Las jornadas de limpieza en ríos, presas, barrancas y drenajes del Estado de México no han impedido que los residuos continúen acumulándose en estos espacios. Al 3 de julio de 2026, la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM) reportó la extracción de 369 toneladas de basura de cauces, barrancas y drenajes lo que evidencia un reto latente para autoridades y sociedad.
La persistencia del problema ocurre en una entidad donde un documento de planeación ambiental publicado en enero de 2026 refiere una generación de 16 mil 639 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, cifra correspondiente a un diagnóstico previo y no a una medición necesariamente realizada este año.
Sebastián Rodríguez, especialista en medio ambiente de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), explicó que el problema comienza cuando los residuos se abandonan en calles, terrenos y barrancas, desde donde pueden ser arrastrados por la lluvia hasta los cauces.
“La basura que llega a un río o una presa no solamente se acumula en la superficie. También puede cubrir zonas donde se desarrollan organismos, afectar a la fauna que ingiere fragmentos de plástico y modificar las condiciones del hábitat. Si los residuos siguen llegando desde las calles y las barrancas, las jornadas de limpieza atienden una parte del problema, pero no evitan que vuelva a presentarse”, señaló.
A pesar de estas labores, los residuos siguen llegando a los cuerpos de agua y a la infraestructura hidráulica. El problema no se limita al retiro de desechos acumulados, sino que también requiere atender las prácticas de disposición.
“No basta con retirar la basura de un río o de una presa si después se siguen depositando residuos en las calles o en sitios donde la lluvia puede arrastrarlos. La limpieza atiende lo que ya llegó al cauce, pero para evitar que vuelva a acumularse también se necesita mejorar la recolección, la disposición final y la vigilancia en los puntos donde se arroja basura”, señaló.
El volumen retirado en distintos puntos de la entidad da cuenta de la dimensión de las labores. El 15 de abril, en un tramo de 800 metros del río Lerma, en Almoloya del Río, se extrajeron más de dos toneladas de residuos sólidos urbanos, 66 toneladas de azolve y 150 llantas. El 14 de mayo, el gobierno estatal informó que se habían retirado más de 80 toneladas de basura de la presa El Ángulo y el río Hondo; el 8 de septiembre, la CAEM reportó otras 25 toneladas extraídas de la presa El Ángulo, en Cuautitlán Izcalli.
Rodríguez indicó que los residuos pueden obstruir el paso del agua, aunque no todos los anegamientos pueden atribuirse a la basura, pues también intervienen la intensidad de las lluvias, el azolve y las condiciones de la infraestructura.
“La cuestión con la basura que se acumula en rejillas, canales o drenajes puede reducir el espacio por el que circula el agua, pero para explicar cada inundación se deben revisar también la lluvia registrada, la capacidad de desalojo y el estado de la infraestructura. Por eso es importante no atribuir todos los casos a una sola causa y contar con diagnósticos de cada zona”, mencionó.
Agregó que retirar residuos de los cauces no equivale a recuperar la calidad del agua, ya que para conocer sus condiciones se requieren análisis específicos. También señaló que la prevención depende de la coordinación entre autoridades y población para evitar que los desechos lleguen nuevamente a ríos y presas.

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