Aguas residuales amenazan ecosistemas y salud en cuenca de Lerma

Aguas residuales amenazan ecosistemas y salud en cuenca de Lerma. Foto: Especial

Aguas residuales amenazan ecosistemas y salud en cuenca de Lerma

Aguas residuales sin tratamiento adecuado mantienen riesgos ambientales y sanitarios en el Estado de México.

Brian Prado
Octubre 31, 2026

Las descargas de aguas residuales sin tratamiento adecuado mantienen riesgos ambientales y sanitarios en el Estado de México, particularmente en la cuenca del río Lerma, donde contaminantes como metales pesados, materia orgánica y microorganismos pueden permanecer en el agua, acumularse en sedimentos y llegar a terrenos agrícolas.

Especialistas advierten que esta contaminación puede alterar los ecosistemas, afectar la producción de alimentos y generar vías de exposición para la población, por lo que el volumen de agua tratado no necesariamente refleja la calidad del recurso que regresa a los cuerpos hídricos.

El tratamiento de aguas residuales requiere procesos

Durante 2025, el Estado de México trató más de 47 millones de metros cúbicos de aguas residuales; sin embargo, La Comisión del Agua del Estado de México (CAEM) reporta 234 plantas de tratamiento y una cobertura de 17.93% de las descargas, mientras que el Programa Nacional Hídrico 2026-2030 registra una cobertura de 70.3%, al incluir agua mexiquense procesada fuera del territorio estatal.

Sebastián Rodríguez, especialista en medio ambiente de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), explicó que el tratamiento de aguas residuales requiere procesos que van más allá de retirar los residuos visibles.

“Si una descarga llega a un río sin recibir tratamiento suficiente, no estamos incorporando solamente agua sucia; también ingresan materia orgánica, nutrientes, microorganismos y compuestos químicos. Cada grupo tiene un comportamiento distinto dentro del ecosistema.

La materia orgánica consume oxígeno durante su descomposición y puede reducir la disponibilidad para peces y otros organismos acuáticos”, señaló.

Aguas residuales amenazan ecosistemas

En la cuenca alta del Lerma, las descargas urbanas, agrícolas, pecuarias e industriales incorporan sustancias que pueden modificar las condiciones del agua y afectar a los organismos que dependen de ella, toda vez que mantiene metales pesados, demanda química y bioquímica de oxígeno, aceites y grasas.

Rodríguez explicó que, a diferencia de otros componentes de las aguas residuales, los metales no desaparecen mediante procesos naturales de degradación de la misma manera que parte de la materia orgánica.

“Los metales no se degradan como ocurre con parte de la materia orgánica. Pueden permanecer en el agua, depositarse en los sedimentos o incorporarse al suelo y a la vegetación. Esto no significa que cualquier cultivo regado con agua del río represente automáticamente un riesgo, pero sí se debería analizar las concentraciones presentes en el agua, el suelo y los productos agrícolas antes de determinar si su uso es seguro”, mencionó.

Señaló que no todos los contaminantes representan el mismo tipo de riesgo y que su presencia debe evaluarse mediante análisis específicos.

“En la agricultura, el riesgo debe evaluarse por el tipo de contaminante y por el tiempo de exposición. El exceso de nitrógeno y fósforo puede modificar el equilibrio del cuerpo de agua, mientras que ciertos metales pueden permanecer en el suelo y acumularse en tejidos vegetales. En riesgos a la salud necesitamos identificar qué contaminantes están presentes y cómo puede entrar en contacto la población con ellos.

No es lo mismo detectar bacterias indicadoras de contaminación fecal que encontrar metales o compuestos químicos persistentes. Cada uno requiere métodos de análisis y medidas de prevención diferentes, pero naturalmente todos los contaminantes representan un factor de riesgo”, concluyó

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