La interpretación de los resultados

Alcaldes y gobernadores

Gustavo Rentería*

Cada quien interpretará los resultados de las elecciones, de acuerdo a su amor u odio al presidente de la República.

Si Morena y sus aliados ganan 7 gubernaturas, los malquerientes de la 4T festejarán que es menos del cincuenta por ciento, gritarán que ya es mayoría el número de personas en el país que ya no quieren a AMLO, y que es una antesala para el 2024, donde sacarán a los “morenos” de Palacio Nacional.

Pero con la misma cifra, por ejemplo, 7 gubernaturas para el movimiento de López Obrador estarán más que felices: ya tendrán el control de la Conago, y en los tribunales pelearán varias más. Son expertos en impugnaciones ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Además, ellos creen que todo suma, ya que, de las 15 posiciones en juego, solamente poseen Baja California. Las que vengan son bienvenidas.

Las que ya tiene seguras el Gobierno Federal, según las últimas encuestas son: Baja California (Mariana del Pilar); Colima (Indira Vizcaíno); Guerrero (Evelyn Salgado); Michoacán (Alfredo Ramírez Bedolla); Nayarit (Miguel Ángel Navarro Quintero); Sinaloa (Rubén Rocha Moya); Sonora (Alfonso Durazo Montaño); Tlaxcala (Lorena Cuellar) y Zacatecas (David Monreal).

La Alianza Opositora ganaría en Baja California Sur (Francisco Pelayo) y San Luis Potosí (Octavio Pedroza)

El PAN ya tiene en la bolsa Chihuahua, con su candidata María Eugenia Campos Galván y Querétaro, con Mauricio Kuri.

Movimiento Ciudadano ya tiene en la bolsa Nuevo León, con su candidato Samuel García.

Y están por definirse Campeche, entre Layda Sansores (Morena) y Eliseo Fernández Montufar (Movimiento Ciudadano).

En Palacio Nacional están confiados en obtener nueve de quince. Aunque circula por whatApp una reciente encuesta de Arias Consultores, donde la oposición se lleva el triunfo en Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit para Morena y sus aliados.

Nuevo León, para el partido de Dante Delgado. Querétaro sería del PAN.

Y San Luis Potosí, para el Partido Verde Ecologista. Por cierto, un alto directivo de este partido me apostó una buena comida que así será el resultado. Lo vi muy confiado el día que me lo encontré en un restaurante, y desestimó cualquier acusación de su correligionario con el crimen organizado.

Y claro, cada quien lee la encuesta que más le guste y la reenvía si es de acuerdo a sus intereses. Las que atentan contra “statu quo” la desparecen inmediatamente, borrándola de su celular. Como si esa acción desesperada cambiara las intenciones de voto. Claro, unos y otros las tachan de “cuchareadas”.

Quién gana y quién pierde será el ejercicio inmediato en los análisis mediáticos, y cada quien lo verá de acuerdo a sus intereses. Cuestión de enfoques pues: unos dirán con el mismo resultado que el vaso está medio vacío, y otros, medio lleno.

Leerán, escucharán y verán la interpretación que más tranquilice su corazón.

Pero el tema es, cómo interpretar los resultados finales. Otro ejemplo: ya se ve imposible que obtenga la mayoría calificada Morena y sus aliados. Es decir, no obtendrá tres cuartas partes de San Lázaro, y difícilmente podrá tener los 17 congresos locales para hacer cambios constitucionales.

Claro, es una derrota para la 4T, pero todo indica que sí tendrán más de 251 diputados federales, y con ello seguirán manejando el presupuesto a su antojo.

Es más, si les faltaran 5 diputados para esa mayoría simple, sería “pan comido” convencer o “maicear” a unos cuantos legisladores.

Insistimos, la oposición irá al Ángel de la Independencia a festejar que pararon al dictador, y que el Hugo Chávez mexicano no se podrá reelegir o poner impuestos a las ventanas; mientras los que votaron por Morena, Verde Ecologista y PT se carcajearán porque seguirán mandando en el presupuesto. ¿Acaso alguien tiene duda de que se gobierna con dinero?

Ya con números finales sabremos si el lopezobradorismo creció o se fue al precipicio; y podremos analizar también cómo le irá a las distintas fuerzas rumbo al 2024. Si derrotan a AMLO se engallarán, y surgirán candidatos que levanten la mano. Si el lopezobradorismo se fortalece, seguramente le cantarán las golondrinas a la Alianza Va por México, y los priístas jalarán el ultimo cincuenta por ciento de la administración federal, con el presidente de la República.

Pero si López Obrador gana 9 o 10 gubernaturas, la mayoría simple en la Cámara Baja y logra el control de buen número de legislaturas locales, y crece en alcaldías, iniciarán los análisis de quién será señalado con el dedo divino. ¿Claudia, Marcelo, Monreal…? Y claro, también quién será el siguiente señalado por la UIF de Santiago Nieto, y detenido por la Fiscalía General de la República de Alejandro Hertz Manero.

Es más, la consulta para juzgar a expresidentes se fortalecería y no dude que serían los días finales de Vicente Fox Quesada, por ejemplo.

Nos iremos a dormir en 20 días con una idea muy clara del rumbo de país que decidió la mayoría; unos jurarán que ahora sí se irán a Miami a vivir, otros que es momento de hacer cash out, mientras otros festejarán que ahí va la Cuarta Transformación de la vida pública del país. Así es la democracia. Así es cuando se cuentan los votos: unos lloran y otros gritan de felicidad.

Lo importante es que perdedores y ganadores, acepten los resultados.

*Periodista, editor y radiodifusor

@GustavoRenteria

www.GustavoRenteria.mx

NEF