Salud emocional y redes

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Salud emocional y redes

Rosalío Soto

Rosalio Soto
Abril 23, 2026

A propósito del lanzamiento de la “Estrategia Nacional de Atención a la Salud Mental para las y los Jóvenes: El ABC de las Emociones” por parte del gobierno de México, es importante analizar la manera en que un excesivo consumo de redes sociales puede afectar el bienestar socioemocional de la juventud.

La Encuesta Sociedad Real de Salud Pública (RSHP por sus siglas en inglés) del año 2018 y que retoman las autoridades federales puntualiza que Facebook, Youtube, Instagram, Twitter (ahora X) y Snapchat, se han vuelto indispensables entre los jóvenes, sin embargo advierte de consecuencias adversas que impactan en su salud mental en cuatro aspectos: la mala calidad del sueño que genera temas de depresión; la imagen corporal que entre adolescente que influye en temas de rechazo/aceptación; inseguridad con estereotipos en los que se sienten menos por no tener seguidores o perderse de algo y el ciberacoso.

Hay que aclarar que el estudio es de Reino Unido, pero puede ayudar a entender el efecto que tienen las redes sociales entre los jóvenes, que cada vez son más consumidores de contenido digital.

Pero no todo es malo, el informe también destaca oportunidades que pueden llegar a ofrecer las redes sociales como en la forma de comunicarnos, en temas de educación y aprendizaje, innovación o creatividad.

Ante este escenario con pros y contras, nos preguntamos qué se debe hacer.

En un artículo elaborado por el especialista Lawrence Robinson y que se difunde en el sitio web www.helpguide.org se advierte que un uso excesivo de redes puede generar adicción, ansiedad, depresión y aislamiento.

A pesar de que el problema está identificado, aquí el tema es hasta dónde podemos modificar patrones y conductas para utilizar de una manera menos nociva o dañina las redes sociales.

Una de las recomendaciones que realiza el especialista antes citado, es la reducción del tiempo que pasamos en línea con nuestros teléfonos. Al respecto, menciona un estudio de la Universidad de Pensilvania de 2018 el cual refiere que reducir el uso de las redes sociales a 30 minutos al día provocó una reducción significativa en los niveles de ansiedad, depresión, soledad y problemas para dormir.

Eso implica dejar un poco el móvil, que se ha convertido en un producto de primera necesidad, no obstante el elevado precio que ya tienen algunos equipos de los denominados de gama alta.
Las sugerencias se leen sencillas, pero en la práctica puede resultar compleja su realización. Por ejemplo: apagar el teléfono a ciertas horas o en ciertos momentos como al conducir (lo que también reduciría el número de accidentes viales), en la comida o la cena; no llevarlo a la recámara; desactivar notificaciones de redes sociales y tratar de limitar el número de veces en que se revisa el teléfono.

Es un tema que debe llamar la atención y generar orientación y acción en el consumo de redes, empezando por uno mismo y en los entornos familiares. Vale la pena intentarlo para tratar de evitar alguna conducta que sea negativa para el bienestar emocional.

@periodistamex

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