Cuando una guerra beneficia a un tercero

Eduardo Blanco

Cuando una guerra beneficia a un tercero

Análisis en Blanco y Negro

Redacción
Marzo 17, 2026

Las guerras casi siempre producen pérdidas humanas, crisis económicas y profundas tensiones políticas. Sin embargo, en el complejo escenario de la geopolítica internacional, algunos actores logran obtener ventajas indirectas aun cuando no participan directamente en el conflicto. Esto parece estar ocurriendo con Rusia frente a la actual crisis en Medio Oriente.

Mientras la atención del mundo se concentra en la escalada de violencia en la región, Moscú emerge como un beneficiario inesperado tanto en el terreno económico como en el estratégico.

En primer lugar, el conflicto ha provocado un efecto inmediato en los mercados energéticos en Medio Oriente, una región clave para la producción y el transporte de petróleo, el temor a interrupciones en el suministro genera una reacción casi automática, el aumento del precio del crudo. El riesgo de que se vea afectado el tránsito por rutas estratégicas, como el estrecho de Ormuz, eleva la incertidumbre en los mercados internacionales, en este contexto, los países exportadores de petróleo se ven favorecidos por el incremento de los precios, y Rusia es uno de los principales beneficiados.

Diversos análisis señalan que el alza en el precio del petróleo ha generado millones de dólares adicionales para la economía rusa. Estos recursos llegan en un momento particularmente importante para el país, que enfrenta sanciones económicas occidentales derivadas de la guerra en Ucrania. En términos prácticos, el conflicto en Medio Oriente contribuye indirectamente a aliviar parte de la presión económica sobre el gobierno ruso.

Un segundo elemento que refuerza esta ventaja, la demanda internacional de energía. Ante la incertidumbre sobre el suministro proveniente de Medio Oriente, algunos países han optado por asegurar sus necesidades energéticas mediante la compra de petróleo, gas y carbón rusos. Países como China, India y Turquía han mantenido o incluso incrementado sus importaciones de energía proveniente de Rusia, lo que fortalece la posición de Moscú en el mercado energético global.

La aparición de una nueva crisis internacional tiende a reconfigurar las prioridades de la comunidad internacional, esto implica que otros conflictos, como la guerra en Ucrania, pueden quedar parcialmente desplazados en la agenda.

Además, Estados Unidos y varios países europeos se ven obligados a dedicar recursos diplomáticos y estratégicos para enfrentar la situación en Medio Oriente.

Desde esta perspectiva, resulta comprensible que algunos analistas consideren a Rusia como uno de los beneficiarios indirectos del conflicto, no porque haya provocado la guerra o participe directamente en ella, sino porque la dinámica del sistema internacional le permite aprovechar las consecuencias económicas y políticas que genera.

No obstante, el escenario sigue siendo incierto. Una escalada mayor en Medio Oriente también podría traer efectos imprevisibles para la economía global y para las relaciones internacionales. Aun así, por ahora la situación muestra cómo, en el ajedrez de la política mundial, incluso un conflicto lejano puede convertirse en una oportunidad estratégica para otros actores.

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