El Bordo de San Jerónimo, ubicado en la zona norte de Toluca, en la delegación de San Pablo Autopan, es un punto fascinante y crítico para la biodiversidad del Estado de México. Es un ejemplo perfecto de cómo un cuerpo de agua, incluso rodeado de zonas urbanas y agrícolas, se convierte en un lugar de descanso vital para cientos de aves que escapan del frío extremo de Canadá y Estados Unidos.
Bordo de San Jerónimo: refugio de aves migratorias en el norte de Toluca
Toluca se encuentra en una ruta migratoria clave dentro del Eje Neovolcánico. Las aves que viajan desde el norte buscan zonas húmedas en el centro del país donde el clima es más templado y hay disponibilidad de alimento. El Bordo de San Jerónimo funciona como un sitio de parada y refugio. Para muchas aves, no es solo un descanso, sino su hogar definitivo durante todo el invierno, desde octubre hasta marzo.
Aves migratorias convierten a Toluca en un punto clave del Eje Neovolcánico
En este bordo se puede observar una gran variedad de especies migratorias, destacando principalmente las aves acuáticas: el pato cucharón norteño (Spatula clypeata), el pato tecolote (Anas discors) y el pato pintail o glondrino; por ejemplo. Además, sobresalen pelícanos blancos (aunque se asocian con la costa) y el pelícano blanco americano que hace paradas en los bordos del Valle de Toluca. Estas aves son impresionantes por su envergadura.
También llegan garzas blancas y grises que aprovechan la profundidad del bordo para pescar. Para el mes de Marzo comienzan a ganar peso y a cambiar su plumaje por uno más brillante para regresar al norte a reproducirse.






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