Seguridad en Línea para Niños y Adolescentes

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Diálogos en Silencio

Seguridad en Línea para Niños y Adolescentes

Rosalío Soto

Rosalio Soto
Julio 16, 2026

La regulación del uso de redes sociales y plataformas digitales por parte de menores de edad continúa. Es un tema que preocupa en diversas latitudes, advirtiendo de las consecuencias adversas que representa y buscando establecer esquemas que permitan un mejor desarrollo de las infancias y en la juventud.

Hace unos días se informó que los países que integran la Unión Europea presentarán después de este verano una propuesta legislativa para regular el uso de redes sociales y otras plataformas digitales por menores de edad.

Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea indicó que se tomará esta medida luego del análisis de las conclusiones del Informe Final del Grupo Especial sobre Seguridad Infantil en Línea.

Entre las conclusiones llama la atención que puntualizan que los jóvenes pasan entre cuatro y seis horas diarias frente a una pantalla, lo que equivale a cerca de 20 años de su vida o las estimaciones que señalan que seis de cada 10 menores experimentan problemas emocionales o psicosociales en línea, que los convierten en un sector de la población vulnerable a trastornos de sueño, depresión, ansiedad o ciberacoso.

Por ello insisten en la propuesta de restricción generalizada en todos los países de la Unión Europea que impida el acceso de menores de 13 años a redes sociales, salvo casos educativos, con autorización o supervisión.

El Panel Especial sobre Seguridad Infantil establece que si bien las restricciones de edad para acceder a redes o plataformas han sido objeto de críticas, podrían constituir una medida de precaución necesaria hasta que se demuestre que esos espacios son seguros para menores o hasta que surjan alternativas seguras.

Señalan a los proveedores de los servicios en línea como los principales responsables de la seguridad; en tanto no se garantice que es necesaria la restricción a menores de 13 años.

Es importante referir que el panel menciona que los primeros resultados de países que han introducido prohibiciones generales de edad para acceder a redes sociales muestran que la mayoría de los menores encuentran la manera de eludir estas políticas, aunque también registran que algunos se han alejado de esta plataforma digital para dedicar más tiempo a actividades fuera de línea como deporte e interacciones sociales cara a cara. Los dos lados de la moneda.

Insisten los especialistas en la necesidad de abordar los riesgos específicos según la edad.

En el grupo de menores de tres años refieren que los riesgos son de índole relacional y derivados de la tecno conferencia, porque son usuarios pasivos de internet, pero cuidado porque dejar que los niños estén frente a la pantalla para calmarlos o distraerlos puede repercutir en su capacidad de atención, la adquisición del lenguaje y el desarrollo socioemocional.

Las niñas y los niños entre tres y cinco años empiezan a utilizar tecnología de manera independiente, aunque bajo supervisión, las redes sociales que ocupan ofrecen servicios para la gratificación inmediata o recompensas repetitivas son incompatibles con las capacidades de desarrollo.

Entre las niñas y los niños de seis y nueve años aumenta el uso de las redes sociales de manera considerable con una retroalimentación externa que proviene del mundo digital que interactúa con una autoestima incipiente en los menores basada en competencias que se van adquiriendo en el mundo real, lo que puede intensificar ansiedad por rendimiento y la comparación entre sus pares, aumentado la vulnerabilidad al ciberacoso, al discurso de odio y hostigamiento por parte de otros niños.

Entre los 10 y 12 años acceder a redes lo consideran requisito para la participación social. Un dato interesante que establecen los especialistas es que investigaciones prospectivas recientes puntualizan que obtener un teléfono inteligente por primera vez a los 12 años en lugar de los 13 podría vincularse a un mayor riesgo de depresión y otros problemas de salud mental al cabo de un año.

Entre los 13 y los 15 años los adolescentes pasan a un esquema más autónomo de las redes y otros servicios digitales, aquí el reto es cómo limitar su exposición a riesgos durante una etapa de máxima vulnerabilidad en su desarrollo.

Mientras que de los 16 a los 18 años la evolución de sus capacidades les permite comprender y gestionar mejor los riesgos a los que se enfrentan en línea, aunque su desarrollo neurobiológico dista mucho de haber concluido, por lo que se pueden agravar riesgos de adicción, ansiedad y problemas de salud mental.

Cómo podemos observar estos cambios tendrán resultado a largo plazo y serán seguramente ajustables a cada realidad, pero lo cierto es que no se puede postergar la implementación de medidas que eviten dañar o poner en riesgo a las infancias y la juventud.

@periodistamex

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