De los 177 pueblos mágicos que existen en México, Metepec ocupa un lugar particular desde 2012, cuando recibió esta denominación. En el Estado de México es uno de los municipios con este reconocimiento y su nombre significa “en el cerro de los magueyes”, relación que puede apreciarse en el paisaje que rodea a la localidad.
En la base del cerro principal se encuentra la iglesia del Calvario, uno de los puntos más representativos del municipio, alrededor del cual se distribuyen seis barrios tradicionales: Coaxustenco, San Mateo, Santa Cruz, Espíritu Santo, San Miguel y Santiaguito, que en conjunto dan forma a su identidad.
Para quien llega desde Toluca por la avenida Pino Suárez, el acceso muestra el carácter artístico del lugar. Un jardín lineal de varios kilómetros acompaña el trayecto y exhibe piezas que hacen referencia a la tradición artesanal.
Destaca una escultura con la letra M formada por elementos de barro, además de figuras como alfareras, jarros convertidos en fuente y árboles de la vida de gran tamaño, junto con obras contemporáneas realizadas por artistas de distintas regiones.
Manos que narran leyendas
En el centro del municipio, la plaza principal concentra parte de la vida cotidiana. El kiosco convive con la escultura de la Tlanchana, figura mitológica colocada junto a un puente desde donde puede observarse con detalle. La Tlanchana es un ser de la tradición local, mitad mujer y mitad serpiente, relacionado con las aguas y con leyendas que se transmiten entre generaciones.
Uno de los rasgos más conocidos de Metepec es su producción artesanal. Más de quinientos creadores elaboran piezas en barro inspiradas en la flora, la fauna y las historias de la región. Ángeles, campanas, cruces, soles y mariposas forman parte de los diseños que se producen en talleres familiares. Aunque suele distinguirse entre arte y artesanía, muchas de estas piezas poseen un nivel de detalle que permite apreciarlas como expresiones artísticas, resultado de la experiencia y del contexto cultural en el que se elaboran.
Entre las figuras más representativas se encuentra el Árbol de la Vida, elaborado en barro y reconocido dentro y fuera del país. Diversos artesanos atribuyen su origen a generaciones anteriores, aunque con el paso del tiempo la pieza ha cambiado en forma y estilo, adaptándose a nuevas técnicas sin perder su esencia.
El pueblo que vive en sus habitantes
El municipio también cuenta con templos, el Museo del Barro, el mercado artesanal, plazas comerciales y espacios culturales como la sede de Radio y Televisión Mexiquense, elementos que reflejan el crecimiento de la localidad sin dejar de lado sus tradiciones.
Durante las festividades, el ambiente se transforma. El Desfile de los Locos, el Festival Quimera y la celebración de San Isidro reúnen a habitantes y visitantes en actividades donde se mezclan música, danza y gastronomía. Entre las bebidas típicas destaca la garañona, conocida por su sabor particular.
Recorrer Metepec permite encontrar un lugar donde la tradición forma parte de la vida diaria. Las figuras de barro, los barrios antiguos y las celebraciones mantienen vivo el carácter de este pueblo mágico, donde el arte no sólo se exhibe, también forma parte de la identidad de sus habitantes.
Información de José Primo Juárez Huidobro, cronista Honorario por la AMECRON.
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