El problema de la gestión del agua no es exclusiva de Guadalajara 

El problema de la gestión del agua no es exclusiva de Guadalajara 

La Fuente

El problema de la gestión del agua no es exclusiva de Guadalajara 

Hugo Rojas

Hugo Roberto Rojas
Abril 1, 2026

El organismo operador de la zona metropolitana de Guadalajara, denominado SIAPA, ha atravesado en los últimos días por una crisis debido a la mala calidad perceptible del agua, situación que derivó en la remoción de su director y el anuncio de algunas acciones, encaminadas a mejorar el servicio.

Como suele ocurrir en estos casos, no han sido pocos los que han escrito, manifestado y hecho propuestas para corregir lo ocurrido, algunas voces han sido objetivas y aunque no son expertas en el subsector, se han preocupado por conocer del tema y hacer análisis objetivos, sin embargo, algunas otras, han abusado de simplismos y reduccionismos.

Lo primero que tenemos que decir es que el SIAPA no vive nada ajeno a lo que se vive, en general, en el resto del país, el problema es estructural, en condiciones que hemos normalizado ya. Las entidades encargadas de brindarnos los servicios relacionados con el agua se enfrentan a la imposibilidad de dotar de agua apta para consumo humano, de acuerdo a lo que menciona el derecho humano al agua, antes sólo a nivel de acuerdos internacionales, después explícito en la Constitución de nuestro país, y ahora a través de dos leyes, en estas se describe claramente qué condiciones deben garantizarse para su efectivo cumplimiento.

Los organismos se enfrentan, además de problemas de escasez, de calidad, es sabido que cuando existe distribución intermitente de agua (tandeos) es imposible garantizar agua apta para consumo humano, la realidad es que hoy por hoy, son pocas ciudades del país, contadas con los dedos de una mano, que pueden garantizar esta cualidad, estos casos son tan peculiares que han sido estudiados para conocer cómo lograron tal eficiencia en México, donde las condiciones hacen de estos organismos una “anormalidad”, y que refuerzan el hecho de ser la excepción a la regla, regla que marca que los organismos municipales están sentenciados a una gestión pública ineficiente.

La pregunta obligada es, ¿Qué factores estructurales existen para que los ciudadanos recibamos malos servicios públicos de agua?, el primero de ellos es que están inmersos en un modelo de gestión del agua nacional, que ha demostrado no ser sostenible.

El modelo actual tiene una visión desde la oferta, es un modelo que desde 1983 transfirió la responsabilidad del servicio público con mayores retos e impactos transversales a los municipios, el eslabón más débil de la gestión pública nacional, lo era entonces y lo es cada vez más.

Debido a lo anterior, y gracias a la libertad municipal del Artículo 115 de nuestra carta Magna, en nuestro país no existe un regulador nacional de este servicio público, que delinee planes a largo plazo, que determine tarifas, que dé seguimiento a indicadores de gestión, que corrija y se adapte a las condiciones climáticas, verifique la calidad del agua, prevenga la contaminación de los cuerpos de agua, etc. como si existe en otros países de nuestra región.

El sistema financiero del agua en México, determinado también por el modelo nacional, no ha permitido realizar las inversiones necesarias, los presupuestos de todo el país, pueden alcanzar apenas alrededor de 10% de lo requerido de forma sostenida por al menos 15 años para garantizar un servicio eficiente; durante algunos lustros ya, hemos insistido que los presupuestos públicos deben garantizarse con instrumentos económicos que dejen de lado decisiones políticas. 

Debido también a nuestro modelo, las personas encargadas de las entidades responsables de prestar los servicios, en muchas ocasiones no cuentan con el perfil adecuado, o se malentiende la necesidad de soluciones técnicas con la necesidad, en algunas ciudades, de contar con gestores públicos eficaces.

Por encima de nuestro modelo de gestión del agua se encuentra uno de gestión pública nacional que dejó de lado, desde hace décadas, la planificación del desarrollo, la planificación urbana, la planificación económica, se han debilitado instituciones públicas, reducido presupuestos y número de servidores públicos, lo que ha debilitado la capacidad de inspección y vigilancia en, por ejemplo, tomas clandestinas, descargas contaminantes, calidad del agua de las fuentes de agua.

Es así como hoy, SIAPA acaparó reflectores de algo que pasa más a menudo de lo que quisiéramos, y que cuando esto pasa se suele tratar de dar algunos manotazos a la mesa, pero desgraciadamente, mientras no cambie lo que hemos expuesto, seguirán ocurriendo estos y otros eventos, y lo serán de forma más grave y frecuentes.  

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