Publicada en 1950, Canta la hierba marcó el inicio de la trayectoria literaria de Doris Lessing (1919–2013), premio Nobel y una de las voces más críticas de la estructura colonial que dominó el sur de África durante la primera mitad del siglo XX.
Una historia que a siete décadas de su publicación sigue vigente
Su ópera prima expuso, con genuina franqueza para la época, la violencia moral del sistema racial y la fragilidad psicológica de quienes intentaron sostenerlo.
La novela sigue la vida de Mary Turner, una joven blanca acostumbrada a una existencia urbana y rutinaria, que decide casarse para evitar la presión social. Ese matrimonio, planteado como simple salida práctica, la conduce a una granja remota en la Sudáfrica segregada.
Ahí enfrenta el aislamiento, la precariedad y la convivencia estrictamente jerarquizada entre blancos y negros. Su mundo se desmorona mientras su relación con Moses, un trabajador africano, rompe el rígido orden colonial.
El vínculo, atravesado por miedo, tensión y una atracción prohibida, la lleva finalmente a su muerte y desnuda las contradicciones morales de un sistema construido sobre la negación del otro.
Lessing retrató ese universo con una mirada crítica que anticipó gran parte de la reflexión posterior sobre el apartheid. En sus palabras: “Cuando un hombre blanco en África por accidente mira a los ojos de un nativo y ve al ser humano (…) su sentido de culpa (…) fumea en resentimiento y descarga el látigo”.
Esta frase funciona como radiografía del miedo y la violencia que sostuvieron las relaciones raciales durante la colonia.
En su momento, la autora también reflexionó sobre la presión social que asfixiaba a individuos como Mary Turner. En una de las citas recogidas de su obra, afirmó:
“Es terrible destruir la imagen que una persona tiene de sí misma en aras de la verdad o cualquier otra abstracción”. Ese desmoronamiento interior atraviesa toda la novela y revela la tensión entre identidad, deseo y norma social.
Lessing observó con precisión la soledad emocional que rodeaba a su protagonista: “La soledad puede ser un encogimiento inadvertido del espíritu por falta de compañía”, un análisis íntimo que trasciende el contexto histórico y sitúa la obra en un registro actual y universal.
Es una radiografía del miedo y la violencia racial
Canta la hierba no solo narró una tragedia personal; expuso, con una escritura incisiva, las fisuras de una sociedad que negó la humanidad de la mayoría de sus habitantes. La crítica celebró su crudeza y su capacidad para cuestionar estructuras aparentemente inamovibles.
A más de siete décadas de su publicación, la primera novela de Lessing continúa como un testimonio incómodo y necesario sobre el poder, la culpa y la incapacidad de reconocerse en el otro.
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SPM

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