Por Alejandro Baillet
El Estadio Ciudad de México rugía como solo sabe rugir cuando juega la Selección, pero anoche el rugido se convirtió en un lamento colectivo. Inglaterra, con esa frialdad quirúrgica, se llevó el triunfo 3-2 en un partido que tuvo de todo, errores infantiles, garra azteca tardía y una guerra de memes en redes que convirtió el duelo en un verdadero circo cultural transatlántico.
Desde el minuto uno se vio el drama. México salió con la intención de comerse el césped, pero se atragantó con sus propios pies. Al 36′, Bellingham definió con la tranquilidad de quien pide un té. 1-0. El Azteca se quedó mudo un segundo… y luego explotó en reclamos. Pero lo peor estaba por venir.
Al 38′, otro pecado mortal: mala salida de la defensa, Romo perdido en el medio campo y un contragolpe letal de Bellingham. 2-0. Cabezas bajas, murmullos de “ya valió”, y el fantasma del clásico “México nunca en casa”.
Los errores fueron tan groseros que parecían el guion de un dramaturgo cruel (Shakespeare): pases cortados, marcas perdidas, falta de concentración. Parecíamos un equipo que había llegado a la fiesta sin saberse la coreografía.
Pero antes del descanso, el colombiano más mexicano que el mole, Julián Quiñones, ponía a cantar el Cielito lindo con el 2-1 al 42’
En el vestidor, uno imagina que el técnico habrá dicho cosas que no se repiten en familia. Porque en el segundo tiempo México se acordó de que lleva sangre de guerrero.
La gente saltaba, se abrazaba, aventó cerveza, lloraba. Por un momento creímos. Y más cuando los del Viejo Continente se quedaron con uno menos, como Los Beatles después de que Yoko Onno se llevó a John Lennon. Jarell Quansah se fue expulsado al minuto 54.
Todo estaba listo para la resurrección, como el Cristo de Iztapalapa, como la Satán, la momia que hace de las suyas en Las momias de Guanajuato.
Pero Inglaterra, esa selección que parece fabricada en laboratorio para los momentos grandes, no perdonó. Harry Kane aprovechó que el arquero de México, Raúl Tala Rangel, salió peor que un portero de futbol llanero y regaló el penal.
Silencio de cementerio. Los ingleses se echaron para atrás.
Todavía hubo un último suspiro, Raúl Jiménez puso el 2-3. Había esperanza, no la que unos de guinda venden como tema en el gobierno, pero sí una esperanza de poder alargar la agonía.
México no pudo penetrar la defensa de los Tres Leones, claro, con puro ajolote no se iba a poder. Y aquí ni para pintar todo de morado para ocultar lo más feo y poner ajolotes por todos lados o tal vez, un once ajolotizado podía haber cumplido más que el tal Santi Giménez, quien solo azotaba como costal del café del Bienestar.
Mientras el balón rodaba, las redes ardían en una batalla épica y absurdamente divertida. Los mexicanos, heridos en el orgullo, sacaron la artillería cultural pesada: Juan Gabriel contra Elton John: “¿Cómo te atreves, inglés? ¡El Divo de Juárez te canta Noa Noa y te manda a llorar en tu castillo!”.
Queen vs Tigres del Norte: Mientras sonaba We Will Rock You al otro lado del continente, los paisanos respondíamos con Jefe de jefes. Freddie Mercury contra el acordeón de los Tigres, pelea injusta.
The Beatles contra Los Temerarios: Yesterday frente a Tu última canción. Los de Liverpool no tuvieron chance, bueno, en el país del pozole y chilaquiles, porque allá, en las tierras de la neblina londinense, arrasaron los de Liverpool.
El Chavo del 8 versus Harry Potter: “¡Es que no tengo madre, pero tengo varita, wey!” El meme del barrio contra el niño inglés se hizo viral en minutos.
Y la joya de la corona: La Reina Isabel (en versión meme eterno) contra Paquita la del Barrio. “¿Quién te crees, vieja? ¡Rata de dos patas!” Paquita arrasó.
Fueron horas de risas nerviosas, edits geniales y creatividad pura. Porque así es México: cuando duele en la cancha, sacamos el alma por la cultura y el humor.
Nos duele perder, claro. Pero también sabemos reírnos de nosotros mismos.
Al final, Inglaterra se llevó la victoria, pero México se llevó el corazón de un Azteca que, pese a los errores garrafales del primer tiempo, nunca dejó de creer. Queda el sabor amargo de la derrota, sí. Pero también la certeza de que esta Selección, cuando se suelta, puede pelearle a cualquiera, pero a cualquiera de Centroamérica y dos que tres de Europa o Sudamérica de medio pelo.
Y mientras los jugadores salían cabizbajos, en las redes seguían sonando los corridos, las rancheras y los gritos de “¡México, México!”. Porque aquí no solo jugamos futbol… jugamos con el alma, con el humor y, a veces, hasta con la dignidad cultural.
Mañana será otro día. Pero anoche, entre goles y memes, volvimos a recordar por qué amamos este deporte tan hermoso y tan cabrón.
¡Órale, México! La próxima nos toca venganza. Y más memes. Siempre más memes.
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MPH

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