Pablo Mora: El pequeño gigante del ciclismo que pedalea hacia el sueño olímpico

Pablo Mora: El pequeño gigante del ciclismo que pedalea hacia el sueño olímpico

Pablo Mora: El pequeño gigante del ciclismo que pedalea hacia el sueño olímpico

Pablo, tiene un sueño, llegar a las Olimpiadas a fuerza de pedalear su bicicleta.

Sergio Macedo
Mayo 9, 2026

A sus nueve años, Pablo Mora Terrazas ya sueña con representar a México en unos Juegos Olímpicos y por qué no, ganar una medalla de oro en el deporte que más le gusta, el ciclismo de montaña, disciplina en la que ha destacado desde que tenía tres años. En estos momentos está ranqueado entre los primeros cuatro ciclistas de la categoría Infantil B, que abarca niños de nueve y diez años, del Serial de Ciclismo de Montaña del Estado de México. 

Sueños infantiles que viajan en dos ruedas

Pablo es el segundo hijo de Enrique y Claudia, es originario de Metepec, estudia la primaria, su mayor pasión es andar en bicicleta de montaña y participar en competencias, actividad que le ha valido el reconocimiento de familiares, amigos y compañeros de clase, su perseverancia lo ubica entre los primeros cinco ciclistas infantiles de su categoría a nivel estatal.

El gusto por el ciclismo de montaña lo heredó sus padres, quienes adoptaron esta disciplina deportiva luego de contraer matrimonio, la idea era compartir el tiempo juntos y disfrutar de la naturaleza.

Con su primer embarazo Claudia tuvo que poner una pausa al deporte, se dedicó de tiempo completo a la maternidad, años más tarde llegó Pablo y los cuidados se duplicaron, la pareja decidió detener un poco los paseos en bicicleta.

A los nueve años, practica el deporte aspirando a competir por los colores de México en las Olimpiadas

Algunos meses después, los padres de Pablo intentaron retomar el ciclismo, pero fue complejo, aunque a los paseos siempre llevaron al menor, buscaron varias estrategias para sumarlo a los recorridos, pero no lograron compaginar la paternidad y el ejercicio, pero no se dieron por vencidos, solo pospusieron el objetivo.

Poco a poco introdujeron al menor al mundo del pedaleo, antes de caminar, Pablo ya tenía una bicicleta que esperaría un poco para convertirse en su compañera de aventuras y detonante de su carrera deportiva. 

Gana su primer carrera a los tres años

Pasaron tres años para que Pablo subiera a una bicicleta, pero desde el primer momento el gusto por las dos ruedas quedó patente, nunca más se separó de su vehículo, desde ese momento no hay día que no pedalee unos minutos.

Claudia recuerda que en un festival del Día del Niño lo inscribieron a una carrera de la categoría pañales y resultó ganador, después de esa fecha cada que se enteraban de una competencia lo registraban.

Debido al gran interés del menor, sus padres decidieron introducirlo en el ciclismo de una manera más formal. 

“Cuando tenía 4 años lo llevamos a cursos a la Ciudad de México, al Ajusco, íbamos con nuestros hijos, pero Pablo era muy atrevido, desde que se subió a la bicicleta ha querido  ir rápido, no le dan miedo las bajadas, a mí me da miedo, pero debo soltarlo, dejar que sea libre, que experimente, afortunadamente nunca ha tenido incidentes, se ha caído, raspado, pero esos se curan con un cariñito, con un curita”.

Cuando cumplió siete años, los papás de Pablo se acercaron al Club de Exploraciones de México, Sección Toluca para que aceptarán al menor en su curso de Ciclismo de Montaña, demostraron que el pequeño tenía experiencia y sobre todo muchas ganas de aprender, al ver sus credenciales, los instructores decidieron darle la oportunidad, desde entonces rueda con adultos 

“Desde las primeras salidas sorprendió al grupo, incluso a su papá, pues una cosa es que estuviera en carreras de niños, pero ahora estaba rodeado de adultos y rodaba a su paso, no se achicó, siempre quisimos hacer un deporte en familia, nunca creíamos que podríamos rodar en la montaña, es muy grato”.

Prefiere la bicicleta a las pantallas

Además de practicar ciclismo, Pablo también juega pádel, le gusta nadar y hacer gimnasia, pero su disciplina favorita es el ciclismo de montaña ( MTB por Mountain Bike, en Inglés).

“Tiene mucha energía, es un niño activo, pero no es travieso, afortunadamente prefiere el deporte a las pantallas, le encanta correr, jugar en el jardín, andar en patineta, pasear al perro” señala Claudia Terrazas.

En esta aventura sobre ruedas el menor no está solo, su familia ha jugado un papel fundamental, su padre, Enrique Mora, cuida sus entrenamientos, lo motiva, lo acompaña a las competencias estatales y nacionales.

En estos momentos compite en el Serial de Ciclismo de Montaña del Estado de México, en la categoría Infantil B, para niños de nueve y diez años en donde ha destacado por mantenerse entre los primeros cuatro lugares. El próximo año cambiará a Infantil C y competirá con niños de 11 y 12 años, la dificultad aumentará y Pablo lo sabe, por ende, ha incrementado sus entrenamientos.

“Como familia siempre lo hemos apoyamos, vamos con él a todos lados, a Querétaro, Jalisco, Hidalgo, a donde haya carreras, nunca pararemos de echarle porras, estamos felices, orgullosos, su papá es su entrenador, su guía y está al pendiente de él”, relata Claudia, quien comenta que su hijo es una celebridad en su escuela, le gusta tanto el ciclismo que una vez a la semana a los alumnos les permiten ir vestidos como quieran, lo hace con su uniforme de ciclismo.

Dice que tiene una corazonada sobre el futuro deportivo de su hijo. “Soy feliz al verlo hacer lo que le gusta, cuando lo veo rodar es impresionante, ver como se ubica hasta adelante con el líder, a futuro lo veo si como un gran deportista, pero sobre todo como una persona sana, una persona de bien”.

Cierto, el ciclismo requiere constancia, dedicación, pero si lo imagino compitiendo en categorías mayores y porque no, a nivel profesional, este es su mundo, el día de competencia es el primero en despertarse, si no hay carrera nos levanta para salir a la montaña, pero sabe que seguir entrenado depende de sus buenas calificaciones, entonces además de las dos ruedas, también le gusta estudiar, hacer sus tareas, subraya Claudia.

Soy feliz al andar en bici

Pablo asegura que al subirse a la bicicleta es muy feliz, lo disfruto mucho.

“Cuando era chiquito veía a mi hermano pedalear, pero a mí me decía estás muy pequeño tú no, pero un día le dije a mi papá que le quitara las rueditas a mi bici, yo quería hacer lo mismo que mi hermano, ya soy grande, él no quería, pero logré convencerlo”, recuerda.

Rodar con adultos ya no es algo raro, lleva más de dos años compartiendo ruta con personas que fácilmente le cuadruplican la edad, pero aún así pedalea codo a codo con ellos.

“Al inicio tenía miedo, que tal si se burlaban de mi por ser un niño, pero no, al contrario, me apoyan mucho”.

Calcula que a lo largo de su carrera deportiva ha participado en poco más de 25 competencias, ha ganado unas 30 medallas, “el día que gané un primer lugar dije, esto se siente muy bien y así quise seguir compitiendo”

En el mundo del ciclismo existe una frase muy conocida, “solo existen dos tipos de ciclistas, los que ya se cayeron y los que se van a caer”, Pablo lo sabe muy bien, pues recuerda que en alguna práctica de bajadas, fue tanta su emoción que no logró controlar la bicicleta, no dio vuelta y fue a parar al fondo de una pequeña zanja, gajes del oficio, dice.

A pesar de su corta edad, ya es todo un referente del ciclismo de montaña entre la comunidad del pedal, quienes han rodado a su lado aseguran que es todo un escarabajo en las subidas, pero también temerario a la hora de descender las colinas. 

Pablo quiere seguir entrenando, subir de nivel. “Si lo hago me gustaría representar a México en alguna competencia internacional, tal vez las Olimpiadas, haré lo que me digan, dejar de comer dulces, chatarra, salir a andar en bici más seguido, lo que sea”.

Tiene un sueño en la mente, convertirse en ciclista profesional. “La bici ya es parte de mí, me gusta pedalear todo el tiempo, disfruto mucho hacer deporte, quiero estar sano cuando sea más grande y ganar una medalla de oro”.

Leer Más:

PAT

UAEM2
Banner Entretenimiento