Con infinita paciencia, Marlen Pérez Velarde y Jesús Buendía Reynoso, dos jóvenes artesanos de Chimalhuacán, bordan historia, tradición y memorias con hilo francés de oro y plata en los trajes de charro de carnaval, la expresión cultural más representativa de este pueblo mexiquense.
Ellos son dos herederos del oficio del bordado, que nació y evolucionó en torno al baile de carnaval hace más de cien años, al igual que la elaboración de máscaras de cera y la música de orquesta que acompaña a los danzantes.
Hoy el ingenio, pasión, disciplina y destreza permitieron a este joven matrimonio mostrar su trabajo al mundo, primero en 2021, cuando la diseñadora de la cantante chilena Mon Laferte, les solicitó un traje con capa para la presentación de la cantautora en la entrega de los premios Latin Grammy.
“Me llamó por teléfono y me dijo que necesitaba un traje espectacular para los premios Grammy, pero yo no sabía que era para Mon Laferte, pero ella lo tenía bien claro en su mente y me lo transmitió, me mandó el boceto, le di el presupuesto y debido a que faltaban muy pocos días acordamos hacer una pieza de fantasía y otra de canutillo de oro”, recordó emocionado.
Durante tres semanas, él, su esposa y 14 colaboradores trabajaron a marchas forzadas logrando terminarlo en tiempo récord, ya que la elaboración de un traje tarda, según su diseño, entre dos y tres meses.
“Era un vestido con bordado de fantasía, corte sirena ajustado y se le veía su pancita (en ese entonces la cantante estaba embarazada) y se complementaba con la capa que fue bordada con canutillo, el moño también fue muy laborioso”, recordó.
Los primeros pasos en el bordado
En el mismo taller que perteneció a sus padres, Jesús recuerda que creció entre telas hilos, agujas, trajes y sombreros, pues desde antes de su nacimiento su madre y su padre ya se dedicaban al bordado de trajes de carnaval.
“Mi abuelo nos inculcó la tradición de bailar pero mi papá, cuando decidió integrarse a una comparsa, quiso elaborar su propio traje y para eso pidió la asesoría de su compadre Francisco Hernández, del barrio Xochitenco, que en paz descanse, él y su esposa Catalina Buendía fueron quienes le enseñaron abordar, eso fue como en 1970”, relató.
En la actualidad Marlen y Jesús comparten su hogar, su taller, su profesión y su pasión por el bordado que aprendieron desde niños y que han enseñado a otros jóvenes.
“Cuando decido hacer una familia con mi esposo me involucro un poco más en esto, tanto en el bordado como en la atención y administración del negocio (…) este oficio lo hemos heredado de generación en generación y para nuestra familia es parte de nuestro día a día, es nuestra vida y es nuestra fuente de trabajo más importante”, dice convencida.
La obra y el oficio del bordador
Además de artesanos, Jesús y Marlen son licenciados en educación, y su gusto por la cultura y la historia de México los llevó, en 2010, a emprender un proyecto familiar: un traje conmemorativo por el Bicentenario de la Independencia de México y el centenario de la Revolución.
“Didáctica y estéticamente daba para mucho, y cuando decidimos hacer ese traje la verdad sí le metimos mucho contenido, yo me fui a contemplar el Ángel de Independencia, me leí el Plan de San Luis, el Plan de Iguala, lo del Ejército Trigarante”, recordó mientras mostraba el bello traje de exhibición.
En 2012, cuando se difundieron supuestas profecías mayas sobre el fin del mundo, la pareja planeó la elaboración de un traje denominado “Perspectiva maya contra concepción católica”, ahí los artesanos chimalhuaquenses plantean una propuesta creativa profunda que contrasta la cosmovisión maya con las creencias católicas.
“Decían que en 2012 se iba a acabar el mundo entonces pensamos en ese traje por un lado sacerdotes mayas y por otor San Miguel Arcángel con otros ángeles pues se dice que cuando toquen las siete trompetas será el fin del mundo (…) esos dos trajes tuvieron mucho éxito”, confirmó Jesús.
El mundial 2026 contado con hilos
“Pensábamos que con el éxito que tuvimos con el traje de Mon Laferte hasta ahí quedaría, dijimos ¿ahora qué sigue?, vamos a seguir trabajando a seguir diseñando, bordando, perfeccionando las técnicas porque en este oficio nunca se deja de aprender”, reconoce Marlen.
Pero nuevamente su inquietud creativa los impulsó a tomar un nuevo reto: un traje conmemorativo del Mundial de Futbol, que por primera vez en la historia de la federación Internacional de Futbol, tendrá como sede tres países, México, Estados Unidos y Canadá para participar el certamen “Copa de Arte Popular Banamex”.
Comenzaron el nuevo proyecto “Hilos de gloria: bordando nuestra pasión”, el traje conmemorativo del mundial 2026, en el cual aparecen algunas de las figuras más representativas de todos los mundiales, desde Edson Arantes Do Nascimento y Diego Armando Maradona hasta Lionel Messi y Cristiano Ronaldo
El traje también incluye la copa internacional, el Balón Azteca, las mascotas del mundial México 70 “Juanito” y Mexico 86 “Pique”, y a dos de los jugadores mexicanos más reconocidos en el mundo: Hugo Sánchez Márquez y Rafael Márquez, además de otros elementos, como el estadio Azteca y el estadio Neza 86.
Todo ello requirió que Jesús y Marlen investigaran y se empaparan de futbol nacional e internacional, luego vino el proceso creativo con decenas de bocetos en papel para posteriormente plasmarlos en la tela de casimir.
“Nos informaron que en el concurso no podíamos incluir logos, banderas ni marcas, entonces bordamos un jaguar simulando a Zayu, la mascota de México, un águila calva simulando a Clutch, la mascota de Estados Unidos y un alce simulando a Maple, la mascota de Canadá”, detalló.
Una vez terminado, en diciembre de 2025, se inscribieron al certamen nacional que organiza Fomento Cultural Banamex, y entregaron su obra al comité organizador, al igual que otros 947 artesanos.
“La calidad de las obras era impresionante, era mucha la competencia, mucho talento y de muchas disciplinas, eran piezas impecables, se veía la pasión, la destreza de los artesanos, llegó un momento en que me convencí de que no ganaríamos nada pese al gran esfuerzo que pusimos”, reveló.
Así, transcurrieron tres meses y el pasado 30 de abril el jurado emitió su veredicto.
“Ese día nosotros teníamos programado un baile de carnaval entonces vine por mi traje y en el camino recibí una llamada de la organizadora, Rocio Velásquez, y ella me informó que habíamos sido los ganadores del galardón Banamex, yo todavía incrédulo, le pregunté en qué lugar habíamos quedado y me contestó: ‘no maestro, usted no ganó ningún lugar, usted ganó el galardón Banamex”, platica Jesús con una sonrisa ligera pero profunda.
El traje que permanece en exhibición en el palacio de Iturbide, es muestra de la perseverancia, la disciplina, el trabajo y la creatividad y la pasión de estos artesanos que han logrado mostrar al mundo una parte de su cultura y sus tradiciones.
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