San Cristóbal Huichochitlán recibe a sus niños difuntos en septiembre

San Cristóbal Huichochitlán recibe a sus niños difuntos en septiembre. Foto: Brian Prado

San Cristóbal Huichochitlán recibe a sus niños difuntos en septiembre

San Cristóbal Huichochitlán, comunidad otomí de Toluca, llevan flores al panteón los días 28 y 29 de septiembre.

Brian Prado
Septiembre 28, 2026

El calendario de los fieles difuntos comienza antes de noviembre en San Cristóbal Quichecita. En esta comunidad otomí de Toluca, los días 28 y 29 de septiembre las flores llegan al panteón para acompañar la llegada de los niños y bebés que, de acuerdo con la tradición, regresan por un momento a visitar a sus familias.

Desde días antes, las familias preparan las flores y los alimentos que llevarán al camposanto. Las tumbas comienzan a cambiar de aspecto mientras los familiares limpian, colocan ramos y recuerdan a quienes murieron durante la infancia. La celebración del 28 de septiembre está documentada como el inicio de la tradición de recibir a los difuntos niños en esta comunidad, vinculada también con las celebraciones de San Miguel Arcángel.

San Cristóbal Huichochitlán recibe difuntos en septiembre

José Peñaloza González, vecino de la comunidad, recuerda que acudir al panteón en estas fechas no es una costumbre reciente para su familia.

“Son de esta costumbre que tiene uno del 28, que es de los difuntos chiquitos. La costumbre o la tradición que hay aquí es venir a limpiar y dejar la flor. Las tradiciones quizá se pierden por lo chamacos, que ya no le ven necesidad, pero aquí sigue”, señaló.

En el panteón, las flores no aparecen solamente como un adorno. Para las familias forman parte de la preparación del espacio donde esperan a quienes murieron siendo niños.

La fecha marca así uno de los primeros momentos de un ciclo de celebraciones relacionadas con los muertos que continuará durante octubre y llegará a los primeros días de noviembre.

Más de seis décadas siguiendo la tradición

En su memoria, el recuerdo alcanza más de seis décadas siguiendo la tradición, suficientes para haber visto cómo esta ha pasado de una generación a otra.

“Que yo me acuerdo, de venir al panteón tengo unos 65 años o 68 años, le digo que es la tradición que tiene uno. Es importante para que no se pierda, uno mismo tiene la conciencia de que ya no están con nosotros y hay que darle en vida, pero estos son niños”, mencionó.

Por su parte, Soledad González describió que la tradición cuenta con acciones específicas para esperar la llegada de aquellos que solo tuvieron algunos respiros en este plano.

“Con los chiquitos es algo especial y nuestros abuelos y abuelas nos enseñaron a venir a dejarles un ramo de flores, a prepararle su comidita porque van a venir a comer, también hay que ponerle un vaso de agua porque a nosotros nos dijeron que llegan con sed y sino encuentran nada se ponen tristes, como cuando uno llega a la casa y no ve nada”, dijo.

Peñaloza señaló que los cambios generacionales, las distintas creencias religiosas y el costo de los productos utilizados durante estas fechas han modificado la manera en que algunas personas participan.

“Sí se pierde de a poco porque pues los jóvenes ya no creen y también las religiones, como que hay más gente de otra religión pero es la tradición es la que nos hace venir. También la economía, porque ya todo está muy caro y a veces no se puede, ya no alcanza”, señaló.

A pesar de ello, entre flores colocadas sobre las tumbas, comida preparada en casa y recuerdos transmitidos por abuelos y padres, San Cristóbal Huichochitlán comienza desde septiembre su propio calendario para recibir a los niños difuntos.

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