Nueva Ley de Economía Circular y el Sector Hídrico

Nueva Ley de Economía Circular y el Sector Hídrico

La Fuente

Nueva Ley de Economía Circular y el Sector Hídrico

Hugo Rojas

Hugo Roberto Rojas
Enero 21, 2026

El 19 de enero del presente año, se publicó el Decreto que expide la Ley General de Economía Circular. Durante ya varios años se ha discutido la necesidad de incorporar estos principios al sector agua, aunque la Ley no es clara en cuanto a los sujetos obligados, sí menciona que aplica a la cadena de valor de producción privada y pública, y dado que el agua es parte fundamental de ellas, es seguro que tendrá aplicabilidad.

Sin duda es una buena noticia su expedición, el desarrollo urbano futuro necesita enfoques que minimicen el consumo de los recursos y que se centren en su recuperación, siguiendo los principios de la llamada economía circular.

En el caso del subsector de agua y saneamiento, el reúso del agua residual es una solución al problema de la escasez mundial de agua, puesto que se liberan recursos de agua para otros usos, o para su conservación, aunque no debe ser una solución aislada y mucho menos pensar que sea la solución absoluta a todos los problemas. Las aguas residuales pueden tratarse hasta lograr diversas calidades para satisfacer la demanda de diferentes sectores, incluidos la industria y la agricultura. Pueden emplearse para mantener el flujo ambiental, e incluso pueden reutilizarse como agua potable, así como subproductos como los lodos activados para mejorar suelos.

Una adecuada gestión de las aguas residuales ofrece una doble propuesta de valor, además de los beneficios ambientales y para la salud del tratamiento de las aguas residuales, se obtienen ingresos financieros para cubrir parcial o totalmente los costos de operación y mantenimiento.

La planificación a nivel de cuenca permite el aprovechamiento óptimo de instalaciones y programas de saneamiento, incluida la ubicación, calendarización y etapas de la infraestructura de tratamiento, de ésta forma es posible lograr soluciones integradas que son más sostenibles financiera, social y ambientalmente (economías de escala).

Los países necesitan reconocer el verdadero valor del agua residual y los posibles recursos que pueden obtenerse de él, incorporando los principios de la economía circular en su estrategia y en las planificaciones e inversiones futuras.

No se cobran las tarifas de saneamiento adecuadas para cubrir los costos de operación y mantenimiento, sin mencionar las  inversiones de capital para futuras ampliaciones, hay un amplio acuerdo de que se necesitan subsidios más eficientes para el saneamiento, por lo menos durante un período de transición. 

Se necesita asegurar que los países como México cuenten con la capacidad institucional necesaria para aplicar y hacer cumplir tanto la Ley de Economía Circular, como otras Leyes, reglamentos ambientales, así como otras normas de control de la contaminación del agua.

Es necesario que la infraestructura, bajo los principios de economía circular, incorpore normatividad que obligue a incluir energías limpias con el objetivo de disminuir costos de mantenimiento y operación.

En conclusión, hay otras acciones que bajo esta Ley también tendrían que considerarse, en el sector hidroagrícola, y del subsector agua y saneamiento, como son las potabilizadoras, desalinizadoras, entre otros procesos, de esta forma se abonaría al objeto de la Ley que tiene un alto impacto en todos los sectores de la economía nacional.

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