En la administración del presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) se revisó la posibilidad de un sistema único de seguridad social, que incluyera obviamente un sistema único de pensiones y jubilaciones.
Al iniciar el año electoral 2012, el entonces candidato Peña Nieto, presentó el seguro “universal”, diseñado por Santiago Levy, sólo contemplaba “garantizar” cuatro derechos “exigibles”:
Un seguro de desempleo temporal. Una pensión para el retiro “digno”.Un seguro contra riesgos laborales y una “nueva” versión del Seguro Popular para dar supuesto acceso “efectivo” a los servicios de salud.
El rasgo distintivo de los cuatro “derechos” era la falta total de definición de sus contenidos, así como los términos precisos en que cada uno de ellos sería financiado, lo anterior no tuvo eco al no encontrar los mejores mecanismos para su implementación y quedó en un mero intento.
El pasado 20 de enero, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dio a conocer el inicio del proceso de credencialización para el Servicio Universal de Salud, un mecanismo clave para garantizar el acceso gratuito y universal a la atención médica en todo el país.
El anuncio forma parte de la estrategia del gobierno federal para integrar y digitalizar el sistema público de salud, permitiendo que cualquier persona pueda recibir servicios en instituciones como el IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar, institutos nacionales de salud, servicios médicos de Pemex y de las Fuerzas Armadas, independientemente de su afiliación original o lugar de residencia.
Funcionará en dos modalidades: Física, con una tarjeta plástica con datos personales (nombre, CURP, fecha de nacimiento, sexo, nacionalidad), códigos QR para validación y acceso rápido al expediente clínico. Servirá como identificación oficial en unidades médicas. Habrá otra digital que estará disponible a partir de abril de 2026 mediante una aplicación móvil, con actualización en tiempo real y sin necesidad de portar el plástico.
El subsecretario de Integración Sectorial y Desarrollo de la Secretaría de Salud, Eduardo Clark García Dobarganes, explicó que la credencial: “da cara y visibilidad al derecho a una atención universal, gratuita y de calidad”, al tiempo que fortalece la coordinación interinstitucional
La inversión estimada para credencializar a más de 134 millones de personas es de 3,500 millones de pesos.
Es sumamente importante este modelo, ya que hoy el ISSSTE atiende 8 millones a trabajadores del Gobierno Federal y algunos estados, que son 6% de la población
Por su parte el IMSS atiende 48 millones derechohabientes del sector privado 37% de la población, y el exceptuando a las fuerzas armadas el resto de la población mexicana no tiene seguridad social y están a expensas del sector salud, por lo que este primer ejercicio de credencialización y acceso a la salud sin duda es una gran noticia.
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TAR

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