Betzabé Laura Gómez Marcial: la metamorfosis de “Oruga Mariposa” en las letras y el activismo ambiental mexiquense

Betzabé Laura Gómez Marcial: la metamorfosis de “Oruga Mariposa” en las letras y el activismo ambiental mexiquense

Betzabé Laura Gómez Marcial: promotora de literatura y ecologista.

Sergio Macedo
Octubre 2, 2026

Originaria de Santiago Tianguistenco, Estado de México, la maestra Oruga Mariposa salió del capullo hace unos años y desde entonces es una incansable promotora de la lectura, de las expresiones artísticas, formadora de docentes, guardiana de libros, defensora ambiental y en sus ratos libres da vida a la antropóloga social y profesora Betzabé Laura Gómez Marcial.

A través de la lectura y el arte, la maestra impulsó la creación de la sala Leer para Volar y promueve la conciencia ambiental en Santiago Tianguistenco

La maestra Oruga Mariposa, dicen sus biógrafos, vio la luz en la antigua Policlínica del ISSEMYM, allá por la década de los 80´s. Al verla envuelta en una cobija su madre exclamó: “¡Se parece a Katy la Oruga!”. Aquel cariñoso apodo se convirtió en una profecía de vida que la acompañó hasta los últimos días de su madre, quien fuera una apasionada docente de educación básica con 46 años de trayectoria.

Tras el fallecimiento de su madre en 2020, Betzabé inició su transformación con miras a convertirse en mariposa, dio paso a otra etapa de su vida: “Antes de morir, mi mamá me hizo prometerle que estudiaría la Educación Normal como ella y que fundaría una sala de lectura”, recordó.

Días después, limpiando la bodega descubrió una cantidad sorprendente de libros, poco más de mil 500, así como material didáctico, de inmediato se formuló la pregunta: “¿Y ahora qué voy a hacer con todo esto?”, la respuesta no tardó en llegar: “Pues fundar una sala de lectura y convertirme en profesora, creo que esta fue la señal que necesitaba”.

Betzabé ya contaba con una sólida trayectoria académica como antropóloga social, egresada de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), incluso una maestría, pero la promesa hecha a su madre abrió la puerta a una vocación distinta y complementaria a su formación como científica social.

La promesa ahora realidad

Así, en mayo de 2020 hizo su examen de admisión a la Escuela Normal de Santiago Tianguistenco. De forma paralela, decidió fundar la sala de lectura que su madre soñó encabezar: “Siempre quiso ser mediadora de lectura e inscribirse al programa nacional de salas de lectura; en casa siempre hubo libros, recuerdo que todo el tiempo nos leía, teníamos enciclopedias. Siempre estuvo preocupada y ocupada en acercarnos a la lectura, y en cualquier oportunidad me llevaba a las ferias de libros de la Ciudad de México”.

Poco a poco el destino de la maestra Oruga iba tomando forma. A la par de su ingreso a la Normal, tomó un curso con María del Pilar Doporto Sánchez Herrera, una experta en artes.

“Esto me ayudó a descubrirme, sanar heridas, contener emociones de una manera creativa; nos enseñó a crear trabalenguas, cuentos, fanzines, poesía. Me cautivó. Recuerdo que una de las tareas fue crear un personaje, entonces pensé, yo ya era una oruga, ahora seré maestra y me quiero transformar en mariposa. ¡Ya está! seré la maestra Oruga Mariposa”. 

Con las alas ya desplegadas, la misión de la maestra Oruga Mariposa tomó un rumbo definitivo: contar cuentos, leer en voz alta, promover la lectura y guiar a los niños en la creación de sus propios textos, para lo cual tuvo que prepararse como mediadora de lectura durante un año y medio, aunque desde el primer día fundó su espacio al que llamó Leer para Volar, concepto que tiene que ver con la relación de las orugas, mariposas y la lectura como una oportunidad de vida.  

Desde ese momento, la maestra Oruga Mariposa y Betzabé Laura Gómez Marcial se volvieron inseparables; hoy en día, las fronteras entre una y otra se han desdibujado tanto que ya es imposible saber dónde termina la persona y dónde empieza el personaje.

Oruga Mariposa relató que, si bien nació para promover la lectura y ayudar a Betzabé durante su formación como docente, años atrás también fue voluntaria del Movimiento Nariz Roja, repartiendo abrazos y risoterapia en hospitales: “Antes fui la Doctora Oruga Mariposa”.

Gracias a Oruga Mariposa, Betzabé ha participado en varios congresos y la han invitado a escuelas para hablar de su experiencia y de cómo el personaje se convirtió en un contenedor emocional de los niños después de la pandemia.

“Los menores olvidaban por un momento cosas que sucedían en sus casas para escuchar un cuento, o realizar alguna actividad, para hablar de animales o de plantas. Mucho material que utilicé fue de mi madre”, comentó.

El mayor avance de este proceso ha sido la consolidación de su sala de lectura. Todos los viernes a las 17:00 horas, el hogar de la maestra Oruga Mariposa se transforma para recibir a su público cautivo, niños de entre seis y 12 años que nunca fallan a la cita. Durante dos horas, los menores llegan a leer, platicar y realizar diversas actividades, lo que ha consolidado una comunidad lectora muy unida: “Es una gran satisfacción ayudarlos a conocer otras experiencias que los harán crecer como personas”, dijo.

Oruga también activista ambiental

Oruga Mariposa amplió su horizonte hacia la educación ambiental a partir de su encuentro con otros mediadores de salas de lectura dedicados a la divulgación científica y la conservación de la naturaleza, otro eje fundamental de su proyecto pedagógico.

Al respecto, señaló que: “Mientras me preparaba como mediadora de lectura, conocí a un grupo de mediadores que se dedican a la promoción de la ciencia y el medio ambiente. Me gustó la línea: ahora que trabajo como maestra, trato de conjuntar la mediación lectora y la educación ambiental. Mi área de estudio es la narrativa en la formación inicial docente en educación ambiental”.

Betzabé y la maestra Oruga Mariposa parecieron no detenerse nunca, además de su apretada agenda, también se dan tiempo para ser representantes de la entidad en la Mesa por Vocación de Ciencia y Medio Ambiente, iniciativa que forma parte del Programa Nacional de Salas de Lectura (PNSL) del Fondo de Cultura Económica, un espacio enfocado en impulsar el pensamiento crítico y la conciencia social sobre la naturaleza a través de la mediación lectora.

La labor en favor del cuidado del planeta de ambos personajes, que en realidad son uno mismo, las llevó a ser reconocidas por la gobernadora de la entidad, Delfina Gómez Álvarez, como defensoras ambientales en la categoría de Académica Defensora Ambiental en el Estado de México.

Esta distinción del gobierno del Estado de México abrió nuevas líneas de trabajo para Betzabé y la maestra Oruga Mariposa para continuar con los proyectos ambientales en la Escuela Normal de Santiago Tianguistenco, donde promoverán la literatura ambiental y materializarán acciones concretas que van mucho más allá de recoger basura o juntar tapas de plástico, apostando siempre por iniciativas de fondo.

La docente reconoció que la educación ambiental no es una tarea individual; requiere del apoyo colectivo para hacer del cuidado del planeta una práctica cotidiana, y eso se logrará solo con la promoción de la literatura ambiental en las escuelas, subrayó.

La maestra Oruga Mariposa y Betzabé Laura Gómez Marcial invitaron a la población a visitar las salas de lectura que hay en el Estado de México, espacios completamente gratuitos de encuentro y diálogo. Asimismo, recalcaron que la educación ambiental es una invitación urgente a reflexionar sobre nuestros consumos y hábitos diarios, cuestionándonos qué estamos haciendo por el planeta.

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