¿Quién tendría que cuidar a una persona en su vejez?

Mauricio Sosa Ocaña

¿Quién tendría que cuidar a una persona en su vejez?

Adogma

Redacción
Enero 30, 2026

Cuidar a otra persona puede representar uno de los rasgos más civilizatorios que podemos manifestar los humanos. Es incluso un acto de rebeldía, revolucionario. Sobre todo, en el contexto mundial de la economía de mercado y la globalización; de la precariedad de la vida, de la alimentación y el acceso a productos alimenticios saludables; de los servicios públicos de salud; de la democracia y sus mecanismos de participación de todas las personas en las decisiones de los gobiernos y sus gobernantes.

Por ejemplo: ¿cómo procurar y gestionar cuidados para una mujer adulta, de 80 años de edad, sin ingresos económicos de pensión o jubilación, que vive sola y se encuentra en un estado de precariedad social?

¿Qué acciones se requieren para atender a un hombre de 82 años, con ingresos limitados, que vive en casa propia en la que también vive uno de sus hijos, su nuera y dos de sus nietos en edad adolescente?

Cada una de las personas de estos ejemplos tiene hermanos, hijos, nietos, amistades o conocidos. En cada uno de los casos las dinámicas familiares son distintas. Las condiciones de salud de cada persona son específicas. Las historias de vida son particulares, y cada quién ha recorrido sus vivencias y experiencias en lo individual.

Las personas cercanas a cada uno de los protagonistas de estos ejemplos tienen sus propias historias. Quizás sus hijos viven lejos, o no desean mantener cercanía con sus padres mayores. Y si lo hacen, es por breves momentos y en situaciones particulares.

Mientras tanto, esos adultos mayores han visto disminuidas sus capacidades físicas para moverse, lo cual les limita su autonomía e independencia. Sus ingresos económicos son limitados, apenas para su manutención habitual. Sus relaciones sociales son cada vez más restringidas, porque sus coetáneos se encuentran en igualdad de circunstancias.

Además, esta serie de circunstancias asociadas a la edad, se complican ante enfermedades físicas y mentales. Un resfriado puede agravarse; una caída ocasionar lesiones mayores; el estado mental y emocional puede verse impactado por la soledad, la precariedad y el género, entre otros aspectos.

Y subrayo el género de una persona mayor porque, así como desde la infancia tratamos distinto a niñas y niños; existe una alta probabilidad de tratar distintos a las mujeres y hombres mayores, solo por su género.

La vejez de los padres y madres puede ser una etapa satisfactoria como un reto de salud y seguridad públicas. Advierto una pregunta ¿quiénes tienen que atender a nuestras madres y padres en su vejez? Más aún en la actualidad donde el desempleo, la inseguridad, la inestabilidad, de todas las estructuras que los Estados nación han permitido frente a la voracidad del mercado.

Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición del INEGI 2022, en México residían casi 18 millones de personas de 60 años y más (14% de nuestra población total). ¿De quién es la competencia y responsabilidad de acompañar y procurar los cuidados de una persona en su vejez?

Un resfriado puede agravarse; una caída ocasionar lesiones mayores; el estado mental y emocional puede verse impactado por la soledad, la precariedad y el género, entre otros aspectos.

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