El arranque de 2026 encuentra a las familias del Estado de México reorganizando su presupuesto luego del comportamiento inflacionario registrado durante 2025. De acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inflación general anual cerró el año previo en niveles cercanos a 4%, con incrementos concentrados en alimentos, transporte y algunos servicios, rubros que tienen un peso relevante en el gasto de los hogares.
Inflación presiona gasto familiar en Edomex
Este escenario se refleja desde las primeras semanas del año, cuando los precios ya incorporan los ajustes acumulados y los ingresos de la mayoría de las familias se mantienen sin cambios. A ello se suma el aumento en la tarifa del transporte público concesionado aplicado a finales de 2025 en distintas zonas del estado, lo que elevó el costo de los traslados cotidianos.
En este contexto, el economista Víctor Manuel Ortega explicó que la inflación no afecta de manera uniforme a todas las familias, ya que su impacto depende del tipo de gasto, el nivel de ingresos y la zona en la que habitan.
“Cuando la inflación anual se ubica alrededor de 4%, como ocurrió al cierre de 2025 según el INPC, el efecto principal se observa en el gasto corriente de los hogares. Alimentos, transporte y servicios absorben una mayor proporción del ingreso, lo que reduce el margen para otros consumos, especialmente al inicio del año”, señaló.
Indicó que en las zonas urbanas del Estado de México, como el Valle de Toluca y el Valle de México, el impacto se acentúa por el peso del transporte en el presupuesto familiar.
“En áreas metropolitanas, el transporte representa un componente constante del gasto. Con el ajuste reciente a las tarifas, una familia que depende del traslado diario destina más recursos a movilidad, lo que se suma a los aumentos acumulados en alimentos y servicios que se registraron durante 2025”, dijo.
Primer trimestre del año
Agregó que en las zonas rurales del estado el efecto inflacionario se manifiesta de manera distinta, pero no menor, debido a la estructura del consumo y al acceso a bienes básicos.
“En comunidades rurales, el gasto se concentra en alimentos y servicios locales. Cuando productos como granos, carnes o energéticos muestran incrementos sostenidos en el INPC, el impacto se refleja en el poder de compra, ya que existen menos opciones para sustituir productos o buscar precios más bajos”, mencionó.
El economista señaló que, con base en los datos disponibles, el primer trimestre de 2026 estará marcado por un periodo de ajuste del gasto familiar, en el que las decisiones de consumo estarán condicionadas por la inflación acumulada y los costos fijos heredados del año anterior.
“La inflación de cierre de 2025 no desaparece en enero. Sus efectos se arrastran durante varios meses y obligan a las familias a priorizar gastos esenciales, reorganizar su presupuesto y posponer consumos, un comportamiento que es consistente con lo observado en años previos”, concluyó.
PAT
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