Tres salidas, un mismo vacío. Los motivos del adiós de Carolina Monroy, Miguel Ángel Ramírez y Abuzeid Lozano al PRI

Los motivos del adiós de Carolina Monroy, Miguel Ángel Ramírez y Abuzeid Lozano al PRI

Tres salidas, un mismo vacío. Los motivos del adiós de Carolina Monroy, Miguel Ángel Ramírez y Abuzeid Lozano al PRI

Carolina Monroy a Somos México: El fin de una era en el priismo de Metepec.

Gerardo Carmona
Abril 21, 2026

En menos de un mes, tres figuras de peso en la política mexiquense resolvieron romper con el PRI, el partido en el que construyeron su trayectoria pública.

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La exdirigente nacional priísta Carolina Monroy del Mazo; el actual alcalde de Lerma, Miguel Ángel Ramírez Ponce; y el expresidente municipal de Ixtlahuaca Abuzeid Lozano, colgaron el chaleco rojo para tomar nuevos caminos políticos. Aunque sus rutas no son idénticas ni sus nuevos destinos políticos coinciden, en sus testimonios aparece un hilo común: el agotamiento de un partido al que ya no le ven espacio de participación, emoción, articulación social ni futuro inmediato como vehículo para seguir haciendo política.

Carolina, de Metepec

La ruptura más simbólica es la de Carolina Monroy, no sólo por su peso en Metepec y en el priismo mexiquense, sino porque fue secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI y, por unos días, dirigente nacional interina de ese partido. Hace unos días fue presentada por la dirigencia de Somos México, organización que busca obtener su registro como partido político nacional, e invitada a incorporarse al Comité Ejecutivo Nacional de ese movimiento. Su salida no la explicó como un arrebato, sino como la conclusión de un largo proceso de exclusión y en el que, dijo, fue maltratada. “No fue sólo lo que pasó por mi mente… es que me dejaron fuera”, dijo en entrevista.

  • Pero hay quienes aguantan en su partido en espera de tiempos mejores o la llegada de otras dirigencias. Hay gente que incluso siguen así, Carolina.

  • No cuando te maltratan. Entonces… yo le tengo un enorme respeto al PRI, agradecimiento, fue lo primero que dije el día de la rueda de prensa, le di las gracias al PRI, aquel en el que me formé, a aquel PRI en el que pues yo estuve formándome, tantos priístas que son mis amigos y que lo serán toda la vida, pero bueno, pues ya no cabes y eso hay que entenderlo, ¿no?
    Monroy sostuvo que durante ese tiempo buscó formas de vinculación y participación, no necesariamente candidaturas, pero encontró cerradas las puertas. Su decisión, según contó, no nació del rencor ni de la coyuntura adversa del PRI, sino de la convicción de que todavía quiere incidir en la vida pública. “Yo no estoy dispuesta a dejar de participar”, señaló. En Somos México dice haber encontrado algo que ya no hallaba en su antiguo partido: “libertad de opinión y de acción”, además de coincidencias en “las formas, la visión y los valores”. Desde ahí, aseguró, se ve convocando a mujeres y familias, con la idea de “reconstruir la conciencia moral de la patria”, una de las expresiones que ha colocado al centro de su nuevo discurso.

En su caso, además, la ruptura tiene una lectura de reacomodo nacional. Monroy no reaparece como cuadro aislado, sino arropada por una organización que ya cubrió las asambleas necesarias y ha comenzado a formar estructura en el Estado de México. Ella misma sostuvo que fue invitada al comité nacional y que aceptó porque quiere hacer política en todo el país, no sólo en el ámbito local. Su incorporación, por tanto, no es menor: retrata el tránsito de una figura formada en el viejo priismo mexiquense hacia un movimiento que busca capitalizar el desencanto con los partidos tradicionales rumbo a 2027.

Miguel Ángel, de Lerma

La salida de Miguel Ángel Ramírez tiene otro tono. A diferencia de Monroy, él sigue en funciones como presidente municipal de Lerma y su discurso evita la confrontación frontal con el PRI. Pero debajo de la prudencia asoma una definición política nítida: decidió desligarse para cuidar su proyecto de gobierno y preservar la idea de un municipio abierto a todas las corrientes.

“Es una decisión personal, muy bien pensada”, explicó. En su versión, la renuncia no responde a una ruptura estridente con una dirigencia en particular, sino a la necesidad de concentrarse en Lerma y desmarcarse de un ambiente de divisiones.

En Ramírez, sin embargo, la renuncia también deja ver un desgaste emocional con el partido. A pregunta expresa sobre qué había cambiado, respondió con una imagen poco común en el lenguaje político: “esa emoción de cuando yo iba al partido a echar las porras… creo que se ha disminuido un poco”.

Después llevó la idea más lejos: “es como en el amor, si no te emociona, caes ahí. Hay que buscar emociones nuevas”. Más que una definición ideológica, lo suyo parece un deslinde pragmático y afectivo frente a un partido que ya no le genera entusiasmo ni le sirve para el tipo de gobierno que quiere sostener en Lerma.

  • Yo sí me quise desligar del partido, vuelvo a reiterarlo, es una decisión individual, pero esa separación es enfocada a entregar buenos resultados y mucha concentración en este gobierno municipal.
  • Uno normalmente no se desliga de su partido para poder seguir dando buenos resultados. ¿Qué lo lleva a tomar esa decisión?
  • Mandar un mensaje en Lerma que se gobierna de manera contundente para todos, que así debe ser un gobernante, así lo hacemos.
  • ¿Pero no se puede hacer eso dentro del partido?
  • Sí, claro, claro, pero ya se observan muchas divisiones, y vuelvo a reiterar, no en Lerma, en el país, divisiones por política.

Esa postura cobra relevancia por el sitio que Ramírez ocupa en la política regional. Es heredero de un proyecto que en Lerma arrancó con Eric Sevilla Montes de Oca, tuvo continuidad con Jaime Cervantes Sánchez y hoy sigue bajo su conducción, con una narrativa centrada en obra pública, identidad municipal, cultura, deporte y orden financiero. El propio alcalde reivindicó esa línea de continuidad: habló de 282 obras previstas este año, subrayó que el municipio no tiene deuda y aseguró que habrá continuidad en Lerma.

“Simplemente, es una visión individual, pero es por el bien de todo este equipo, de todo Lerma. Y como te lo decía, hoy puedo decir que habrá continuidad. Estoy segurísimo de ello”.

Su renuncia al PRI, así, no significa el fin de ese proyecto, sino el intento de preservarlo desprendido de las siglas que antes lo cobijaron y que ahora han caído en cierto desprestigio.

Abuzeid, de Ixtlahuaca

Abuzeid Lozano, en cambio, sí verbaliza una crítica más doctrinaria hacia el partido que dejó. El ex alcalde de Ixtlahuaca fue presentado el 10 de abril como nuevo militante del Partido Verde Ecologista de México y asumió la secretaría de Asuntos Agrarios del PVEM en el Estado de México. Su explicación gira alrededor de una idea: el PRI, a su juicio, se equivocó de papel en la oposición. “Ser oposición no significa pegar con el sistema. Ser oposición significa articular con el sistema”, sostuvo. Desde su punto de vista, el tricolor ha caído en una lógica de “golpeteo” que lo aleja de la sociedad y lo lleva a repetir aquello que antes criticaba en otros partidos.

Lozano aseguró que no salió por maltrato personal, al contrario, asegura que tanto la dirigente estatal Cristina Ruiz como Alejandro Moreno “se portaron bien” con él. Pero eso no modificó su desacuerdo de fondo: “no comparto hacia dónde vamos”, afirmó. En su relato, el problema no es de trato, sino de orientación política. Dice que dentro del PRI dejó de encontrar espacios para proponer, construir y tocar puertas en favor de la gente. “Lo dejamos de encontrar”, resumió, al explicar que la política que él busca pasa por articular, gestionar y ayudar, no por instalarse en la confrontación permanente y el golpeteo continuo con los gobiernos en turno.

“Yo no puedo agarrar problemas que no son míos. Yo no me puedo pelear con la gobernadora, porque a mí la gobernadora nunca me ha hecho nada. Yo no me puedo pelear con la presidenta de la República, porque la presidenta de la República nunca me ha hecho nada”, indicó.

Abuzeid también proyecta otra diferencia respecto de Monroy y Ramírez: su salto fue inmediato y con cargo incluido. Entró al Verde con la mira puesta en “crear oportunidades” hacia 2027, sin cerrar ninguna puerta, municipal o legislativa. “Donde me pongan, voy a salir ayudando”, dijo. Su paso al PVEM revela que una parte del priismo territorial ya no sólo se siente incómoda en el partido, sino que busca refugio en estructuras que hoy forman parte del bloque gobernante y que ofrecen más margen de interlocución y competitividad.

Vistas juntas, las tres renuncias retratan una crisis más profunda que la simple desbandada de cuadros. Monroy habla de exclusión y falta de cabida; Ramírez, de división, pérdida de emoción y pragmatismo para preservar un proyecto político; Abuzeid, de una oposición mal entendida, más volcada al golpe que a la articulación. En los tres casos aparece una misma sensación: el PRI dejó de ser un espacio útil para hacer la política que dicen querer ejercer.

Una buscó un movimiento emergente de alcance nacional; otro se refugió, por ahora, en un liderazgo municipal multicolor; el tercero optó por sumarse a un aliado de la Cuarta Transformación con margen de crecimiento en el Estado de México.

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