Late la memoria de Calimaya en los muros de su Casa de Cultura

Late la memoria de Calimaya en los muros de su Casa de Cultura. Foto: Especial

Late la memoria de Calimaya en los muros de su Casa de Cultura

La antigua escuela evolucionó hasta convertirse en uno de los espacios culturales más representativos del municipio.

Redacción
Mayo 31, 2026

Hay edificios que parecen observar el paso de los años sin moverse de su lugar. Permanecen ahí, mientras cambian las generaciones, las costumbres y hasta el paisaje que los rodea. En el centro de Calimaya se levanta uno de esos inmuebles cuya historia ha quedado ligada a la memoria colectiva del municipio: la actual Casa de Cultura Bicentenario.

Quienes han recorrido sus pasillos suelen hablar de algo más que de sus muros. Algunos recuerdan historias transmitidas de generación en generación; otros aseguran haber escuchado relatos sobre un anciano que aparece reclamando lo que alguna vez fue suyo, o sobre los lamentos de una mujer y las risas de niños que, según la tradición oral, pueden escucharse cuando cae la noche. Verdaderas o no, estas narraciones forman parte del imaginario que rodea al edificio.

Los antecedentes de este inmueble se remontan al siglo XIX. En un mapa de la municipalidad de Calimaya elaborado hacia 1826 se observa que en el terreno donde actualmente se encuentra la Casa de Cultura no existía construcción alguna. El espacio formaba parte de la plaza pública o del área comercial de la localidad.

Décadas después comenzó a escribirse una nueva historia. La construcción del inmueble inició el 8 de marzo de 1921, durante la administración municipal de Gregorio Andoney o Andonaegui. Diez años más tarde, el 31 de diciembre de 1931, el edificio fue inaugurado por el presidente municipal Ezequiel González.

Su primer destino fue servir como sede del jardín de niños “Carolina de Ibarra”, función que desempeñó durante varios años antes de que la institución cambiará de ubicación.

El nacimiento de un recinto cultural

La vocación educativa del edificio no desapareció con el tiempo. En 1985 fue destinado como biblioteca pública municipal y, tres años después, se acondicionó un espacio para establecer un módulo cultural bajo la coordinación de María Guadalupe Delgado Nava.

Aquella iniciativa marcaría el inicio de una nueva etapa. Con talleres de danza infantil, danza juvenil, dibujo, música y teatro comenzó a tomar forma el proyecto que posteriormente daría origen a la Casa de Cultura.

Finalmente, el ayuntamiento otorgó el inmueble en calidad de donación para actividades culturales y el recinto fue reconocido formalmente como Casa de Cultura Bicentenario. Su nombre quedó asentado oficialmente en acta de cabildo el 23 de marzo de 2010.

La construcción fue realizada por albañiles originarios de Calimaya. Entre los nombres que la memoria conserva se encuentra el de Joel Bizarro, uno de los trabajadores que participaron en la obra y cuyo legado continúa presente entre sus descendientes.

Actualmente, el inmueble alberga la Biblioteca Municipal Sor Juana Inés de la Cruz, uno de los espacios culturales más representativos de la cabecera municipal.

Los habitantes recuerdan que la biblioteca tuvo una ubicación anterior frente a la primaria Nicolás Bravo antes de establecerse definitivamente en el edificio actual. Su fundación se sitúa entre 1986 y 1987.

Mes con mes recibe entre 150 y 200 usuarios y desarrolla actividades como visitas guiadas, exposiciones bibliográficas y círculos de lectura. El acervo supera las 4 mil 500 obras distribuidas en diversas áreas del conocimiento, además de publicaciones periódicas y materiales digitales informativos.

Dentro de la Casa de Cultura también se encuentra el museo municipal Prisciliano María Díaz González.

Su creación fue posible gracias al trabajo impulsado por Irineo Ríos Arcos, quien emprendió la tarea de rescatar piezas históricas dispersas en la comunidad y reunirlas en un espacio destinado a preservar la memoria de Calimaya.

El museo lleva el nombre de uno de los personajes más destacados de la historia local y permanece abierto al público como un lugar de encuentro con el pasado.

Arquitectura que cuenta su propia historia

La Casa de Cultura Bicentenario conserva elementos arquitectónicos inspirados en la tradición colonial. Su distribución gira alrededor de un patio central que organiza los espacios interiores.

La fachada destaca por los marcos rectangulares de ventanas y cornisas, mientras que el acceso principal se distingue por tres arcos de medio punto que dan identidad al conjunto arquitectónico.

En la planta alta se encuentran salones y oficinas conectados mediante corredores que rodean el patio interior. En la parte central se localiza una explanada destinada a actividades artísticas, culturales y comunitarias que continúan dando vida al inmueble.

Más allá de sus funciones educativas y culturales, la Casa de Cultura Bicentenario representa un punto de encuentro entre pasado y presente. Sus paredes conservan la historia de quienes la construyeron, estudiaron en sus aulas, consultaron sus libros o participaron en sus talleres.

La investigación sobre este inmueble también permite reconocer a las generaciones que contribuyeron al desarrollo de Calimaya sin imaginar que, con el paso de los años, formarían parte de la memoria histórica del municipio.

Hoy, entre leyendas, documentos, recuerdos y actividades culturales, la Casa de Cultura Bicentenario continúa siendo uno de los edificios más emblemáticos de Calimaya, un espacio donde la historia permanece viva y sigue encontrando nuevas formas de contarse.

**Armando Arriaga Rivera, cronista de Calimaya por la AMECRON

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