El rebozo de Tenancingo, elaborado mediante la técnica del telar de cintura, enfrenta un proceso de reducción sostenida en el número de personas que lo producen.
De acuerdo con registros culturales y testimonios de artesanas, esta técnica textil, que implica procesos manuales de teñido, urdido y tejido, ha sido desplazada de manera gradual por métodos industriales y por la falta de relevo generacional en el municipio del Estado de México.
En Tenancingo, a mediados del siglo pasado, se hablaba de la presencia de cerca de 200 talleres familiares dedicados a la elaboración de rebozo. Actualmente, artesanos que continúan trabajando con telar de cintura se ha reducido a poco más de 30, lo que coloca a esta técnica en una condición de riesgo de desaparición.
Cada vez son menos quienes aprenden el oficio
María Guadalupe Hernández, artesana con cuatro décadas dedicada al telar de cintura, explicó que el oficio ha perdido continuidad entre las nuevas generaciones. Señaló que, aunque el conocimiento sigue transmitiéndose dentro de algunas familias, cada vez son menos quienes deciden aprender y permanecer en la actividad.
“El telar de cintura ya casi no lo quieren aprender los jóvenes. Es un trabajo que lleva tiempo y paciencia, y muchos prefieren buscar otra cosa. Antes en cada casa había un telar, me acuerdo que hacían mucha promoción de eso, que 200 familias, ahora somos muy pocas las que seguimos trabajando así”, dijo.
Detalló que la elaboración de un rebozo tradicional puede tomar varios meses, dependiendo del diseño y del proceso de teñido, lo que impacta directamente en el costo final de la prenda.
“Un rebozo bien hecho no se saca en una semana. Lleva desde el teñido del hilo, el amarrado, el tejido y el empuntado. Todo eso cuesta y no siempre se paga como debería. Por eso mucha gente deja el telar, porque no alcanza para vivir”, señaló.
Rebozo mexiquense subsiste
Hernández mencionó que, aunque existen ferias, exposiciones y apoyos institucionales para promover el rebozo de Tenancingo, estos esfuerzos no han sido suficientes para revertir la disminución de artesanas.
“Sí hay eventos y nos invitan a ferias, pero eso no es todo el año. El trabajo es constante, pero las ventas no, yo creo que la acción más concreta que hubo fue que pusieron la escuela del rebozo, el gobierno, y sí se animan algunas señoras, pero las nuevas generaciones no ven futuro en esto y la verdad es que es una prenda cara y que nadie te la quiere pagar”, señaló.
Dependiendo la complejidad y el color, una pieza puede llegar a costar hasta 15 mil pesos, por lo que ha tratado de diversificar su oferta para subsistir.
La continuidad del rebozo de Tenancingo depende, de acuerdo con la artesana, de la transmisión del conocimiento, del acceso a mercados justos y del interés de nuevas generaciones para mantener una práctica que forma parte del patrimonio cultural del Estado de México.
TE SUGERIMOS: SEDENA reforzará la seguridad en Valle de Chalco
Sigue nuestro CANAL ¡La Jornada Estado de México está en WhatsApp! Únete y recibe la información más relevante del día en tu dispositivo móvil.
TAR

/https://wp.lajornada.prod.andes.news/wp-content/uploads/2026/01/rebozo-mexiquense.jpeg)
