Edomex alista reglas para cementerios verdes: Alhely Rubio

Edomex alista reglas para cementerios verdes Alhely Rubio. Foto: Especial

Edomex alista reglas para cementerios verdes: Alhely Rubio

Autoridades estatales previeron lineamientos en mayo para impulsar proyectos en municipios con alta saturación funeraria.

Gerardo Carmona
Marzo 30, 2026

El Estado de México previó tener listas en mayo las reglas de operación para los cementerios verdes, figura incorporada al marco legal mexiquense mediante el decreto 281, publicado el 17 de marzo en la Gaceta del Gobierno. La intención fue que los primeros proyectos comenzaran a tomar forma hacia el último trimestre del año, principalmente en municipios del oriente y del Valle de México, donde la saturación de panteones se ha convertido en una problemática creciente.

Planeación institucional y coordinación interdependencias

La ruta institucional contempló la elaboración de lineamientos en coordinación entre la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (SMAyDS) y la Secretaría de Salud estatal. De acuerdo con la titular de SMAyDS, Alhely Rubio Arronis, estos criterios permitirían establecer con claridad qué terrenos serían aptos, qué procedimientos podrían considerarse ecológicos y cuáles serían las condiciones médicas y ambientales necesarias para garantizar la biodegradación de los cuerpos sin recurrir a los métodos químicos tradicionales.

La funcionaria señaló que el enfoque inicial se concentró en el oriente mexiquense y en el Valle de México, donde la disponibilidad de espacios funerarios ha disminuido de manera significativa. En esa región, municipios como Ixtapaluca, Valle de Chalco y Coacalco ya habían comenzado acercamientos para analizar la viabilidad de proyectos bajo este nuevo esquema, lo que evidenció un interés institucional por explorar alternativas ante el agotamiento de los panteones convencionales.

Alternativa funeraria sin sustituir modelos tradicionales

El planteamiento del gobierno estatal no buscó sustituir los modelos funerarios tradicionales, sino abrir una opción adicional para la población. En ese sentido, los cementerios verdes fueron concebidos como espacios que podrían coexistir con los entierros convencionales y la cremación, permitiendo a las familias elegir entre distintas formas de disposición final. La diferencia central radicó en que, en este modelo, los cuerpos se reintegran al suelo de manera natural, favoreciendo procesos de descomposición que contribuyen a la regeneración del entorno.

En ese contexto, las reglas de operación incluirían especificaciones técnicas relacionadas con el tipo de suelo, el uso del terreno, los materiales permitidos para los ataúdes y la prohibición de químicos de embalsamamiento. También se contemplaron requisitos en materia de impacto ambiental y permisos estatales, con el objetivo de asegurar que estos espacios cumplieran con criterios de sustentabilidad. Según lo expuesto, no se planteó la creación de autorizaciones extraordinarias para funerarias, sino un ajuste gradual del mercado conforme aumente la demanda de este tipo de servicios.

Uno de los ejes estratégicos del proyecto se ubicó en zonas de amortiguamiento de áreas naturales protegidas, donde la presión urbana ha generado afectaciones ambientales. En estos espacios, los cementerios verdes podrían funcionar como áreas de bajo impacto que, además de atender la demanda funeraria, contribuirían a la conservación ecológica. Entre las zonas identificadas se mencionaron la Sierra de Guadalupe, el corredor Ixta-Popo y áreas cercanas a Valle de Chalco y Tláhuac.

La funcionaria indicó que este modelo también representaría una alternativa económica, al estimar que los costos podrían ser hasta 40 % menores en comparación con servicios funerarios tradicionales, debido a la reducción en el uso de químicos y materiales no biodegradables. Este factor, sumado a la saturación de panteones y a la necesidad de preservar espacios verdes, ha comenzado a generar interés entre las autoridades municipales.

Presión en panteones y proyección de implementación

En términos generales, la ocupación de cementerios en el Estado de México se ubicó entre 70 % y 83 % en diversas zonas del Valle de México, el oriente y algunos municipios del Valle de Toluca. En la capital mexiquense, aunque el problema no alcanzó el mismo nivel, algunos camposantos registraron ocupaciones de entre 60 % y 70 %, lo que también anticipa una presión creciente en el mediano plazo.

Mientras se concretaron los lineamientos, el gobierno estatal continuó con la socialización del modelo entre ayuntamientos. La expectativa fue que, una vez publicadas las reglas en mayo, se iniciara una etapa de capacitación y acompañamiento técnico para facilitar la implementación de proyectos, así como la adaptación de espacios y la difusión de esta alternativa entre la población.

El desarrollo de los cementerios verdes se planteó así como una respuesta a múltiples desafíos: la falta de espacios funerarios, la presión urbana sobre el territorio y la necesidad de transitar hacia prácticas más sostenibles. Aunque aún en fase inicial, este modelo comenzó a perfilarse como una opción que podría modificar la manera en que se concibe el destino final de los cuerpos en el Estado de México.

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