La calidad del aire en el Estado de México ha sido un tema recurrente en los análisis ambientales de las últimas décadas, más allá de la activación de contingencias ambientales que suelen presentarse al inicio de cada año. Datos oficiales del Sistema Nacional de Información de la Calidad del Aire (SINAICA) muestran que, de manera constante, distintos municipios mexiquenses registran concentraciones de contaminantes por encima de los valores guía establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en especial de partículas PM2.5 y PM10.
Mala calidad del aire en el Estado de México persiste
El especialista en medio ambiente de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Sebastián Rodríguez, explicó que el problema no se limita a episodios específicos de mala calidad del aire.
“De acuerdo con los datos históricos de SINAICA, en distintas zonas del Estado de México los promedios anuales de partículas PM2.5 se ubican de manera recurrente entre 10 y 15 microgramos por metro cúbico, cuando la OMS recomienda no rebasar los 5 microgramos. En el caso de las PM10, los registros suelen oscilar entre 30 y 40 microgramos por metro cúbico en promedio anual, muy por encima del límite sugerido de 15 microgramos, o ase que prácticamente siempre están al doble o más”, señaló.
Apuntó que esta situación se explica por una combinación de factores urbanos, industriales y geográficos.
“Las emisiones vehiculares, la actividad industrial y las condiciones de dispersión atmosférica influyen de manera directa en los niveles de contaminación. En zonas como el Valle de Toluca, los datos de SINAICA indican que varios años han cerrado con promedios anuales de PM2.5 superiores a los 10 microgramos por metro cúbico, lo que duplica el valor guía de la OMS y evidencia un problema que no es reciente”, mencionó.
Explicó que la contaminación del aire en el Estado de México responde a una combinación de factores estructurales y ambientales que se mantienen a lo largo del año.
“En el Estado de México influyen de manera directa el crecimiento del parque vehicular, la antigüedad de muchas unidades que aún utilizan tecnologías de combustión menos eficientes y la intensa movilidad diaria entre municipios y la Ciudad de México.
A esto se suma la actividad industrial concentrada en corredores urbanos, el uso de combustibles fósiles y prácticas como la quema de residuos o biomasa en zonas periféricas. Además, la geografía de la entidad y las condiciones meteorológicas del invierno, como las inversiones térmicas y la baja dispersión de contaminantes, favorecen que las concentraciones se mantengan por encima de los límites”, apuntó.
Factores urbanos y geográficos agravan la contaminación
Añadió que los picos de contaminación suelen concentrarse en temporadas específicas, pero el impacto es acumulativo.
“Durante los meses de invierno se presentan condiciones atmosféricas que favorecen la acumulación de contaminantes, como las inversiones térmicas. Sin embargo, al revisar las series históricas, se observa que incluso fuera de estos periodos los niveles no regresan a los parámetros recomendados, lo que confirma que la calidad del aire en la entidad ha estado de manera constante por encima de los límites internacionales”, concluyó.
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SPM

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