Los microsismos de Naucalpan pueden impactar de forma más severa a las viviendas en las zonas donde se registran, ya que son movimientos telúricos de mayor intensidad y menor duración, explicó Carlos del Ángel, director del Instituto de Investigaciones Geológicas y Atmosféricas A.C. (IIGEA).
Por ello, las empresas constructoras de viviendas deberían implementar nuevas tecnologías denominadas “sismo-resistentes”, diseñadas para soportar sismos locales, que tienden a ser más intensos que los provenientes de las costas y tienen frecuencias de vibración más rápidas.
Sismos locales son más fuertes y de sacudidas rápidas
Los sismos locales, al ser más fuertes y de sacudidas más rápidas, pueden causar daños significativos en las viviendas, especialmente si estos se vuelven frecuentes, como ocurre en algunos municipios.
En una entrevista sobre los microsismos registrados recientemente, Carlos del Ángel destacó que estos eventos están relacionados con fallas que se originan en la Sierra de las Cruces, donde se observa cierto reacomodo tectónico. Algunas de estas fallas son más extensas que otras.
Microsismos de Naucalpan relacionados con la falla Otomí
Entre ellas, mencionó la falla Otomí, que divide la extensa Sierra de las Cruces. Otra falla más pequeña es la que delimita las zonas de Loma Linda y El Molinito.
“Estos microsismos ocurrieron debajo de una zona habitacional, por lo que los vecinos los sintieron con intensidad”, comentó Del Ángel.
El epicentro, al estar ubicado justo debajo de la zona afectada, provoca que se perciban con mayor fuerza, aunque su duración sea breve, explicó.
“Son reacomodamientos tectónicos que ocurren en distintas zonas del municipio. Son secuencias de eventos sísmicos que suceden y eventualmente se detienen”, destacó.
Del Ángel añadió: “Podrían pasar tres meses antes de que vuelva a temblar, o incluso años. Con un aparato sismológico, podríamos registrar lo que sucede en puntos específicos, ya que hace años no se contaba con sensores en diversas regiones”.
Microsismos evidencian que construcciones no son resistentes
El sismógrafo más cercano, señaló, está ubicado en Santa Cruz Acatlán, mientras que otro se encuentra en la delegación Azcapotzalco.
Estos microsismos locales evidencian que muchas construcciones no son resistentes. La mayoría de ellas presentan condiciones inadecuadas para soportar este tipo de movimientos telúricos.
Además, existen fotografías de colonias en la Ciudad de México donde, además de presentar grietas, las construcciones están hundiéndose.
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TAR