El Estado de México concentra uno de los mercados internos más grandes del país, con más de 30 millones de consumidores potenciales, lo que ha impulsado el desarrollo de actividades comerciales y de servicios. Esta demanda interna mantiene activa la economía local, pero no necesariamente se traduce en empleos mejor remunerados o con formalidad laboral, lo que cuestiona la calidad del crecimiento económico.
Mercado mexiquense no garantiza mejoras automáticas
Luis Fernando Ortega Morales, especialista en economía regional, explicó que el tamaño del mercado mexiquense no garantiza mejoras automáticas en los ingresos laborales debido a que gran parte de la actividad económica se concentra en sectores de bajo valor agregado, principalmente comercio y servicios.
“Cuando analizamos la economía del Estado de México, observamos que su peso se sostiene principalmente en actividades de comercio y servicios, que responden directamente al consumo interno. Estos sectores generan ocupación, pero la mayoría de estos empleos no están vinculados con procesos productivos que aporten un alto valor agregado al producto final, lo que limita la posibilidad de que los ingresos laborales se incrementen de manera significativa”, señaló.
Las actividades terciarias, que incluyen comercio al por menor, transporte, alojamiento y servicios, aportaron alrededor del 66.8% del PIB total estatal, de acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Económico.
Aunque el consumo permite mantener activa la economía local, no necesariamente impulsa la formalización laboral ni el aumento de la productividad, porque gran parte de los empleos son en unidades de pequeña escala y con escasa capacidad de innovación o crecimiento.
“Una alta demanda interna puede sostener la economía, pero para que ese consumo genere empleos formales y mejor remunerados es indispensable fortalecer sectores industriales avanzados y servicios especializados que requieran inversión en capital humano, tecnología y logística. Sin ello, el efecto del consumo seguirá siendo insuficiente para mejorar las condiciones laborales”, afirmó.
El mercado interno representa una oportunidad para atraer inversiones
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la tasa de informalidad laboral en el Estado de México se ubicó en 57% al cierre de 2025, cifra que refleja los desafíos para convertir la demanda interna en empleos formales con prestaciones y seguridad social, aun cuando comercio y servicios concentran más del 60% de la actividad económica estatal.
Ortega indicó que las ventajas logísticas del Estado de México, derivadas de su cercanía con la Ciudad de México y su infraestructura de transporte, deberían aprovecharse para atraer inversiones que generen empleo formal y sostenido.
“El mercado interno representa una oportunidad para atraer inversiones, pero también obliga a replantear estrategias de desarrollo económico que vayan más allá del consumo. Es necesario que se generen condiciones para que las empresas puedan transitar hacia modelos productivos más sofisticados, con mejores salarios y mayor formalidad, porque de otra manera seguiremos observando una economía activa sin mejoras concretas en los ingresos laborales”, explicó.
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