Pesticidas, diabetes y depresión: La crisis sanitaria que consume a los migrantes agrícolas

La crisis sanitaria que consume a los migrantes agrícolas

Pesticidas, diabetes y depresión: La crisis sanitaria que consume a los migrantes agrícolas

Proponen seguro médico “portátil” para jornaleros mexicanos tras alarmante estudio de la UANL.

Pepe Abadiano
Febrero 6, 2026

Un reciente estudio académico ha puesto al descubierto la dolorosa paradoja que define a la industria agrícola de Estados Unidos: mientras los trabajadores mexicanos son el pilar de la seguridad alimentaria del país, se enfrentan a un sistema que los excluye sistemáticamente de los servicios de salud, acelerando sus procesos de envejecimiento y precarizando su vida.

Manos que alimentan, cuerpos que sufren: La crisis de salud de los jornaleros mexicanos en EE. UU.

La investigación, realizada por especialistas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación, revela que la vulnerabilidad de estos trabajadores no es solo una cuestión de estatus migratorio, sino el resultado de desigualdades estructurales históricas. Basado en la Encuesta Nacional de Trabajadores Agrícolas (NAWS), el informe contrasta la evolución del sector entre 1989 y 2022.

Un nuevo perfil: De migrantes estacionales a residentes sin derechos
Una de las revelaciones más impactantes del estudio es el cambio en el patrón residencial. Lejos de la imagen del jornalero que va y viene por temporadas, hoy el 80% de los trabajadores agrícolas son “no migrantes”; es decir, residen permanentemente en Estados Unidos, han echado raíces y desarrollado vínculos sociales y económicos. Sin embargo, este asentamiento no se ha traducido en estabilidad legal.

Falta de estatus

A pesar de ser residentes permanentes, la falta de un estatus migratorio regular los mantiene en la sombra. Con un salario promedio de 10.60 dólares por hora —cifra que a menudo los sitúa por debajo del umbral de pobreza— y niveles educativos bajos, este grupo enfrenta una triple discriminación: racial, de clase y jurídica.

Riesgos mortales: Una tasa de mortalidad seis veces superior al promedio
La agricultura se confirma como una de las ocupaciones más peligrosas en territorio estadounidense. El estudio documenta una alarmante tasa de mortalidad laboral de 21.4 por cada 100 mil trabajadores, una cifra que palidece frente al promedio nacional de 3.6.

Los trabajadores están expuestos a un cóctel de riesgos:

Físicos y Químicos: Contacto directo con pesticidas, exposición solar extrema y ruido ensordecedor de maquinaria.

Ergonómicos: Tareas repetitivas y posturas forzadas que derivan en trastornos musculoesqueléticos y pérdida auditiva.

Carga de enfermedad: En 2019, se diagnosticaron más de 217 mil casos de sobrepeso y obesidad, 106 mil de hipertensión y casi 83 mil de diabetes.

Salud Mental: La ansiedad y la depresión afectaron a más de 100 mil trabajadores en 2021, producto del estrés migratorio y la inestabilidad.

El desafío del aseguramiento: 60% sin acceso pleno a la salud

A pesar de que la industria agrícola genera cientos de miles de millones de dólares anuales, el sistema de protección social es fragmentado y restrictivo. Más del 60% de esta población carece de acceso pleno a servicios médicos. Si bien los hijos de los trabajadores suelen tener mayor cobertura gracias a fondos estatales, sus parejas enfrentan limitaciones severas.

El estudio, publicado en la edición 2025 de “Migración y Salud” del Consejo Nacional de Población (Conapo), concluye con una propuesta estratégica: la creación de un programa federal de aseguramiento portátil. Este esquema permitiría que la atención médica siga al trabajador sin importar su movilidad, garantizando que quienes trabajan la tierra para alimentar a una nación no mueran por enfermedades tratables o accidentes prevenibles.

Con información de La Jornada

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