Teoría y práctica ante el fenómeno económico del agua

Teoría y práctica ante el fenómeno económico del agua

La Fuente

Teoría y práctica ante el fenómeno económico del agua

Hugo Rojas

Hugo Roberto Rojas
Febrero 25, 2026

Decía Kant (1973) que la práctica sin teoría es ciega y la teoría sin práctica es estéril, ¿cuánto de esta cita aplica a nuestras políticas económicas relacionadas con los recursos hídricos?, asumo que mucho.

Desde hace décadas las decisiones en relación con la política hídrica giran en torno a atender lo urgente de la forma en la que se hace comúnmente, pero pocas veces se ha puesto atención a la teoría que nos da el sustento de nuestra práctica, es decir de nuestras acciones.

Debido a que el modelo de gestión del agua en México ha pasado por múltiples figuras, se puede decir que el día de hoy coexisten diferentes prácticas que corresponden a diferentes teorías y que no se corresponden entre sí, pero lo peor es que no contamos con una política económica del agua que nos dé sustento a un modelo nacional que nos dé dirección hacia donde tenemos que ir y que tenemos que hacer para ello.

Es común también que las causas se confundan con los efectos, por ejemplo, la recaudación es baja por que se da un mal servicio, o se da un mal servicio por que no se cuenta con los recursos económicos suficientes. La experiencia empírica nos dice que la respuesta es la primera hipótesis, pero sólo mediante un estudio teórico que sustente esta política se puede convencer a que esta es la opción a seguir.

Pero volviendo al tema del sustento teórico, tenemos que asumir que mucho de las últimas políticas económicas relacionadas con los recursos naturales siguieron recomendaciones que estaban basadas en el modelo económico que imperó en la segunda mitad del siglo XX, pero dado los resultados a nivel mundial y a la propuesta de cambio de modelo que se está planteando en México es necesario revisar las bases teóricas que deberán dar sustento a un nuevo modelo de gestión que sirva para lograr servicios públicos de calidad.

En ese trabajo será necesario una base sobre la cuál se deberá construir la política hídrica nacional, empezando por los esquemas de concesión y asignación, pasando por el esquema financiero que se habrá de seguir, revisando los instrumentos de planeación y sobretodo sentando las bases para un adecuado uso de los recursos hídricos que sirvan de eje para la distribución justa y sostenible, que los elementos de decisión no estén sólo calculados en estudios de costo beneficio, si no en instrumentos más integrales que aseguren la disponibilidad a largo plazo, que se deberá replantear la planeación económica, seguramente, pero es algo sobre lo que se tiene que empezar a trabajar, de otra forma seguimos haciendo práctica ciega que no resolverá los problemas de fondo, y hará más profundas las contradicciones de un modelo de gestión que no asegurará el bienestar de la población, y ni su derecho al agua y al saneamiento.

En la práctica, cada municipio de México sigue proyectos y programas que de acuerdo a sus posibilidades, van construyendo para tratar de cumplir con el Artículo 115 de la Constitución, sin embargo, muy pocas veces se logra descubrir lo real de cada acción o política que se implementa, lo aparente nubla el campo de acción, y la buena voluntad sucumbe a una política que lejos de resolver los problemas, los agrava y mete a un círculo vicioso del cuál no podemos salir, ya se ha comentado en otras ocasiones, se deberá asumir quién es responsable de asumir y plantear las bases teóricas sobre las que se habrá de construir nuestra práctica, dejarlo al libre albedrío de los gobiernos municipales la gestión de un recurso tan importante como lo es el agua, es una tarea de no se le puede dejar solo.

Continúa leyendo:

¡La Jornada Estado de México ya está en WhatsApp! Sigue nuestro CANAL y entérate de la información más importante del día.

UAEM2