Ordenarán crecimiento urbano en Edomex con cinco planes regionales: Carlos Maza Lara

Ordenarán crecimiento urbano en Edomex con cinco planes regionales Carlos Maza Lara. Foto: Gerardo Carmona

Ordenarán crecimiento urbano en Edomex con cinco planes regionales: Carlos Maza Lara

Carlos Maza Lara comenta que además hay otros dos planes parciales con ese objetivo bajo el principio de sustentabilidad y funcionalidad de las nuevas zonas habitacionales.

Gerardo Carmona
Mayo 5, 2026

De forma sencilla y de buen trato, así nos recibe en su oficina Carlos Maza Lara, actual secretario de Desarrollo Urbano e Infraestructura del Estado de México. En entrevista exclusiva para La Jornada Estado de México, el funcionario proveniente de las filas del Ejército habla de lo que la administración de la gobernadora Delfina Gómez pretende para ordenar el desarrollo de las distintas regiones mexiquenses; que la gente viva y trabaje en la misma zona, que la vivienda deje de extenderse sin control, que los nuevos proyectos cuenten con agua y servicios, y que el crecimiento no se coma las áreas naturales protegidas.

El punto de partida, explica, es amplio: en la entidad se elaboran actualmente cinco planes regionales y dos planes parciales. Además, el gobierno mexiquense trabaja con la Ciudad de México, Hidalgo, Morelos y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano en el Programa de Ordenamiento de la Zona Metropolitana del Valle de México, la mayor concentración urbana del país, con más de 22 millones de habitantes.

“Tenemos que plantear que ese crecimiento sea ordenado, que sea amigable con el medio ambiente y que impulse la inversión”, afirma Maza Lara.

Recuerda que el Plan Estatal de Desarrollo Urbano fue actualizado en 2019, pero el dinamismo de la entidad, que es la más poblada del país, obliga a revisarlo. En ese documento, dice, no estaban contemplados factores que hoy modificaron el mapa, como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y el Tren Insurgente México-Toluca.

El Insurgente como eje de desarrollo

En el Valle de Toluca, uno de los ejes será el plan parcial del Tren Insurgente, publicado a mediados de 2025, que plantea ordenar un polígono de alrededor de tres mil hectáreas, con una longitud de 37 kilómetros y un kilómetro de ancho a lo largo del trazado ferroviario. 

Ahí, sostiene, la apuesta es cambiar la forma de crecimiento: menos fraccionamientos horizontales y más vivienda vertical con usos mixtos, servicios y movilidad.

“Lo que estamos buscando es densidad, que la vivienda crezca verticalmente y no horizontalmente”, señala. 

En esa misma franja se proyecta un parque lineal en el camellón de la avenida Solidaridad-Las Torres, con cerca de 21 kilómetros de longitud. El proyecto, sujeto a convenios por derechos de vía con autoridades federales, incluiría juegos infantiles, canchas deportivas, plazas, áreas de convivencia, trotapistas y una ciclovía de 20 kilómetros.

El funcionario reconoció que el Valle de Toluca ya tiene límites claros para crecer. En Zinacantepec, Toluca, Metepec, San Mateo Atenco y Lerma aún existen suelos con potencial, pero en varios casos se deben considerar riesgos de inundación, zonas protegidas y disponibilidad de agua.

“No queremos desarrollos que después se abandonen o donde las familias inviertan y al poco tiempo les falten servicios”, subraya.

El tema no es menor, durante años, grandes conjuntos habitacionales fueron autorizados lejos de fuentes de empleo, con deficiencias de transporte, agua o equipamiento urbano. El también general brigadier sostiene que la administración actual no dará luz verde a fraccionamientos o condominios si no cumplen con servicios básicos, factibilidad y uso de suelo.

Para ello, añade, se fortaleció la Comisión de Impacto Estatal, donde participan las secretarías de Desarrollo Urbano, Movilidad, Medio Ambiente y Agua, así como Protección Civil. Cada dependencia revisa los proyectos de inversión de alto impacto y, si alguna determina que no son viables, el trámite no continúa. 

“Si no pasa, no pasa”, sentencia.

El gobierno estatal también digitalizó los procedimientos. A través de la plataforma Evaluación de Impacto Estatal EVIE 2.0, los inversionistas pueden seguir desde un teléfono o tableta el avance de sus trámites ante la Comisión de Impacto Estatal. La plataforma, dice, redujo requisitos duplicados y evita que gestores oculten observaciones o retrasos atribuibles al propio solicitante. Si el expediente está completo, la evaluación puede salir en 42 días.

Para conjuntos urbanos existe otra plataforma, Pulsar, con la que los desarrolladores conocen el estado de sus expedientes antes de pasar al ámbito municipal. 

“Primero cumples en el gobierno del estado, se te da la autorización y después vas al municipio para la licencia de construcción”, explica.

El Valle de Toluca, añade, no sólo requiere vivienda. También hay municipios que ya no quieren más casas y piden atraer fuentes de empleo, centros logísticos o industria limpia. La zona industrial Toluca-Lerma todavía tiene margen de crecimiento hacia Otzolotepec y Xonacatlán, por lo que actualmente la Secretaría interviene vialidades para mejorar la conectividad de trabajadores y empresas.

La protección ambiental aparece como una línea roja. El área natural del Nevado de Toluca, La Marquesa y otras zonas forestales o de riesgo no deben recibir nuevos desarrollos. 

“Si es área protegida o de riesgo, no se permite. Si llega a haber un fraccionamiento, es clandestino, y ahí el municipio tiene la obligación de denunciar”, advierte.

La complejidad del oriente estatal

En el oriente mexiquense, la discusión es más compleja. Esta zona concentra rezagos históricos, asentamientos irregulares, inundaciones y una presión permanente sobre suelo ejidal, comunal y de conservación. Maza Lara reconoce que municipios como La Paz, Nezahualcóyotl, Chalco, Ecatepec o Chimalhuacán crecieron durante décadas sin planeación suficiente: primero llegó la gente, después se exigieron servicios.

“Eso es lo que no queremos. Con estos planes primero planeamos y después permitimos el asentamiento de los desarrollos de vivienda”, sostiene.

El plan regional de la zona oriente busca ordenar el territorio según sus vocaciones. En el norte, con Teotihuacán como polo turístico, se pretende reforzar esa actividad; en el centro-oriente, donde se ubican Texcoco, Chalco, Nezahualcóyotl, Ecatepec y La Paz, se deben atender densidad poblacional, servicios, movilidad y reordenamiento urbano; en la zona de los volcanes, el potencial se orienta hacia actividades ecoturísticas y agrícolas.

Pero el funcionario admite que contener la ocupación irregular es difícil. En zonas protegidas o de riesgo aún se venden lotes con mantas improvisadas a la orilla de las carreteras. 

Ahí, dice, los municipios son la primera autoridad responsable de impedir nuevos asentamientos y presentar denuncias. “Hay muchos intereses”, reconoce, aunque evita entrar en detalles.

Uno de los objetivos centrales de los nuevos planes, insiste, es reducir los traslados de horas entre vivienda y empleo. “Estamos buscando que ya no haya traslados, que la gente viva y trabaje ahí”, dice. Esa lógica se aplicaría en zonas como Tecámac, Nextlalpan, Tonanitla, Tultepec y Zumpango, donde el AIFA detonó una nueva presión inmobiliaria y logística o en Nezahualcóyotl, donde se instalará el único polo de desarrollo contemplado por el gobierno de Claudia Sheinbaum para el Estado de México. Actualmente se prepara en los terrenos del actual bordo de Xochiaca. 

En esa región ya existe un plan parcial del área del AIFA. La vocación, explica, apunta más a centros logísticos que a industria pesada, aunque también se mantiene la demanda de vivienda media, residencial media y de interés social. La diferencia, asegura, es que los grandes desarrollos ahora deben aportar equipamiento urbano: avenidas, parques, áreas comerciales, escuelas y servicios. 

“En esa zona tenemos mucho interés en que no se construya nada si no se cuenta con agua, servicios y vialidades”, puntualiza.

Zonas y retos tan variados como el Edomex

Otro plan regional corresponde al norponiente, que incluye municipios como Jilotepec, Aculco y Atlacomulco, con ventajas por su conexión carretera mediante el Arco Norte y la autopista México-Querétaro, además del futuro tren hacia Querétaro. El potencial se ubica en logística, industria y servicios asociados a esos corredores.

A la par, el Estado de México participa en el Programa de Ordenamiento de la Zona Metropolitana del Valle de México. El ejercicio comenzó a finales de 2024 y se desarrolla con mesas técnicas itinerantes. Incluye las 16 alcaldías capitalinas, 59 municipios mexiquenses, ocho de Hidalgo y uno de Morelos.

Maza Lara explica que no hay fecha definitiva para concluirlo porque se trata de un proceso amplio, con consultas públicas y diagnóstico compartido. Cada estado tiene un secretario técnico y los equipos se reúnen de manera permanente; los titulares, cada 15 días, alternan sedes entre la Ciudad de México y el Estado de México.

El desafío, dice, es romper fronteras administrativas. El agua, la movilidad, la vivienda, los residuos, la seguridad y la expansión urbana no se detienen en los límites municipales o estatales. “Toda la problemática es común, entonces tenemos que trabajar soluciones comunes”, concluye.

Para el secretario, esa es la diferencia entre seguir con el crecimiento disperso que marcó a buena parte del Estado de México o intentar un nuevo modelo que plantee planear antes de construir, acercar vivienda y empleo, proteger bosques y zonas de riesgo, y evitar que las familias vuelvan a quedar atrapadas en colonias sin agua, sin transporte y lejos de todo.

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