Estrés hídrico amenaza disponibilidad futura: Especialista

Estrés hídrico amenaza disponibilidad futura Especialista. Foto: Especial

Estrés hídrico amenaza disponibilidad futura: Especialista

Estrés hídrico sobre los acuíferos y ecosistemas forestales continúa reflejando los efectos acumulados de años de extracción intensiva.

Brian Prado
Mayo 30, 2026

El estrés hídrico se mantiene como uno de los principales desafíos ambientales para el Estado de México. Aunque las lluvias registradas durante 2025 contribuyeron a una recuperación parcial de presas y cuerpos de agua, la presión sobre los acuíferos y ecosistemas forestales continúa reflejando los efectos acumulados de años de extracción intensiva y de la sequía que afectó al país durante 2024.

Déficit en los principales acuíferos

Datos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) indican que ocho de los nueve principales acuíferos mexiquenses presentan déficit. Entre ellos destaca el acuífero Valle de Toluca, donde la recarga natural anual es de 336.8 hectómetros cúbicos, mientras que la extracción alcanza 411.9 hectómetros cúbicos.

La situación también se observa en otras regiones. Los acuíferos Cuautitlán-Pachuca y Texcoco registran déficits de 229.94 y 149.81 hectómetros cúbicos anuales, respectivamente, mientras que Temascaltepec es el único que mantiene disponibilidad positiva de agua subterránea.

Ante este panorama, el especialista en medio ambiente de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Sebastián Rodríguez, explicó que la problemática va más allá de la disminución temporal de lluvias y refleja una presión acumulada sobre las reservas subterráneas.

“Cuando observamos que ocho de los nueve acuíferos del Estado de México tienen déficit, estamos viendo un indicador de estrés hídrico estructural. En el Valle de Toluca, por ejemplo, esa diferencia se acumula año tras año y provoca que las reservas subterráneas disminuyan progresivamente, lo que aumenta la vulnerabilidad ante periodos de sequía”, señaló.

Al referirse a la relación entre bosques y disponibilidad de agua, Rodríguez indicó que los efectos de la sequía de 2024 podrían continuar observándose durante varios años.

“Existe la percepción de que cuando regresan las lluvias termina la crisis, pero en los ecosistemas forestales los impactos suelen extenderse. Los árboles que enfrentaron estrés hídrico severo pueden tardar años en recuperarse o incluso morir posteriormente. Esto reduce la capacidad de infiltración de agua y afecta procesos fundamentales para la recarga de acuíferos”, mencionó.

Ecosistemas forestales para captación

Señaló que con frecuencia se deja de lado el papel que desempeñan los ecosistemas forestales en la captación e infiltración del recurso.

“En el Estado de México existen aproximadamente 1.06 millones de hectáreas de superficie forestal, lo que representa cerca del 48 por ciento del territorio estatal. Estos ecosistemas funcionan como áreas de captación e infiltración de agua de lluvia hacia los acuíferos, además de participar en la regulación de los ciclos hidrológicos.

Cuando los bosques se degradan por sequías, incendios o cambio de uso de suelo, también disminuye su capacidad para contribuir a la disponibilidad de agua en el largo plazo”, explicó.

Añadió que la presión sobre los acuíferos no sólo representa un reto ambiental, sino también un desafío para la planeación urbana y agrícola.

“Actualmente se estima que el déficit acumulado de agua subterránea en la entidad supera los 400 millones de metros cúbicos al año. Si la extracción continúa superando la capacidad de recarga, los costos serán cada vez mayores para garantizar el abastecimiento, particularmente en regiones con alta concentración poblacional y actividad económica. El estrés hídrico debe entenderse como un fenómeno que afecta simultáneamente al campo, a los bosques y a las ciudades”, concluyó.

TE SUGERIMOS:

Sigue nuestro CANAL de WHATSAPP y entérate de la información más importante del día con La Jornada Estado de México.

TAR

UAEM2
Banner Entretenimiento