Salchicha, jamón y chorizo contienen grasas y sodio que afectan a personas con hígado graso.

Salchicha, jamón y chorizo contienen grasas y sodio que afectan a personas con hígado graso.

¿Cuáles son los efectos de comer salchicha si tienes hígado graso? Esto dicen especialistas sobre embutidos

¿Sabías que los efectos de comer salchicha y otros embutidos pueden empeorar el hígado graso? Conoce cómo afectan y qué alternativas son más saludables

Zasid Quizamán
Febrero 23, 2026

La salchicha, el jamón, el chorizo y otros embutidos forman parte de la alimentación cotidiana en México y gran parte de Latinoamérica. Se consumen en el desayuno, en tortas, tacos, guisos o como botanas rápidas y económicas.

Sin embargo, cuando una persona padece hígado graso —también conocido como esteatosis hepática— la elección de estos productos puede tener consecuencias importantes para su salud.

¿Qué embutidos se consumen con más frecuencia?

Entre los productos más populares se encuentran:

Salchicha

Principalmente de pavo o cerdo, es accesible y versátil en la cocina.

Jamón

Disponible en variedades como pavo, pierna, ahumado y horneado.

Chorizo y longaniza

Ingredientes tradicionales en antojitos y platillos mexicanos.

Mortadela

Común en sándwiches y tortas.

Tocino

Utilizado para dar sabor a distintos alimentos.

Queso de puerco

Frecuente en botanas y comidas rápidas.

Jamón serrano y embutidos curados

Aunque menos cotidianos, también forman parte de la dieta.

Estos productos son carnes procesadas que contienen grasas, sal y conservadores para mejorar su sabor y duración.

Los efectos de comer salchicha y otros embutidos en personas con hígado graso

El consumo frecuente de embutidos está altamente desaconsejado para quienes padecen hígado graso. Diversos estudios y asociaciones de pacientes hepáticos advierten sobre los riesgos que pueden representar.

Aumento de la inflamación hepática

Las grasas saturadas presentes en la salchicha, el jamón y el chorizo obligan al hígado a trabajar más. Cuando esto ocurre de forma constante, puede generarse inflamación crónica. Con el tiempo, esta inflamación puede favorecer el desarrollo de fibrosis o incluso cirrosis.

Mayor acumulación de grasa

Los embutidos tienen alta densidad calórica. Comerlos con regularidad contribuye a que se acumulen triglicéridos en las células del hígado, lo que empeora la esteatosis hepática y dificulta la recuperación del órgano.

Resistencia a la insulina

El consumo elevado de carnes procesadas como mortadela o queso de puerco se relaciona con mayor resistencia a la insulina. Esto no solo agrava el hígado graso no alcohólico, sino que también incrementa el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Riesgo cardiovascular

Los embutidos suelen contener grandes cantidades de sodio y colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”. Las personas con hígado graso ya tienen mayor predisposición a enfermedades del corazón, por lo que estos productos pueden aumentar ese riesgo.

Toxicidad por aditivos

La salchicha, el jamón y otros productos similares contienen nitritos y nitratos usados como conservadores. El consumo excesivo de estos aditivos puede aumentar la carga tóxica en el hígado y relacionarse con otros problemas de salud a largo plazo.

Recomendaciones para personas con hígado graso

Especialistas sugieren realizar cambios en la alimentación para proteger la salud hepática. Entre las principales recomendaciones están:

Reducir o eliminar embutidos

Disminuir al máximo la ingesta de salchicha, jamón, chorizo, mortadela, tocino y queso de puerco puede ayudar a evitar complicaciones.

Elegir proteínas magras

Optar por pollo sin piel, pavo, pescados frescos y mariscos preparados sin grasa añadida.

Priorizar alimentos frescos

Evitar ultraprocesados y preferir alimentos naturales como verduras, frutas y legumbres.

Controlar sodio y grasas saturadas

Leer etiquetas y moderar el consumo diario de sal y grasas es clave para proteger el hígado.

Alternativas saludables a los embutidos

Sustituir estos productos por opciones más saludables facilita el trabajo del hígado:

  • Pollo o pavo sin piel, asados o cocidos
  • Pescado fresco al vapor, a la plancha o al horno
  • Lentejas, frijoles y garbanzos como fuente vegetal de proteína
  • Cortes magros de res preparados sin exceso de aceite

Estos cambios pueden contribuir a reducir la inflamación, mejorar el metabolismo y evitar el avance del hígado graso.

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