Sostenibilidad o destrucción: el Niño Godzilla ya está jugando

Álvaro Bardales

Sostenibilidad o destrucción: el Niño Godzilla ya está jugando

Mis apuntes con Álvaro Bardales

Redacción
Mayo 1, 2026

Este año no es uno más, el fenómeno de El Niño en su versión más agresiva, el llamado “Niño Godzilla”,  no viene a incomodar. Viene a desbordar.

Calor extremo que enferma, aire que asfixia, agua que escasea… o que arrasa, no es discurso ambientalista, es la neta del planeta que ya se cansó.

Y mientras eso ocurre, todavía hay quien cree que las normas de sostenibilidad son opcionales, una carga administrativa, un tema de moda.  

El clima ya empezó a facturar, en 2026 el clima no avisa, cobra, las olas de calor no sólo incomodan; matan. Golpes de calor, deshidratación severa, enfermedades respiratorias.

Las lluvias, huracanes, vaguadas y granizos atípicos no sólo sorprenden; destruyen. Inundaciones, pérdidas, ciudades colapsadas, servicios reventados y detrás de todo hay una constante; un modelo económico que creció sin medir nada, sin pagar nada, sin hacerse responsable de nada.

Hoy ese modelo pasa la factura… en cuerpos, en salud y en patrimonio, se acabó el cuento, por años la sostenibilidad fue puro maquillaje; informes bonitos, fotos verdes, discursos bien armados.

Las nuevas reglas, impulsadas globalmente por el International Sustainability Standards Board y aterrizadas en México con las Normas de Información de Sostenibilidad, obligan a decir la verdad; cuánto contaminas, qué riesgos generas, qué tan expuesto estás al desastre que tú mismo ayudas a crear.

El dinero también se quema, quién no entienda esto, está fuera. El calor detiene producción, la sequía rompe cadenas, las lluvias destruyen infraestructura.   No es medio ambiente, es pérdida directa.

Las normas de sostenibilidad hacen lo que nadie quería; meter al clima en la contabilidad para intentar acaba la simulación, un negocio o un gobierno que ignora su entorno… no es viable. Es una bomba de tiempo.

México no está inmóvil, participa en el Acuerdo de París, tiene la Ley General de Cambio Climático, incorpora normas de sostenibilidad, regula desde la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y responde con la Coordinación Nacional de Protección Civil.

Pero no nos engañemos: no alcanza.  La transición energética va lenta, el agua está en crisis, las ciudades no resisten ni calor ni lluvia, y muchas políticas viven más en el discurso que en el territorio.  Y mientras tanto, el clima no espera.

No es ideología, es sobrevivir, aquí no hay debate político.  Hay un hecho brutal; el clima cambió… y cambió rápido.

Y frente a eso, la sostenibilidad es defensa quien no la entienda, se expone… y expone a todos.

El “Niño Godzilla”, es como el nieto consentido caprichoso, desordenado y destructivo que ya viene en camino a tu casa.

Va a llegar con calor que enferma, con lluvias que destruyen, con costos que nadie podrá esconder.

Y ese día, cuando el agua entre a las casas y el calor saque a la gente de los hospitales, ya no habrá informe bonito, discurso verde ni simulación que alcance.

Ahí se va a entender que la sostenibilidad no es una opción… es la última advertencia.

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