Fernando Delgadillo prepara junto con Alejandro Filio un encuentro musical donde la amistad de décadas se convertirá en una competencia simbólica sobre el escenario. Foto Especial

Fernando Delgadillo prepara junto con Alejandro Filio un encuentro musical donde la amistad de décadas se convertirá en una competencia simbólica sobre el escenario. Foto Especial

La trova tiene casi mil años y sigue viva: Fernando Delgadillo 

El autor de Hoy ten miedo de mí se enfrentará con Alejandro Filio en La Maraka en un duelo de poesía y música que busca ser “el mejor concierto del mundo”.

Mauricio Bautista
Julio 24, 2026

Fernando Delgadillo está convencido de que aún hay un territorio que permanece profundamente humano, libre de inteligencia artificial: la poesía. Para el cantautor, la trova ha logrado sobrevivir durante casi mil años porque nunca ha dependido solo de la música, sino de la capacidad de las palabras para nombrar aquello que no siempre puede decirse de manera directa.

Con esta certeza llegará nuevamente al escenario de La Maraka, este viernes, con Alejandro Filio, en un espectáculo que ambos han bautizado, con humor, como un “combate a muerte de canciones”, en el que cada uno responderá al otro con algunas de las piezas más representativas de su repertorio.

Antes de hablar del concierto, Delgadillo se detiene en el estado de salud de la trova. Frente a quienes consideran que el género pertenece al pasado o que ha sido desplazado por las nuevas formas de consumo musical, asegura que está más vivo que nunca.

Sobre todo, en esta época en que la inteligencia artificial comienza a ocupar espacios en la creación artística. Mientras diversas plataformas son capaces de producir canciones en segundos, el trovador considera que todavía hay una diferencia esencial entre generar una composición y construir una obra con dimensión poética.

—¿Hay espacio para la trova todavía?

—Creo que, precisamente, eso nos hace trovadores. La canción que tenga poética. Porque la poesía es precisamente esa posibilidad de decir una cosa y estarnos refiriendo a otra. Porque tiene un propósito, vamos. Porque es ese intento de buscar ese viaje del que estamos hablando, a través de nosotros mismos. Por esos corredores, por esas áreas, galerías, por esos sótanos, recámaras y salones. En fin, todo lo que va formando nuestra memoria y nuestra identidad.

La creación avanza

Aunque reconoce que la tecnología avanza con rapidez, asegura que todavía no ha encontrado una obra creada por inteligencia artificial que provoque una experiencia emocional que da la poesía.

“Ahora veo que la inteligencia también tiene la posibilidad de hacer canciones. Y son canciones, pues lo que yo he escuchado. Han sido temas como que muy directos, con palabras específicas y pensamientos específicos. Pero para llegar a la poética, pues no sé, no sé si algún día se pueda. Ahorita todavía no lo he escuchado en inteligencia artificial”, sostiene

Para el autor de Hoy ten miedo de mí, No me pidas ser tu amigo o Noche sin luciérnagas, la creación artística hallará nuevas formas de existir mientras conserve su capacidad de conmover. Por ello, está convencido en que todavía quedan innumerables historias por contar.

—¿Hay algo que todavía le falte por decir en una canción?

—Yo creo que siempre falta algo por decir. No termina uno (…) Hay canciones que están hechas de un sueño, hay canciones que están hechas de una esperanza o de cualquier cosa, a veces solamente de ilusiones.

Hoy ten miedo de mí es una canción que sigue vigente con el paso de los años. ¿Qué tiene esa canción que ha logrado una vigencia tan fuerte en varias generaciones?

—Pues es una pregunta difícil, porque si yo supiera qué ingredientes tiene, bueno, a lo mejor los distingo desde la observación de una tercera persona, pero creo que, si supiera todos esos secretos, hubiera estado haciendo más de esas.

Su búsqueda permanente de la poética es también una de las razones por las que trabaja en el material de un nuevo disco. El proceso ha sido más largo de lo previsto, porque modifica las composiciones incluso mientras las graba.

“Me he tardado ahorita en hacer el disco nuevo, porque he estado mucho haciendo el trabajo de composición mientras estoy grabando (…) He sido muy inconstante, porque, de pronto, en una semana, pues, tengo un día y, de repente, no puedo hacerlo en dos, tres semanas, de que no puedo asistir al estudio. Entonces, ha sido un poco como estar buscándole el momento”, explica.

Competencia implacable

Y mientras las canciones maduran, el horizonte inmediato es el concierto con Alejandro Filio, con quien comparte una amistad de más de cuatro décadas y una historia común dentro de la trova mexicana.

Delgadillo recuerda que Filio fue una influencia decisiva cuando apenas comenzaba a tocar la guitarra.

—Con este trato a través del tiempo, de los años, de las canciones, ¿qué admira más de la manera de narrar de Filio, de contar historias en el escenario?

—Admiro su tenacidad, y él siempre estar defendiendo su canción. Yo me acuerdo que, cuando lo vi por primera vez, él tenía canciones ya y yo todavía estaba aprendiendo a agarrar la guitarra. Y para mí fue un ejemplo muy importante, Alejandro. Claro, bueno, pues le estoy hablando que yo tenía 17 años y ahorita acabo de cumplir 60. Entonces, la verdad es que sí tenemos muchos años de conocernos.

La amistad, sin embargo, también atravesó momentos complicados. “Pues hemos pasado por muchas partes, ¿no?… También hubo una temporada en que fuimos enemigos a muerte porque nuestras mujeres estaban peleadas entre sí y también nos hacían pelear. Entonces, bueno, puros comentarios negativos teníamos el uno por el otro. Pero creo que, bueno, pues el tiempo ha limado todas esas partes, esas esquinas y esas asperezas. Creo que, bueno, pues ahorita somos los mejores enemigos en público”, afirma.

Quizá por ello el concepto del espectáculo que esta noche, a las 9:30, ofrecerán en La Maraka funciona tan bien: ambos convierten esa complicidad en un juego donde el repertorio es el protagonista.

“Tenemos la dinámica de una especie de combate a muerte de canciones. Entonces, bueno, pues se trata de ir así haciendo a forma de mano a mano, pues, cada quien cantando lo mejor de su repertorio para, bueno, pues para acompañar al público conocedor. También se consideran peticiones, de modo que, bueno, pues todo lo que venga a la memoria y al caso, bueno, pues lo podamos hacer. Ahí uno y luego el otro”, detalla.

La competencia, aclara, es completamente simbólica: “Empezamos a sacar cada quien sus más grandes éxitos o con los que cree que puede vencer y derrotar al adversario que tiene junto. Pues, no sé, es algo que a mí me ha gustado mucho participar de él. Lo he dicho como que es el tipo de conciertos que yo siempre quise como ir, a ver a uno competir con otro. Y ahí que fuera una competencia sana, pero también implacable. No que se estén perdonando ni nada”.

—¿Qué le gustaría que el público se lleve ese día de La Maraka?

—Pues que se lleven el recuerdo del mejor concierto que hayan ido de canciones. Ese es el plan.

—Si pudiera dejarle un mensaje a los jóvenes que empiezan en la trova, ¿qué les diría?

—Pues les diría que siempre se puede, que al menos yo eso es lo que he visto. La trova es muy antigua, el primer trovador considerado como tal fue Guillermo de Poitiers. Este señor fue duque de Aquitania en los años 1070 al 1126. Entonces, desde entonces la trova está viva, a veces en algún lugar en especial, a veces en un movimiento generacional, a veces está en las canciones que oímos del pasado, pero siempre está, pues no sé, al alcance de cualquiera que se quiera convertir en un trovador”.

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SPM

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