La conferencia matutina en Palacio Nacional dio un giro jamás visto: niñas y niños tomaron la palabra y convirtieron el Salón Tesorería en un festejo de Día de Reyes con música, risas, regalos y rosca.
Conferencia pueril en Palacio Nacional
Esta vez fueron los hijos de reporteros quienes ocuparon el micrófono de la conferencia presidencial y desplazaron por unos minutos la agenda política, con preguntas y respuestas dirigidas a la infancia; una escena inusual.
Desde las sillas que ocupan diariamente los comunicadores salieron preguntas infantiles con las principales inquietudes de los menores que llegaron poco antes de las 7:30 horas al recinto presidencial.
Con el micrófono que suele pasar de mano en mano entre los representantes de la prensa, comenzaron las preguntas pueriles, propias de los pequeños. Julián fue el primero en intervenir. Preguntó cuál sería el mensaje presidencial para el regreso a clases.
¿Qué le trajeron los Reyes?
“Que van a tener una beca para útiles y uniformes escolares, para sus mamás y sus papás y para ellos. Ese es un regalo de Día de Reyes. Y también, todo lo mejor para las niñas y los niños de México. Todo lo mejor. Que sean felices, que tengan mucho cariño, mucho amor, que no coman muchos dulces, que hagan travesuras, pero poquitas”, respondió la presidenta.
Ivanna tomó el micrófono y puso dos temas que le causaban curiosidad y preocupación.
—¿Qué le trajeron los Reyes?
— A ustedes, el día de hoy. La alegría de “La mañanera” —afirmó Sheinbaum.
—¿Por qué quitaste los dulces? Son buenos—cuestionó la menor entre risas.
—¡Ah! ¡Ya sabía que venía esa pregunta! Mira, los dulces en exceso hacen mucho daño —dijo la presidente sonriendo—. Son ricos, pero hacen mucho daño si se comen muchos dulces. De pequeñita parece que no.
Manuel, todavía adormilado y semienvuelto en una cobija por la hora, preguntó por el mensaje del Día de Reyes.
“¡Muchas felicidades a todas las niñas y niños de México! ¡Los queremos muchísimo, muchisisísimo!”, afirmó la presidenta.
La solemnidad habitual se diluyó cuando la música del grupo Kumaltik sonó en el salón y aparecieron Melchor, Gaspar y Baltasar. Entonces, los niños subieron al estrado. Sheinbaum permaneció rodeada de ellos y comenzó el reparto de juguetes: pelotas, muñecas, raquetas y juegos de béisbol.
El cierre mantuvo el tono festivo: la presidenta partió la rosca de Reyes rodeada de los menores. Una niña fue la primera en encontrar al niño escondido en el pan. El Salón Tesorería, por unos minutos, dejó de ser escenario de confrontación política para convertirse en una conferencia infantil transmitida a todo el país.
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