Desde hace más de una década, un grupo de músicos y entusiastas del rock en Toluca decidió que la historia de este género no podía perderse entre discos viejos y recuerdos olvidados. Lo que comenzó como una exposición en el Museo de Culturas Populares del Centro Cultural Mexiquense, se transformó en un colectivo que hoy se dedica a mantener vivos los valores y la filosofía del rock and roll, así como su historia local.
Jaime Enrique Cornelio Chaparro, vocero del grupo recalca que no solo se dedican a preservar la música sino los valores del movimiento rocanrolero
Jaime Enrique Cornelio Chaparro, vocero del colectivo Rock en el Alma, recuerda cómo surgió esta iniciativa entre camaradería y convicción por querer compartir la historia de este género musical en la región.
“Surge la organización a partir de la exposición que montamos, que se denominó ‘El Rock en Toluca en los años 60-70, una historia que contar’, y te digo que lo interesante fue que algunos grupos pioneros de esa época se reorganizaron para poder participar en las tardeadas que hicimos por la exposición”, comentó.
Anécdotas del rock entre salas de museo
Durante esas primeras reuniones, los integrantes compartían anécdotas y recuerdos que habían permanecido guardados durante décadas. Fue allí, en las salas del museo, donde se gestó la chispa que encendería la creación del colectivo.
“No es exageración, nos reuníamos ahí en la misma sala de exposición, en el Museo de Culturas Populares del Centro Cultural Mexiquense, a platicar, recordar anécdotas y todo eso. Entonces, cuando terminó la exposición, nos empezamos a juntar en casa de un amigo rockero y a compartir. Entonces surgió la idea de hacer este colectivo, ya como una asociación civil”, relató.
El objetivo inicial era claro: rescatar y documentar la historia del rock en Toluca y difundirla entre las nuevas generaciones. Cada concierto, cada reunión, y cada publicación se convirtió en una forma de mantener viva esa memoria musical que forma parte de la identidad local.
“Empezamos entonces a promover y a presentarnos en espacios. Era muy padre porque empezaba a seguirnos mucha gente de la generación. También digamos que establecimos algunos aspectos. Por ejemplo, el primero fue enfocarnos en recuperar y documentar las formas de apropiación de este género musical en el ámbito local, de ahí precisamente que surge también la publicación de un libro”, señaló.
Para consolidar su labor, el colectivo necesitaba un lugar propio donde poder reunirse y organizar actividades. Fue entonces cuando encontraron un espacio que habían dejado abandonado y que hoy funciona como su sede.
“También, en un momento dado, precisamente el presidente de la asociación nos comentó que tenía un saloncito ahí abandonado. Entonces comenzamos a arreglarlo: desde cortar la hierba, pintar los muros, lavar pisos, hacer la instalación eléctrica y pues entonces ya tuvimos una sede.
Es ahí donde nosotros hemos organizado encuentros entre nosotros, convivencias, en fechas específicas, organizamos también los martes de blues un tiempo; hasta la fecha nos reunimos; está en Heriberto Enríquez, en la ciudad de Toluca. Hemos hecho clínicas, clases de música, tianguis para el intercambio de instrumentos”, relató.
Para los miembros del colectivo, el rock no es solo música: es una filosofía de vida que promueve valores, solidaridad y libertad, una convicción que permea en cada uno de los integrantes y promotores de la asociación.
“Está abierto a todos los músicos, la idea siempre fue la práctica de la música para ofrecer al público lo más destacado del rock clásico de esos años, y consideramos nosotros el mantener y promocionar ese espíritu original del rock and roll, ya sabes, esencialmente el libertario, reivindicativo, y pues de ahí su carácter contestatario, defendiendo nuestros valores inherentes, con los que surge el rock: la fraternidad, la solidaridad, el compañerismo y los sentimientos también de amor y paz, consideramos el respeto a la naturaleza”, comentó.
El colectivo busca involucrar a las nuevas generaciones, no solo para tocar canciones, sino para comprender la filosofía detrás de cada acorde.
“Algo que consideramos mucho es el relevo generacional, para mantener vivo ese fuego original del rock y motivar a nuevas generaciones de músicos a hacer de su arte algo más que solo interpretar canciones, sino más bien poner en alto ese espíritu libertario en los mensajes, en los acordes, ahora sí que tratando de dinamizar también todo esto, este sentido original del rock y que puede ser transmitido a otras generaciones”, señaló.
La relación con autoridades y espacios culturales
No siempre ha sido fácil encontrar apoyo institucional. Las oportunidades dependen de las administraciones y, a veces, las puertas se abren y otras se cierran.
“Por ejemplo, en la universidad tuvimos en algún momento también mucha apertura para poder dar estos conciertos, era muy bueno porque mucha gente asistía, también en Toluca. Ha habido momentos en los que hay oportunidad y otros en los que hemos buscado. Depende de las administraciones, municipales o del mismo Estado de México”, comentó.
A pesar de los desafíos, la respuesta del público ha sido constante y entusiasta, desde niños hasta adultos mayores.
“La gente realmente se mantiene muy receptiva. Ha sido muy padre porque cuando ha habido eventos es lo que vemos. Por ejemplo, en la casa del rock, pues son familias las que llegan, ahora sí que los padres, los abuelos y los nietos también llegan ahí cuando hemos tocado. En otros espacios llega la gente de todas las edades. A la juventud de hoy, a pesar de que hay tantos géneros musicales que les llaman la atención, sigue teniendo mucha aceptación el rock. Hemos visto nosotros que normalmente así”, relató.
Mantener la esencia del género a través del tiempo
El colectivo observa también cómo nuevas generaciones interpretan la música de manera diferente, pero conservando su esencia.
“Cuando escuchamos a grupos ya de otras generaciones que interpretan tanto rock and roll en español como en inglés, decimos que no es el mismo toque para poder interpretar esta música. Sí hay diferencia, sin embargo, a nivel de gusto vemos que lo aceptan muy bien; muchos chavos también se han acercado y vemos que sí se mantienen los valores”, comentó.
El rock, para ellos, no es solo diversión; es un vehículo para transmitir historia, filosofía y memoria colectiva, este, es el legado que pretende transmitir de generación en generación la organización cultural.
“Lo que nosotros queremos precisamente es que esa idea del rock vaya más en enaltecer los valores, toda esta filosofía, entonces buscamos precisamente también promoverlo, junto con los momentos históricos. Por eso también publicamos el libro, para abordarlo de una manera más profunda en todo ese sentido de cómo surgió el rock en Toluca”, señaló.
El colectivo ha logrado que el rock en Toluca se convierta en un punto de encuentro intergeneracional, en un espacio donde se comparte conocimiento, se revalorizan los orígenes y se fomenta la creatividad.
La historia del colectivo Rock en el Alma refleja cómo un grupo de entusiastas puede transformar la memoria cultural en acción concreta. Cada encuentro, cada concierto y cada publicación son testimonio de que el legado del rock puede perdurar y seguir inspirando a nuevas generaciones, demostrando que en Toluca, el espíritu libertario y solidario del rock and roll no se olvida, sino que se transmite.
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