Cuando el rock nació en Neza: memoria de una resistencia sonora

Roberto Cortez Zárate

Cuando el rock nació en Neza: memoria de una resistencia sonora

Rockanrolario

Redacción
Marzo 6, 2026

Hubo un tiempo en que Ciudad Nezahualcóyotl respiraba rock en cada esquina. Las bocinas sacudían ferias, auditorios populares y foros improvisados donde las bandas aparecían casi todos los días. Aquella escena tenía algo de fiesta colectiva y algo de desafío urbano. El rock era el lenguaje común entre barrios, amigos y generaciones.

En ese paisaje apareció Jessie Blues a principios de los años noventa. Como muchas bandas del oriente del Valle de México, nació de una mezcla de obstinación y entusiasmo juvenil. Alfredo Guzmán, su fundador, reunió músicos y empezó a tocar cuando el rock mexicano todavía buscaba abrirse camino entre circuitos independientes, disqueras pequeñas y un público que crecía en los márgenes de la industria cultural.

El proyecto comenzó a consolidarse cuando en 1992 apareció la primera producción discográfica del grupo, material que circuló entre la audiencia que seguía el desarrollo del rock mexicano de la época. Con el paso de los años, la banda presentó diversos temas propios y versiones que ampliaron su repertorio dentro de la escena independiente.

La discografía del grupo incluye cinco álbumes: Entre ángeles y poetas, En la estación del viento, Raquel, Rastro de Luna y Al final de un sueño, además de su participación en los compilados Ebriamente y Pizarrón 4 por 4, producciones que se editaron bajo el sello Discos y Cintas Denver durante distintas etapas de su carrera.

Después de varios años de actividad continua, la banda atravesó una pausa de aproximadamente 15 años que coincidió con transformaciones profundas en la industria musical y con los efectos de la pandemia en los escenarios en vivo. El regreso incluyó la reinterpretación de la canción Me llamas, originalmente popularizada por José Luis Perales, versión que Jessie Blues adaptó a su propio estilo musical y que volvió a colocar a la agrupación en circulación dentro del público que sigue el rock urbano y las fusiones de blues con rock mexicano.

Jessie Blues sigue ahí, 35 años después. Ese dato, sencillo en apariencia, encierra una historia profunda de música y perseverancia. Mantener una banda durante décadas implica algo más que talento: implica amistad, memoria, resistencia y una relación viva con el público.

Actualmente la banda impulsa una nueva etapa que incluye su presencia en plataformas digitales y presentaciones en distintos escenarios. Temas como Golpes en el corazón y Te amo superaron las 100 mil reproducciones en línea, lo que permitió a la agrupación conectar nuevamente con nuevas generaciones de oyentes. 

Hoy la escena es distinta. Los espacios son menos, los circuitos cambiaron y la industria musical se reorganizó alrededor de algoritmos y plataformas digitales. Sin embargo, cuando una banda como Jessie Blues vuelve a tocar frente a su público, algo de aquella energía original reaparece.

Quizá esa sea la verdadera lección del rock nacido en los barrios: la música puede sobrevivir a los cambios tecnológicos, a las modas y a las crisis de la industria. Lo que no puede reemplazarse es la experiencia de una comunidad que se reconoce en las canciones.

El grupo alista nuevas actuaciones para celebrar su trayectoria de más de tres décadas, con la intención de presentarse en recintos emblemáticos de la Ciudad de México y documentar su trabajo en vivo, mientras continúa ampliando su repertorio y manteniendo el estilo que surgió en los barrios de Nezahualcóyotl a principios de los años noventa.

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