Cinema Odyssey: 60 películas, seis miradas y una carta

Cinema Odyssey: 60 películas, seis miradas y una carta. Foto: Especial

Cinema Odyssey: 60 películas, seis miradas y una carta

Cinema Odyssey propone un viaje distinto: uno profundamente personal.

Alejandro Baillet
Junio 21, 2026

En una época en la que las listas de “las mejores películas de la historia” abundan en internet y las redes sociales convierten cualquier opinión en una batalla de gustos, el libro Cinema Odyssey propone un viaje distinto: uno profundamente personal.

Publicado por la editorial Gato Blanco, el volumen reúne a los escritores y cinéfilos Karla Zárate, Gabriel Rodríguez Liceaga, Alberto Leduc, Jennifer Romero, Ricardo López y José David Bernal, quienes comparten las diez películas que marcaron sus vidas.

El resultado es un mosaico de 60 filmes que van desde clásicos fundamentales hasta producciones populares que dejaron huella en la memoria emocional de sus autores.

Cada texto está acompañado por ilustraciones realizadas por cerca de una veintena de artistas, convirtiendo al libro en una experiencia visual y literaria que celebra el amor por el séptimo arte.

Para José David Bernal, uno de los coordinadores y participantes del proyecto, el objetivo nunca fue construir un canon cinematográfico, sino compartir experiencias personales a través de las películas.

“Más que nuestras diez películas favoritas, son diez películas que significaron algo para nosotros. Queríamos hablar de cómo el cine impacta nuestras vidas y no necesariamente de cuáles son las mejores películas jamás filmadas”, explica.

Un libro nacido entre conversaciones cinéfilas

La semilla de Cinema Odyssey surgió gracias al ilustrador Alberto Leduc, colaborador frecuente de Gato Blanco y apasionado del cine.

“Siempre platicábamos de películas, nos recomendábamos cosas y un día me dijo que quería hacer un libro sobre cine. No tenía muy claro cómo sería, pero sí sabía que la ilustración debía tener un papel importante”, recuerda Bernal.

A partir de esa idea nació el concepto definitivo: convocar a seis autores para que eligieran diez películas fundamentales en su historia personal y escribieran breves ensayos sobre ellas.

“Pusimos como regla que cada texto cupiera en una cuartilla. Al final somos seis autores, diez películas cada uno y sesenta películas en total, todas acompañadas por ilustraciones. Participaron alrededor de dieciocho o diecinueve ilustradores y eso terminó dándole una riqueza visual enorme al libro”, manifestó el autot.

El resultado es una obra que invita constantemente al diálogo.

“Creo que una de las cualidades del libro es que es muy interactivo con el lector. Mientras lo lees inevitablemente te preguntas cuáles serían tus diez películas o cuáles habrías agregado tú. Además, funciona como un compendio de recomendaciones cinematográficas”, respondió.

Entre Metrópolis, Gremlins y Dónde están las rubias

Uno de los mayores aciertos de Cinema Odyssey es su diversidad. Lejos de la solemnidad que suele rodear a ciertos círculos cinéfilos, el libro reúne películas de culto junto a títulos populares que marcaron generaciones.

Bernal considera que esa honestidad fue fundamental.

“Todos fuimos muy sinceros con nuestra selección. Si el concepto era hablar de películas que nos marcaron, no tenía sentido fingir gustos o preocuparnos por lo que otros pensaran. Había que quitarnos ese tabú de que ciertas películas son más válidas que otras”, se sinceró.

Por ello, entre las páginas del libro pueden convivir obras maestras del cine de autor con producciones como Gremlins, Terminator o Dónde están las rubias.

“Queríamos evitar que fuera un libro solemne o académico. Eso lo habría vuelto mucho más aburrido. Lo importante era mostrar las películas que realmente nos conmovieron y nos transformaron”, explicó el editor.

El difícil arte de elegir solo diez

Seleccionar únicamente diez películas resultó una tarea compleja para todos los participantes.

“Reducir toda tu cinefilia a diez títulos es un reto enorme. Evidentemente muchas cosas se quedan fuera”, respondió.

Bernal recuerda una reflexión de Gabriel Rodríguez Liceaga que terminó por aliviar la presión de la elección.

“Él dijo algo que me gustó mucho: ‘Hoy estas son mis diez películas, pero mañana podrían ser otras diez’. Me identifiqué completamente con esa idea. No quería sentir que esas eran las diez definitivas para el resto de mi vida”, manifestó.

Incluso hubo negociaciones entre los autores para evitar repeticiones.

“Pusimos una regla importante: ninguna película podría repetirse. Si alguien elegía El Padrino, nadie más podía hacerlo. La idea era ofrecer sesenta películas distintas al lector”, comentó

Entre esas negociaciones estuvo una de las cintas favoritas de Bernal, Oldboy.

“Alberto también quería incluirla. Yo quería poner Akira y él también la quería. Entonces llegamos a un acuerdo: yo me quedaba con Akira y él con Oldboy”.

Cine, literatura y obsesiones personales

Las diez películas elegidas por Bernal revelan también parte de su biografía intelectual.

Entre ellas aparece Metrópolis, la legendaria obra de Fritz Lang.

“Estudié arquitectura y vi la película durante la universidad. Su aportación al imaginario urbano y arquitectónico es enorme. Aunque ya no ejerzo como arquitecto, sigo siendo arquitecto de alguna manera y por eso la película tenía que estar ahí”, explicó

Otra de sus elecciones fue No Country for Old Men, adaptación cinematográfica de la novela de Cormac McCarthy.

“McCarthy es mi escritor favorito. Creo que los hermanos Coen lograron capturar la esencia de su literatura como nadie más. Es una película que puede cambiarle la vida a quien la vea”, mencionó.

La admiración por autores y directores fundamentales también aparece en su elección de una película de Werner Herzog.

“Desde el principio sabía que iba a incluir una película de Herzog. No sabía cuál, pero tenía que estar. Finalmente me decidí por Fitzcarraldo, porque es una historia sobre la búsqueda de lo imposible y sobre personajes que enfrentan el fracaso. Siempre me han interesado los fracasados, tanto en la literatura como en el cine”.

Un homenaje al cine y a los libros

El volumen también refleja la estrecha relación entre literatura y cine, dos disciplinas que para Bernal son inseparables.

“El cine es hijo de la literatura. La narrativa escrita tiene miles de años de historia y el cine apenas poco más de un siglo. Evidentemente desarrolló su propio lenguaje, pero la conexión sigue siendo muy profunda”.

Esa relación también explica la presencia de cineastas como Andrei Tarkovsky dentro de sus referencias personales.

“Quise incluir a Tarkovski porque escribió Esculpir en el tiempo, que para mí es uno de los grandes libros sobre cine. Es literatura pura. Fácilmente le podrían haber dado el Premio Nobel por ese texto”, comentó.

Ilustraciones que merecen un marco

Además de los ensayos, uno de los elementos más celebrados de Cinema Odyssey son sus ilustraciones.

Durante la charla, incluso surgió una propuesta espontánea: convertirlas en postales coleccionables.

“Hay ilustraciones que uno quisiera recortar y enmarcar”, comentó el entrevistador.

Bernal coincidió entre risas.

“Sí, es una buena idea para un segundo volumen. Hay trabajos increíbles. La ilustración de Fitzcarraldo, por ejemplo, me parece extraordinaria. El libro también funciona como una muestra de muchos estilos visuales diferentes”.

¿Habrá una segunda odisea?

El éxito de Cinema Odyssey ha provocado una pregunta recurrente entre los lectores: ¿existirá una segunda entrega?

La posibilidad está abierta.

“Sí, es una idea que hemos considerado. Pero si hacemos un segundo volumen, me gustaría que fueran otros seis autores. Nosotros ya tuvimos nuestra oportunidad y nuestras listas ya quedaron ahí. Sería interesante escuchar nuevas voces y obsesiones cinematográficas”.

Al final, como demuestra esta colección de ensayos e ilustraciones, el cine no sólo se mira. También se vive, se recuerda y se convierte en parte de quienes somos, señala Bernal, tras comer palomitas.

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