Calimaya, el municipio lleno de leyendas

Calimaya, el municipio lleno de leyendas. Foto: Especial

Calimaya, el municipio lleno de leyendas

Figuras que datan de la época prehispánica, historias que se pierden en el tiempo y relatos de terror se encuentran en un punto, la oralidad del pueblo

Redacción
Abril 26, 2026

Una forma de reconstrucción del acontecer local o historia matria es la oralidad, es decir el conjunto de relatos o testimonios sobre lo que han sucedido en voz de los protagonistas. Los relatos que han pasado de una generación a otra y los testimonios orales de las personas que han sido parte del acaecer de los pueblos. 

Leyendas del Nevado de Toluca

Cuentan los habitantes de Calimaya por tradición oral que la Tlanchana o la sirena habita en una de las cuevas que se encuentran en las faldas o inmediaciones de nuestro volcán Xinantécatl o nevado de Toluca. La cueva del Tepehuisco está encantada y todo aquel que entra pierde la dimensión del tiempo y se encuentra con un mercado lleno de gente y que, mientras que dentro de la cueva ha pasado poco tiempo, afuera ya han pasado años. Quien entra joven sale viejo, afirman que al pasar por la cueva ha habido personas que se le erizan los cabellos pues en ella se encuentra el diablo.

Tenemos la leyenda del príncipe Xinantécatl que se enamoró de la Tlanchana. La señora de las aguas, pero su amor era imposible. El amor de Xinantécatl y la Tlanchana se tornó en un amor imposible y terminó con la trágica muerte del príncipe por lo que ella lloraba mucho por las lagunas del volcán. La historia de la Tlanchana es aún más terrible pues la señora de las aguas que entre la nación otomí era Apacxapo, una serpiente negra que vivía en la laguna de Chignahuapan (nueve aguas) que es donde nace el río Lerma o grande. 

A dicha serpiente le salía también cola de pescado y cuando emergía del agua andaba en dos pies. La Tlanchana encantaba a los pescadores con su canto y cuando se acercaban los ahogaba. 

En la presidencia municipal de Almoloya del Río hay un mural donde aparece la Tlanchana y los habitantes saben cómo se llamaba la señora, también ella les aconsejaba con quien casarse, cuando sembrar y cosechar. 

También se le representa como una mujer con cuerpo de pez que se adornaba con un sartal de pescados, acociles y ranas. Otra versión de esta leyenda cuenta que la sirena se ponía a llorar en el Pico del Fraile en nuestro volcán porque se había muerto el Tlanchano o sireno.

Relatos que borran los límites de la realidad

 A finales del siglo XIX (1895) cuando se introdujo el ferrocarril Toluca-Tenango conocido como El Perico y La Paloma hubo un grupo de mujeres conocido como las planchadas que se acostaron en las vías del ferrocarril como señal de protesta ante la introducción del tren y esto lo hicieron en la actual calzada Álvaro Obregón.

En la iglesia que actualmente es del Calvario, pero que en el siglo XIX era de El Santo Calvario, una noche pasaron una pareja de ancianos peregrinos que iban con rumbo a Chalma, al pasar por Calimaya en una noche lluviosa de junio, una persona los vio y decidió darles posada, al día siguiente cuando el dueño de la casa buscó a los peregrinos ya no estaban y se dio cuenta que habían dejado un petate y en él se encontraba envuelto la imagen del señor del Calvario.

Una de las versiones de la leyenda de la llorona según Miguel León Portilla en la visión de los vencidos es que dicho personaje en tiempos prehispánicos era la Cihuacóatl que en las noches vagaba por las calles de México- Tenochtitlan y decía: ¡Hijitos míos a dónde habremos de irnos! Y fue uno de los siete presagios que tuvo Moctezuma Xocoyotzin ante la irrupción de los españoles para invadir México. Con lo que Moctezuma tuvo miedo de que Quetzalcóatl regresará a recuperar su trono.

En la época virreinal o colonial era una mujer que se había casado con un español y trabajaba en Xochimilco en el cultivo de las flores en chinampas, un día al llegar del trabajo vio como su humilde choza se estaba incendiando por lo que tomó a sus hijos y los ahogó en el lago y su espíritu vaga por las noches gritando -¡Ay mis Hijos¡- la versión más difundida es la del español que se une con una indígena y tenía su prometida en España lo que se relaciona con Hernán Cortés, quien se encontraba comprometido en la península con Catalina Pizarro, pero vivió y tuvo a Martín Cortés con Doña Marina o Malitzin. En Calimaya. Afirman haber visto a la Llorona como una sombra alargada, suspendida en el aire y vestida de blanco.

Leyendas de tragedia y desamor

La leyenda del Charro Negro dice que en la casa de Don Marquitos Jaime que actualmente es la Casa de las Máscaras que es un inmueble que se encuentra en el barrio de Guadalupe. En una ocasión estaba Don Marcos Jaime en su casa cuando de pronto se le apareció el Charro negro y le dijo:- “Tú me caes bien, te voy a dar dinero pues tengo demasiado”

Después de esto el joven Marcos Jaime se dirigió al barrio del Santo Calvario, pues creyó que se encontraba tocando una banda de música al llegar, que no había nada y se regresó a ver a su novia al callejón que se encuentra atrás de la presidencia municipal, cuando estaba en pleno romance se le aparecieron otros jóvenes que le querían pegar, pero intervino el Charro negro y lo defendió de sus agresores. Desde entonces en la calle Adolfo López Mateos, se cree que a las dos de la maña anda el charro negro montado en su caballo que pasa rumbo al barrio de Guadalupe y la calzada Álvaro Obregón.

En lo que era la casa de Don Prisciliano María Díaz González frente al portal del barrio de Guadalupe, uno de los dueños de la casa no estaba de acuerdo que su hija anduviera con el caporal por lo que en dicha casa le dio muerte a su hija y después al joven esta leyenda se relaciona con lo que le sucedió a una de las hijas del Conde de Santiago Calimaya, que por andar con el caballerango, tuvo el mismo destino, es por eso que en la planta baja del palacio de los Condes de Santiago Calimaya, hoy museo de la Ciudad de México, hay una pequeña fuente con una sirena con una guitarra que también se relaciona con la tradición marítima de los condes de Santiago Calimaya.

Cuentos de brujería y avaricia

Cuentan que en la comunidad de San Lorenzo Cuauhtenco había una mujer bruja que se casó con un hombre de la comunidad, pero sus suegros nunca vieron que comiera y fue algo que les extrañó, la mujer no comía pues en las noches se convertían en bruja que se alimentaba con la sangre de los recién nacidos. Al darse cuenta de la comunidad decidieron quemarla viva, para eso cerca de la iglesia hicieron una hoguera en la que iba a ser quemada y cuando estaban a punto de quemarla ella se transformó en murciélago para huir del lugar.

Tenemos también historias como las del güero Bermejo que tenía su guarida en las cuevas del Jaral en donde había unos túneles en donde traficaban armas y otras mercancías, el güero era un bandolero que le quitaba a los ricos para dárselos a los pobres y la de María Isabel Vilchis que fue una de las pocas mujeres que escapó después de que un capitán zapatista se la llevara al monte de Calimaya, una noche que la tropa se encontraba descuidada, aparejó una mulas y las cargó con oro y tuvo la osadía de regresar a su natal San Lorenzo Cuauhtenco.

No faltan las historias como la niña que murió en 1920 y que aparece en la casa de cultura y por el portal que se encuentra junto a la presidencia. En casa de cultura, los empleados afirman que los objetos cambian de lugar y tenemos también la historia de un niño que murió rumbo a la cruz de ocote, donde iniciaba el monte de Calimaya, el señor Rigoberto Macazaga le llevaba dulces cada que iba a extraer la miel de sus abejas y sobre todo cuando tenía que cultivar su terreno.

La leyenda de la puerca y dice que una vez en la calle Juan Aldama, el joven Edgar Orozco vio como una cerda bajaba con sus puerquitos y al quererlos agarrar se dio cuenta que era el diablo. 

Historias moralizantes

Algunas historias eran moralizantes como la de aquel hombre mujeriego que andaba por el salto del agua en el actual barrio de San Martín, de repente vio a una mujer vestida de blanco y se fue siguiéndola hasta el panteón, se dio cuenta que llevaba unas zapatillas que parecían no tocar el piso y flotar, en cuanto aquella misteriosa mujer se quitó el velo, el hombre se dio cuenta que era la muerte y se fue corriendo para Zaragoza, no faltan las historias de duendes, nahuales, el hombre que se convirtió en toro, trolls entre otras cosas que se aparecen en las casas antiguas o abandonadas.

También una de las historias que se cuenta es que un señor que vive enfrente del panteón municipal de Calimaya, que se llama Santiago convivía con los duendes y que ellos le ayudaban en sus labores, incluso a limpiar las manzanas de su huerto. 

No faltan en Chapultepec, llamado “el municipio de los brujos”, aquellas historias que refieren a las brujas como bolas de lumbre que atraviesan los árboles en la noche y les chupan la mollera a los niños recién nacidos que se llevan. En los nogales de las casas en donde se aparecen venados de colores y eso quiere decir que hay un tesoro escondido. En la casa que se encuentra hacia arriba del portal construido por Lorenzo Hernández, era una escuela de monjas, ahí se aparece un Charro negro y uno blanco, además de otras presencias lo que indica que puede haber un tesoro oculto al interior de la casa que tiene un corredor con columnas de madera y una fuente en la actual calle Adolfo López Mateos.

**Oscar Josué Camacho, cronista municipal de Calimaya

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