El conflicto laboral en la llantera Tornel, ubicada en Tultitlán, se ha convertido en un verdadero drama social que mantiene a cientos de familias al borde de la desesperación. A casi tres semanas del estallido de la huelga, los trabajadores aseguran que ya no tienen dinero ni para comer, y la incertidumbre sobre el futuro los está llevando a situaciones extremas.
Algunos han comenzado a vender dulces en la calle, otros se suben a los camiones a “botear” con la esperanza de reunir unos cuantos pesos que apenas alcanzan para compartir entre varios compañeros.
“Lo máximo que sacamos son 170 o 180 pesos, y eso lo repartimos entre tres o cuatro. Es ridículo, no alcanza para nada”, lamenta uno de ellos.
Huelga de Tornel inició el 23 de febrero
La huelga inició el lunes 23 de febrero y, aunque en un principio se pensó que duraría pocos días, hoy los trabajadores reconocen que la situación se ha tornado insostenible.
“Ya no tenemos dinero en las bolsas del pantalón, ni para comprarnos un atolito. Estamos con hambre y no podemos más”, confiesa un obrero.
Uno de los trabajadores, de nombre Alberto Ojeda, dijo que el panorama es tan crítico que algunos padres han decidido que sus hijos no asistan a clases, pues no cuentan con recursos para comprar materiales escolares.
“Yo tengo un niño, pero hay compañeros con dos o tres, y ya dijeron que mientras dure la huelga sus hijos no irán a la escuela”, agregó.
Acusan al sindicato de un uso opaco de recursos
El sindicato, encabezado por Gerardo Alberto Meneses Ávila, ha fijado el próximo 27 de marzo a las 8:00 de la mañana como fecha de recuento en los tribunales laborales de Conciliación y Arbitraje de la Ciudad de México. Ese día los trabajadores deberán decidir si continúan o no con la huelga. Sin embargo, la tensión interna crece: algunos acusan al sindicato de imponerse por la fuerza y de manejar de manera opaca los fondos provenientes de las cuotas y de la empresa. “El sindicato tiene dinero, pero no lo reparte a todos, solo a unos cuantos. Eso es una irregularidad”, denuncian.
La desesperación ha provocado divisiones entre los obreros. Mientras un grupo se mantiene firme en la defensa de salarios, prestaciones y el cumplimiento del Contrato Ley de la Industria Hulera, otros ya no quieren seguir y buscan alternativas, incluso cambiar de sindicato.
“Estamos llegando a 300 trabajadores que ya no quieren la huelga. Vamos avanzando poco a poco”, aseguran.
La tensión ha escalado al grado de que algunos enfrentamientos verbales con el líder sindical han estado a punto de convertirse en golpes. “Gerardo nos llamó traidores porque ya no queremos continuar”, relatan.
Más de mil obreros participaron en el paro
El trasfondo de esta huelga no es menor pues más de mil obreros participaron en el paro que paralizó las operaciones de Tornel, y el sindicato incluso recurrió al Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida del T-MEC para denunciar violaciones a la libertad sindical. Sin embargo, la realidad en las calles y en los hogares de los trabajadores es otra: hambre, incertidumbre y un futuro cada vez más incierto. Lo que comenzó como una lucha por derechos laborales se ha transformado en una batalla por sobrevivir día a día.
La huelga de Tornel ya no solo es un conflicto sindical, dijeron los entrevistados, es un espejo de la fragilidad económica de cientos de familias que, entre la presión del sindicato y la falta de ingresos, se preguntan cuánto más podrán resistir. La fecha del recuento se acerca y con ella la posibilidad de un desenlace que podría marcar un antes y un después en la historia laboral de la industria hulera.
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