones de dólares anuales, de acuerdo con registros de la Oficina del Censo de Estados Unidos. Tan solo en 2023 México concentró alrededor del 15% del comercio total estadounidense y se posicionó como su principal socio comercial. Este volumen de operaciones ocurre mientras en el ámbito político se ha mencionado la posibilidad de que Estados Unidos analice su permanencia en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), escenario que especialistas consideran poco probable debido al nivel de interdependencia productiva.
Las cadenas de suministro en América del Norte se encuentran integradas en sectores como el automotriz, electrónico y agroindustrial, donde componentes y mercancías cruzan las fronteras en múltiples ocasiones antes de su venta final. Datos de comercio exterior indican que diariamente se intercambian bienes por más de mil millones de dólares entre ambas naciones, lo que vincula empleos, inversión y logística en los tres países firmantes del acuerdo.
El especialista en economía, Arturo Ríos Beltrán, explicó que la permanencia del tratado responde a factores estructurales más allá de declaraciones políticas. Indicó que el intercambio manufacturero y el flujo de exportaciones estadounidenses hacia México representan una base de estabilidad para su propia economía.
“Cuando se observa el volumen de exportaciones de Estados Unidos hacia México, que rebasa los 300 mil millones de dólares anuales, se entiende que existe una dependencia operativa en sectores industriales completos. Romper un acuerdo comercial implicaría elevar aranceles, modificar rutas logísticas y encarecer procesos productivos que hoy operan bajo reglas comunes. Es un impacto que se mide en empleo, inversión y costos inmediatos”, señaló.
Tratados comerciales
Añadió que los tratados comerciales se sostienen por indicadores macroeconómicos y no únicamente por discursos. Explicó que la cercanía geográfica reduce tiempos de traslado y costos de producción frente a mercados de otros continentes, lo que otorga ventajas competitivas a la región de América del Norte.
“La economía estadounidense enfrenta ciclos de inflación y ajustes productivos que la obligan a mantener mercados cercanos y confiables. México absorbe exportaciones de alto valor agregado y al mismo tiempo provee insumos industriales que forman parte de su producción interna. Desde la teoría económica, abandonar el tratado implicaría asumir costos superiores a cualquier beneficio político inmediato”, mencionó.
Ríos subrayó que la inversión extranjera directa y la integración de plantas manufactureras reflejan una relación sostenida durante décadas. Explicó que empresas de ambos países operan bajo esquemas de coproducción que dependen de reglas comerciales estables.
“Cuando un acuerdo comercial tiene cadenas productivas compartidas, infraestructura logística instalada y contratos de largo plazo, su permanencia responde a razones técnicas. Las declaraciones pueden generar presión mediática, pero los indicadores de comercio y producción muestran que el tratado se mantiene como un mecanismo funcional para ambas economías”, dijo.
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