Separación absurda entre micro y macro economía

Separación absurda entre micro y macro economía

La Fuente

Separación absurda entre micro y macro economía

Hugo Rojas

Hugo Roberto Rojas
Octubre 21, 2026

Durante el siglo XX se sucedieron cambios históricos que trajeron un replanteamiento de la Teoría Económica para explicar fenómenos nunca antes vistos. A principios del siglo pasado, el economista inglés John Maynard Keynes, educado en la corriente principal donde la Ley de Say era la base, planteó nuevos fundamentos que explicarían lo que no se podía responder con el bagaje teórico existente (Amézaga, 2000).

Keynes descubrió desde antes de la crisis de 1929 que se gestaban cambios estructurales con el fin de la abundancia del siglo XIX. El principal problema económico era un crecimiento geométrico de la población frente a rendimientos decrecientes en la producción, conflicto que solo sería resuelto mediante la tecnología agrícola para cubrir el incremento de la demanda demográfica (Amézaga, 2000).

Además, Keynes planteó que la Teoría “Clásica”, la dominante de entonces, era incapaz de responder a la gran crisis, debido a que sus fundamentos perdieron validez al desaparecer la realidad que intentaban explicar. 

La crítica de Keynes a la ortodoxia expuso cómo sus fundamentos ya no eran aplicables. Sin embargo, con el tiempo, los encargados de analizar su “Teoría General” fueron devastadores para su aportación; los “clásicos” eligieron qué partes aceptar, quedando como cierta la Oferta Agregada a Corto Plazo y la posterior interpretación de Hicks con su modelo IS/LM, que pretendía resumir la aportación keynesiana a un simple equilibrio de mercado (Kicillof, 2008).

A partir de ahí, los mismos economistas criticados decidieron qué aspectos reconocer y cuáles olvidar. De esta selección surge la separación para la enseñanza de la ciencia económica entre Microeconomía y Macroeconomía.

Para la Microeconomía se dejaron los supuestos fundamentales de la Teoría Clásica (hoy Neoclásica o Neoliberal), y para la Macroeconomía se aceptaron ciertas aportaciones keynesianas, evidenciando las contradicciones explicativas entre ambas ramas cuando sus fundamentos debieran ser los mismos.

Para la Microeconomía el gobierno es una externalidad, mientras que para la Macroeconomía es un mal necesario. Hasta hoy no se ha resuelto el “problema económico” ni se acepta abiertamente que el mercado no puede resolver, por esfuerzos individuales, los problemas generales, requiriendo regulación para evitar desigualdades. Asimismo, la tasa de interés depende para Keynes de la oferta y demanda de dinero (Mankiw, 1997), mientras que para la teoría neoclásica es la compensación por posponer el consumo (Varian, 1999).

Estas discrepancias provocan confusión e irrealidad. Bajo ninguna circunstancia empírica se dan supuestos microeconómicos como información o competencia perfectas (Varian, 1999). A partir de premisas falsas, los resultados de las políticas económicas basadas en dicha teoría suelen ser desastrosos (Huerta, 2004).

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