Artesanos mexiquenses, autores de la réplica de «La joven de amajac»

La réplica de «La joven de amajac», es algo muy especial para nosotros el poder hacer esta labor, el poder tener una pieza en el Paseo de la Reforma, es un gran orgullo que para nosotros, como canteros de Chimalhuacán, representa…” comparte Carlos Hernández Delgado, cantero del Taller Escultórico Jerusalén de Chimalhuacán.

Siglos de experiencia, fuerza y talento transmitidos de generación en generación unieron esfuerzos con las nuevas tecnologías en torno a la figura monumental que hoy sustituye al monumento a Cristóbal Colón en una de las glorietas más emblemáticas de la capital del país: La Joven de Amajac.

“El INAH obviamente tiene todas las funciones (…) nos hablaron a nosotros para hacer una réplica en una máquina de 3D, en esa máquina de 3D, ellos procesaron, hicieron el dibujo tridimensional, nos lo pasaron a nosotros para que lo imprimiéramos en una máquina que aquí en México hay dos nada más” refiere Luis Murguía González, de la empresa Centro de Soluciones Gráficas, encargada del proyecto escultórico.

Artesanos mexiquenses, autores de la réplica de «La joven de amajac»

Con el monumento de la “La Joven de Amajac”, el Gobierno capitalino reemplazó el símbolo del hombre “conquistador” por la de las mujeres indígenas a través de esta representación, que corresponde a una posible mujer gobernante de la cultura Huasteca, cuya pieza original fue localizada en enero de 2021 en Hidalgo de Amajac, estado de Veracruz.

Y el prestigio del que gozan los artesanos mexiquenses, los llevó una vez más a dejar plasmado su trabajo en la iconografía del México moderno.

“Hemos trabajado en el Ángel de la Independencia en el monumento a la Revolución, la catedral de la ciudad de México por mencionar algunos de los muchos que hemos trabajado y bueno, pues imagínate todo lo que para nosotros representa, ya no tanto como chimalhuaquenses sino como en general como mexicanos”, comenta Carlos Hernández, reconocido cantero del barrio de San Pedro, Chimalhuacán.

La Joven de Amajac, que se erige en la Glorieta y que, por décadas fue un referente geográfico de la Ciudad de México.

Lugar de citas románticas o de trabajo, representó un gran reto para los canteros de Chimalhuacán.

Sus manos expertas transformaron bloques de piedra conocida como “púlpito del diablo”, la cual fue extraída de una mina localizada en el municipio de Amecameca.

Además de obtener el visto bueno de parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El otro reto que implicó este proyecto para los Canteros de Chimalhuacán, es que el monolito de 4.5 metros de altura -tres veces más grande que la pieza original- sea capaz de mantenerse en pie en una zona altamente sísmica.

“Esta pieza está dividida en cuatro secciones y tiene un alma de acero en medio para que resista los sismos de la ciudad de México”, detalla Carlos.

Sus 12 toneladas de peso descansarán sobre una base de la roca

“Es un basamento que nosotros hacemos en específico, esta piedra se llama recinto, esta piedra pues no es tan fácil que le entre el salitre, que se eche a perder tan fácilmente pues tiene una capacidad de soportar las inclemencias del tiempo”.

Estos artesanos mexiquenses, quienes también han llevado su trabajo a países como Estados Unidos, Japón y Filipinas.

Hicieron un llamado a las autoridades correspondientes para que se emita una certificación oficial para quienes heredaron este oficio.

Mismas que les permita participar en obras de restauración mundiales, como la de la Catedral de Notre Dame, en París Francia.

Pues a pesar de que fueron convocados, la falta de un documento que avale su profesionalismo les cerró la posibilidad.

Pero la satisfacción y el orgullo de dejar su huella, dicen, nadie se los quita.

SPM