Tu cuerpo será nube es un libro de cuentos donde la muerte no funciona como un punto final, sino como un idioma. Gonzalo Sánchez de Tagle escribe desde ahí: desde la conciencia de lo transitorio, del cuerpo que se transforma, de la pérdida como experiencia cotidiana y, muchas veces, silenciosa.
Los relatos que integran esta obra avanzan entre la fábula histórica, la reflexión filosófica y una intimidad que nunca se confiesa del todo. No explican; insinúan. Colocan al lector ante personajes que bordean lo irreversible —la obsesión, la despedida, el miedo— con una lucidez inquietante.
Al cerrar el libro queda una sensación física, una especie de residuo: la certeza de que algo esencial ha cambiado de forma.
Tu cuerpo será nube
Hablar con Sánchez de Tagle implica entrar en ese mismo territorio de preguntas abiertas y entender desde dónde escribe. “Siempre he tenido una fijación, no solo literaria sino existencial, por lo trascendente”. Esa fijación lo ha llevado —dice— a habitar más las preguntas que las respuestas, a aceptar que una de las condiciones más honestas del ser humano es la ignorancia.
Desde ahí se articula el hilo conductor de su obra, y en particular de este libro. No tanto la muerte como gran misterio, sino otras formas de lo que no comprendemos del todo. “Mis cuentos tienen que ver con reconocer que lo que más somos es seres ignorantes”, afirma, y en esa ignorancia caben Dios, la identidad y, de manera muy clara en Tu cuerpo será nube, la pérdida.
La pérdida como tema no aparece como un recurso narrativo, sino como una condición compartida. Sánchez de Tagle la nombra sin estridencia, casi con sobriedad antropológica:
“Estamos permanentemente en pérdidas… y lo que hemos perdido es la capacidad de apreciar el valor que hay en la pérdida”. No se refiere solo a la muerte de los otros, sino al tiempo, a los ecosistemas, a los aprendizajes que nunca ocurren.
Esa conciencia dialoga con su formación como historiador. La historia, dice el autor, es una cantera inagotable para la ficción, porque el pasado humano está lleno de fisuras y relatos inconclusos.
Personajes situados en distintos momentos históricos
En el libro aparecen personajes y contextos situados en distintos momentos históricos: la Toledo del siglo X, el mundo tolteca, la figura de Empédocles. No como decorado, sino como capas de sentido. “Nuestro pasado como seres humanos nos da lo suficiente para moldear algo de nuestra realidad en función de la ficción”, sostiene.
Cuando habla de los cuentos que más cercanía le producen, su voz se vuelve aún más personal. En Aidan Farnsby, un hombre que ha perdido a toda su familia encuentra en los sueños una forma alternativa de realidad. Ahí Sánchez de Tagle se reconoce: Ese cuento retrata un poco mis nociones sobre los sueños, dice, y deja ver su interés por conciliar ciencia y espíritu, razón y experiencia interior.
En Muerte en bisiesto, acaso el núcleo emocional del libro, un padre pide ayuda a su hijo para cumplir una última voluntad: morir arrojándose a un volcán, como Empédocles. El conflicto no es solo narrativo, sino ético y filial. El propio autor lo formula con contundencia: Nacimos para morir, una frase que no busca provocar sino recordar algo que la cultura contemporánea suele esquivar.
La pérdida, insiste, no requiere conocimientos especializados para ser comprendida. “No se necesita ningún estudio para tener una disposición más humana ante la pérdida; es una cuestión de contexto, de cultura y de sensibilidad”. Su literatura parece funcionar como una invitación a recuperar esa sensibilidad, a detenerse en las pérdidas sutiles que también nos constituyen.
Cuando explica su proceso de escritura, desmonta la idea romántica del escritor aislado. Para él, escribir es leer, estudiar, vivir. “El acto de escribir supone muchas más actividades que sentarse a redactar”, afirma.
Sobre la muerte, habla de ella de una forma serena
El estudio riguroso y la experiencia personal —incluso la más dolorosa— se entretejen sin un plan previo. Así ocurrió, cuenta, al perder a su padre y al mismo tiempo indagar en la figura de Empédocles: dos líneas que terminaron fundiéndose en un mismo relato.
Sobre la muerte, habla de ella de una forma serena, casi ritual. “El evento más trascendente de nuestra especie es la disposición de los cuerpos”, dice, recordando el momento en que la humanidad comenzó a despedir a sus muertos como algo más que materia. Ahí, su escritura se revela como una forma de acompañamiento, un gesto hacia lo colectivo.
¿Para quién escribe? La respuesta es simple, pero contundente: “Escribo por honestidad y por necesidad”. No persigue fama, pero sí lectores. Entiende, además, que una vez publicada, la obra deja de pertenecerle. “La obra se desvanece de las manos y se convierte en quien la lee”, afirma con una calma que solo dan los años y la escritura sostenida.
Tu cuerpo será nube confirma esa postura: es un libro que no busca consolar, sino acompañar; no dicta respuestas, propone umbrales. Un volumen que asume que perder también es una forma de conocimiento.
Se presentará el próximo miércoles 6 de mayo, a las 8 de la noche, en el Péndulo de Polanco, donde Gonzalo Sánchez de Tagle conversará con los lectores.
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